El Banco Santander empezó a comercializar este año la Cuenta 123, un producto que ofrece una rentabilidad superior a la media con el objetivo de seducir a los consumidores. Gracias a este producto la entidad ha conseguido mantener el tipo mientras otros competidores han visto cómo sus cuentas se resienten, aunque otros como ING han sabido aguantar el tipo. En la guerra del pasivo, todos los bancos luchan por los depósitos y las nóminas de sus clientes, pero pocos pueden aguantar el ritmo.

En la dura competición que se vive en el sector financiero, con unos tipos de interés que limitan los beneficios de las entidades, hay algunos bancos que ganan y otros que pierden. Cada vez es más complicado captar clientes, en un panorama en el que no es posible ofrecer grandes intereses a los ahorradores.

El Santander ha hecho todo lo posible por minimizar el impacto de los bajos tipos de interés, que ahuyentan el ahorro, para lo que se encomendó a la Cuenta 123. En apenas 10 meses consiguió que sus clientes fueran más fieles y, por lo tanto, más rentables, lo que acaba por mejorar el resultado de cualquier compañía.

En el último año, la base de clientes de la entidad ha alcanzado los 14,8 millones de personas, un 10% más que hace un año. Pero en lo que se refiere a España la estrategia comercial, en la cual la Cuenta 123 ha recibido un gran protagonismo, ha generado unos incrementos de la clientela del 22%, en el caso de los particulares, y del 38%, en el caso de las empresas.

Una de las entidades que, a priori, más debería sufrir por la existencia de un producto de ahorro tan popular sería ING Direct. Sin embargo, la filial española del banco holandés ha conseguido resistir el tirón y seguir robándoles clientes a los bancos tradicionales, algo por lo que se le teme y se le odia desde la competencia.

La entidad ha sumado 200.000 nuevos clientes en el último año, según los resultados trimestrales que llegan hasta septiembre. Y eso que ha sufrido el efecto de los competidores que han empezado a cobrarles por las retiradas de efectivo desde sus cajeros. Así y todo, ING Direct ha llegado al 30 de septiembre con 3,47 millones de clientes, un 6,14% más que en el mismo día de 2015.

Hay motivos para su alegría. Pese al impacto de una competencia tan dura como la de la Cuenta 123, que ofrece hasta un 3% de interés y da hasta un 3% de bonificación de los recibos, ING ha conseguido que el monto de los depósitos de sus clientes crezca un 10,31% hasta los 30.399 millones de euros. Mayor aún es el subidón en el parque de nóminas domiciliadas, que ha aumentado un 12,78% en los últimos doce meses hasta alcanzar los 1,7 millones de cuentas nómina.

Pero en nóminas hay otro predador que también ha resistido el empuje de la Cuenta 123.

Tercero en discordia

CaixaBank no para de crecer en su base de clientes. Sus campañas de regalos a los clientes que domicilian su nómina en la entidad están teniendo éxito, a la luz de los acontecimientos. La entidad presidida por Jordi Gual ha captado 750.974 nuevas nóminas, con lo que ya gestiona un total de 3,4 millones de salarios de sus clientes.

La antigua caja catalana está intratable en este segmento de las nóminas, en el que concentra una cuota de mercado del 25,8% y en el que ha sumado 93 puntos básicos en 2016. Mientras, el ahorro a la vista -cuentas corrientes y libretas de ahorro- ha subido un 6%.

Con esta apuesta por el cliente minorista, CaixaBank ha conseguido que en su balance haya 299.673 millones de euros de recursos, un avance del 1% frente a su posición en septiembre de 2015. Se trata de un crecimiento que no es la tónica general en el mercado. Hasta los recursos de los clientes del Santander en España han retrocedido un 0,1% frente a los niveles de hace 1 año, y eso que la Cuenta 123 es un relativo éxito comercial.

Atonía en el mercado

Otras entidades ven cómo su porción del pastel se reduce, ante los crecientes esfuerzos de Santander, CaixaBank e ING. Por ejemplo, BBVA ha visto cómo los depósitos de su clientela se han reducido un 8,5% en lo que va de año hasta los 169.726 millones de euros.

En el caso de Bankia, los depósitos han descendido un 0,7% en lo que va de año, mientras que Banco Popular se ha tenido que anotar un descenso del 4,2% desde septiembre de 2015. En la cara opuesta se encuentra el otro banco del Ibex 35, Bankinter, que entre enero y septiembre ha conseguido un aumento del 27,51% en los depósitos de la clientela.

Los que reaccionan son los que se llevan el gato al agua. Santander ya sabe que para captar clientes hay que dar unos buenos intereses por su dinero, algo que constató Bankinter tras ofrecer remuneraciones del 5% y ver que la captación de nóminas se disparaba un 50%.

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