Los servicios de almacenamiento en la nube (cloud) sirven para cualquier juego de palabras. De ahí se deriva que Google y Amazon lleven, en otro ámbito más, su pelea a “las nubes”. Pero la metáfora vale cientos de millones.

La semana pasada se conoció que Google busca potenciar en Estados Unidos su servicio de entrega a domicilio de manera exprés. El mismo que Amazon ya ha implantado en diversos mercados europeos, como por ejemplo el español, incluyendo la entrega de alimentos frescos. Ante esta situación, si alguien creía que la pelea se detendría aquí se equivoca.

Y es que Google ha decidido potenciar sus servicios en la nube después de ver el éxito cosechado por Amazon Web Services (AWS) en este segmento. No hay tiempo que perder.

Las prisas han surgido en Google porque AWS se ha convertido ya en un servicio de masas y, cada vez más, con un aceptación y reconocimiento entre el gran público que puede crear un problema a la competencia. Se prevé que este año la rama del negocio cloud de Amazon toque techo llegando a facturar más de 10.000 millones de dólares. Esto le da una posición de privilegio en el mercado. Por eso Google quiere que su servicio en este segmento tome mayor visibilidad.

¿Podrá “el buscador” meter mano en este negocio? Por paradójico que parezca, el peor enemigo de AWS es AWS. Es decir, haber generado esa cantidad de ventas ha provocado, como se puede ver en Google, que los grandes gigantes tecnológicos se tomen la computación de la nube como un negocio rentable. Por este motivo, es de esperar que se entre en una guerra de precios que hará bajar el coste de los servicios, por lo que AWS pasará a tener una cuenta de resultado menos importante. O eso parece.

Además, Google tiene uno de los bolsillos más profundos del ecosistema tecnológico. Así, su capacidad para invertir suele meter presión añadida a la competencia. Y más cuando se trata de pelear con otra compañía que busca una hegemonía mundial en áreas comunes.

¿Cómo responderá Amazon?

La pelea será cuerpo a cuerpo. El CFO de Amazon, Brian Olsavsky, ha bromeado públicamente sobre que no sabe cuáles son las planes de Google. Por ello, advierte de que alguien le tendrá que poner al tanto.

Además, el director financiero de la compañía ha dejado claro que el precio no será un problema. Ha argumentado que durante el último año AWS ha rebajado el precios de sus servicios y no ha habido complicaciones para seguir facturando a buen ritmo.

No obstante, diversos analistas sostienen que Amazon no lo tendrá fácil. A Google no le importará forzar la máquina y estar por debajo del precio de producción el tiempo necesario hasta que le pegue una tajada considerable a AWS. Las nubes presenciarán esta nueva pelea de colosos.

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