El sector del taxi sigue con las orejas en alto. Cada vez son más los enemigos que hay en la carretera. Por eso mantienen viva su lucha. De este modo, estarán muy atentos a la reunión que mantiene Uber con la Comisión Europea (CE) esta semana para abordar, se supone, el acoplamiento legal que debe tener la plataforma en los distintos países.

En concreto, este martes mantendrán un encuentro privado el consejero delegado de Uber, Travis Kalanick; y el comisario europeo de Mercado Único Digital, Andrus Ansip. Por el momento no ha trascendido el contenido de dicha reunión, ni cuáles serán los temas a tratar. Tampoco se sabe si al finalizar el encuentro se hará público dicho contenido. Algo que, por otra parte, debería trascender, teniendo en cuenta que la llegada de la plataforma que conecta a usuarios con vehículos de conductor privado tuvo una llegada algo accidentada en Europa.

Este tipo de actos nos son nuevos. Por ejemplo, hace más de un año -en enero de 2015- ya tuvieron un encuentro privado los mismos protagonistas. Lo que trascendió de aquella reunión, aparte de un tuit, fue el compromiso por parte de Uber de generar 50.000 nuevos puestos de trabajo en Europa, después de llegar a diversos acuerdos con cada país.

Un portavoz de Uber ha asegurado a este medio que “en 2015 más de 40.000 personas han encontrado una nueva fuente de ingresos conectándose a la plataforma de Uber”. Añaden desde la compañía que se trata de “un número todavía reducido si lo comparamos con el potencial de crecimiento de este mercado en países como España”.

Por su parte, según ha podido conocer SABEMOS, los taxistas no tienen esperanza alguna sobre que salga algo positivo de esta reunión. En concreto, una de las principales gremiales, Fedetaxi, estima que desde entonces no ha habido ninguna adaptación al marco regulatorio que exigen los distintos países. Asumen que los únicos cambios que ha llevado a cabo Uber son los que ha tenido que realizar obligatoriamente en países donde la ley es más dura.

Lo que asumen desde Fedetaxi, como ya es habitual en su discurso, es que la plataforma no ha cambiado sus formas y maneras de actuar. En esa línea, no esperan que la reunión aporte ninguna solución nueva. Salvo, añaden, que haya un tipo de agenda oculta o Plan B, y estas reuniones tengan algún sentido.

¿Deben estar preocupados los taxistas?

La relación de la CE y Uber es un tanto ambigua. De hecho, muchos de sus comisarios tienen posturas claramente enfrentadas. Por ejemplo con el empleo. Hay quien sostiene que la llegada de ésta y otras plataformas solo genera un trabajo más precario y con menos valor de renta.

Por el contrario, hay dirigentes europeos que ven en Uber -y otro tipo de aplicaciones- una nueva forma de generar negocio. Ni mejor ni peor, solo distinta a la de antes. Este es el punto en el que los comisarios coinciden. Asumen que las relaciones laborales han cambiado, y, por lo tanto, todos deben adaptarse. Eso sí, siempre dentro de un marco legal.

Un futuro poco claro

Pese a las quejas del sector del taxi, no parece que vaya a cambiar nada con respecto a Uber, así como otros actores de la economía colaborativa. Principalmente porque desde Bruselas no hay ninguna prisa.

Hace unos meses el propio comisario Ansip manifestó públicamente que era consciente de que este tipo de empresas necesitaban adaptarse al marco legal y regulatorio de cada país. Pero también sentenció diciendo que necesitan más tiempo para investigar cómo afectan al mercado, si necesitan leyes propias, si valdrá con directrices… “Es muy pronto para tomar una decisión sobre lo que hacer”, dejaba claro.

En este contexto, según todo parece indicar, el sector del taxi seguirá con su lucha. Estiman que esta compañía, y otras plataformas, debilitan su actividad y, según ellos, entiendo que lo hacen sin estar adaptados al marco regulatorio que ellos sí tienen que asumir.