Los resultados que ha presentado este miércoles Gas Natural eran los primeros con Isidre Fainé de presidente. El comienzo no ha podido ser más amargo, dado que el beneficio neto de la compañía durante los primeros 9 meses del año han bajado un 15% hasta quedarse en 930 millones de euros.

La culpa fue del chachachá. El negocio de Gas Natural está sufriendo precisamente en la vía por la que consiguió crecer y convertirse en una próspera empresa multinacional: la internacionalización en Latinoamérica. Tal y como ha reconocido la compañía catalana, en su balance se notan los efectos negativos del complicado panorama del mercado de los hidrocarburos pero también los de las monedas de Suramérica.

De acuerdo con la información de la empresa, Gas Natural ha visto cómo se le esfumaban 117 millones de euros de su beneficio de explotación -ebitda- por la depreciación generalizada de las divisas latinoamericanas. El resultado ha sido una bajada del 6,8% en sus ganancias brutas hasta los 3.640 millones de euros.

Nada puede hacer el nuevo presidente de Gas Natural, Isidre Fainé, contra esta ‘herencia recibida’, que tan provechosa ha resultado hasta ahora, aunque la empresa cree que el impacto negativo se va a revertir. La multinacional detecta “una fuerte actividad de crecimiento subyacente” en Latinoamérica, donde considera “previsible” una estabilización de las monedas del continente de cara al final del presente ejercicio.

El problema latinoamericano de Gas Natural no acaba con la incertidumbre de sus divisas. Su negocio en Colombia le ha generado un agujero de 1.259 millones de euros en facturas impagadas hasta finales de septiembre, aunque el 83% de esa cantidad ya está provisionada, según la empresa. En lo que va de año se han aprovisionado 150 millones del total.

La filial con la que opera en el país americano, Electricaribe, “ha sufrido tensiones recurrentes de liquidez derivadas de las pérdidas (fraude) y de la morosidad”, de acuerdo con Gas Natural. La compañía está en negociaciones con la Administración colombiana para desbloquear la situación, aunque no descarta acudir a los tribunales del comercio internacional.

Por el momento, Electricaribe se ha salvado del cese de actividad forzoso tras pagar 8,5 millones de euros. Como los clientes no pagan, la empresa ha suspendido la retribución a los proveedores, así que los impagos están atenazando a la tesorería de la compañía por la parte de arriba y por la de abajo.

El consejero delegado de Gas Natural, Rafael Villaseca, ha exigido que “exista un marco regulador razonable que permita que la morosidad y el fraude se repriman a niveles razonables”.

Nuevas compras

En lugar de batirse en retirada, Fainé ha decidido avanzar y profundizar más en su internacionalización latinoamericana. El mismo día en que asumía el daño de las divisas del otro lado del Atlántico en su balance, Gas Natural anunciaba la inversión en dos plantas solares en Brasil.

La firma con sede en Barcelona va a pagar 85 millones de euros para hacerse con el 85% de dos complejos en el norte del país que cuando comiencen a funcionar en la segunda mitad de 2017 producirán 154 gigavatios/hora. Se trata del primer gran proyecto de generación de electricidad que consigue Gas Natural en Brasil, así que la compañía está lejos de dejar el continente americano.

Gas Natural va a continuar por la senda de la diversificación geográfica. El grupo presidido por Fainé actualmente genera el 45% de su beneficio de explotación en el extranjero, un elevado porcentaje que es fruto del empuje del anterior presidente. A Gabarró le fue bien la internacionalización; a tenor de los resultados que obtuvo su antecesor, tiene pinta de que Fainé no se desanimará aunque sus primeras cuentas hayan sido tan tibias.

Foto: Efe