Estamos a las puertas de una nueva edición del Black Friday. En realidad, como sucede con la Navidad, este cotizado día de ofertas comerciales que, supuestamente, es el último viernes de noviembre lleva con nosotros desde finales de septiembre.

De hecho, muchas cadenas de distribución, tiendas o marcas está con promociones toda la semana. También hay quienes lo dejan unos días más o, mejor pensado, lo empalman con el mes de diciembre. Todo sea por consumir.

Será un día de récord. Todo el mundo venderá más que el año anterior. Los medios de comunicación llevamos publicando ofertas varias semanas. Tenemos dos tipos de campañas, por las que cobramos; y las que hacemos gratis sin saber muy bien por qué. Y aquí está el debate.

El frenesí por atrapar clics, quedar bien con algunas marcas, o simplemente por dinámica, ha hecho que muchos medios tradicionales, nuevos, viejos o modernos, empapelemos nuestro espacio con ofertas. Ofertas directas, en muchos casos, que no contienen ningún valor informativo, ¿o sí?

Los medios de comunicación, por norma general, basamos parte de nuestros ingresos en la publicidad. Eso no significa que se hable bien (o mal) de una empresa y ésta meta anuncios o banners. Se trata de que segmentan audiencias y están en los medios que les interesa. Entonces, ¿qué sentido tiene hacer ofertas publicitarias de productos con precios y características? ¿Realmente eso tiene valor informativo?

Parece un disparo en el pie de manual. Pongamos el caso de un fabricante de móviles. Si un medio económico escribe que el terminal Móvil S22 está de oferta, ¿para qué va a invertir ese fabricante en publicidad? El Black Friday consigue que la prensa entre en una preciosa y metafórica contradicción.

Sucede con toda clase de servicios. Aerolíneas, hoteles, grandes almacenes, tiendas de ropa… ¿por qué los medios nos hacemos eco sin que pasen por caja? En estas últimas horas habrá un aluvión de artículos hablando sobre el Black Friday y sus ofertas. Bien es cierto que algunas webs sí cobran la comisión de las ventas, y entonces es comprensible. ¿Pero los que no lo hace?

¿Información de interés general? O, ¿publicidad que los medios nos sabemos hacer pasar por caja? El viernes negro dejará mucho dinero en la arcas de algunos. También bastantes clics en la de otros, pero que sin duda valen bastante menos.