Comparten piso. Cenan juntos, van de compras de la mano y hasta duermen en la misma habitación. La relación de Orange y MásMóvil se puede calificar de excepcional. Tanto, que por momentos parece que se estuvieran preparando para algo más… ¿pero qué?

La sociedad ha avanzado mucho. Ya no se escucha eso de de vivir en pecado. Dos personas pueden estar juntas, convivir, y no por eso casarse. Pero siempre hay alguien que lo insinúa. La presión está ahí. Por eso surgió la pregunta del matrimonio con MásMóvil durante la última presentación de resultados de Orange.

El consejero delegado, Laurent Paillassot, se limitó a sonreír. La respuesta oficial de la compañía es que, de momento, una hipotética de compra sobre el operador amarillo es inviable. Tras la adquisición de Jazztel, Orange tuvo que ceder parte de sus activos para que dicha operación se validase por la Comisión Europea. Esos activos acabaron en manos de MásMóvil. Entre las múltiples cláusulas que incluyen está la que determina que no pueda darse una fusión entre ambas compañías: deben pasar cinco años desde la adquisición de esos remedies para que pueda producirse una operación corporativa.

Aunque esto del matrimonio no se trata de ninguna locura por dos motivos. El primero de ellos tiene que ver con la ambición de los franceses por seguir creciendo y ser competencia directa de Telefónica. Es cierto que una hipotética compra de MásMóvil no añade activos nuevos a sus servicios. Simplemente añadiría marcas diferentes y unas pocas infraestructuras de Yoigo (más lo que tienen los amarillos). Lo que sí sumaría es un buen puñado (millones) de clientes a su cartera. ¿Pero eso lo validaría Bruselas? Tendría sus complicaciones, y habría que ver lo que crece MásMóvil en los próximos cuatro años, pero de facto en España solo hay competencia real entre tres compañías (en toda Europa), esto vendría a reforzar dicha competencia frente al incumbente.

El otro motivo por el que no es ninguna locura lo escenificó hace unos días el director general adjunto del Grupo Orange, Gervais Pellisier. Aseguró que todavía hay una gran cantidad de oportunidades para que se den fusiones por toda Europa entre grandes telecos. Considera que hay un número exagerado de operadores y que en unos años deberá reducirse a la mitad.

Pese a que no hizo ninguna observación sobre los naranjas, en ningún mercado, sí asumió que ellos son una de las grandes compañías que deberá tomar la iniciativa. También es cierto que se mostró reacio sobre el papel que jugará Bruselas. Asume que pese a la dureza restrictiva que ha tenido con las últimas operaciones, el mercado necesita esas operaciones corporativas.

Cuando hace tiempo surgió el rumor de que MásMóvil pudiera comprar una empresa como Yoigo, mucho más grande en tamaño y facturación, nadie parecía creérselo. Por el momento no hay nada que haga pensar que Orange compre al operador amarillo. Solo tienen un acuerdo para roaming nacional, compartición de torres e infraestructuras, coinversión para desplegar redes de fibra, acceso mayorista de fibra… Solo eso.