Las cuatro principales constructoras españolas están pendientes de la adjudicación del ‘AVE británico’, la alta velocidad ferroviaria que unirá Londres con el norte de Inglaterra. El Gobierno del Reino Unido ve este proyecto como uno de los puntales de su estrategia de infraestructuras, que será clave en el futuro post-Brexit.

La primera ministra del Reino Unido, Theresa May, se ha embarcado en un proyecto quijotesco: demostrarle al mundo que su país está preparado para el siglo XXI aunque su política haya vuelto a la estrategia decimonónica del aislamiento y confrontación con el resto de potencias económicas. Para mitigar los efectos que el Brexit va a tener en la actividad productiva y el empleo el nuevo Ejecutivo ha decidido camuflar su esencia neoliberal y comenzar un new deal a la inglesa, con el que pretende sacar al país del caos económico gracias a grandes dosis de inversión pública, como hiciera Roosevelt tras el crack del 29’.

El Departamento de Transporte del Reino Unido ha publicado este lunes un informe en el que desglosa los beneficios del ‘AVE británico’, conocido en el país anglosajón como HS2 (high speed 2). Además de reducir los tiempos de viaje entre las capitales inglesas de manera considerable, el ‘AVE británico’ aportará más frecuencias para su saturada red de transporte de viajeros y mercancías.

De los 11.300 asientos en hora punta que se ofrecen actualmente se pasará a 34.900 cuando esté a pleno rendimiento la red de alta velocidad ferroviaria. El ‘AVE británico’ tendrá capacidad para transportar cada día a 300.000 pasajeros.

Eso no es todo, ya que el transporte de viajeros será tan sólo uno de los beneficiados por esta nueva infraestructura. La activación del ‘AVE británico’ dejará parados cada día a una media de 800 camiones, dado que habrá 40 trenes de mercancías a alta velocidad disponibles para sustituir al transporte por carretera.

“El HS2 continúa siendo un catalizador del crecimiento”, defiende el Departamento de Transporte en el informe. “Los nuevos trenes del HS2 transportarán a más de 300.000 personas cada día. Hasta 18 trenes nuevos circularán cada hora con origen y con destino en la estación de Euston (Londres) en el año 2033, por lo que el total de asientos disponibles en Euston en hora punta se triplicarán. Así se aliviará la congestión y se liberará espacio en la red ferroviaria convencional”, subraya el Ministerio.

Pero el ‘AVE británico’ no sólo reportará beneficios directos, como consecuencia de su construcción y de la mejora de las comunicaciones entre los grandes núcleos de Inglaterra. Desde que el Gobierno del anterior premier del Reino Unido, David Cameron, diseñara este proyecto, el desarrollo de la infraestructura ha tenido aparejado un plan de acompañamiento en varias de las ciudades en las que se prevé que pare el tren de alta velocidad.

Por ejemplo, en el caso de Manchester está previsto que tras la aprobación en 2013 del Plan Estratégico de Regeneración de la zona adyacente a la estación de Picadilly se construyan 4.500 nuevas viviendas y más de 700.000 metros cuadrados de superficie comercial. Para el año 2040, las mejoras en el sistema de transportes de Manchester gracias a la llegada del HS2 habrán generado 180.000 puestos de trabajo y 1.300 millones de libras (1.448 millones de euros) de valor en la región.

Asimismo, alrededor de la estación de Old Oak en Londres está previsto que se levanten 25.000 nuevas viviendas y que se creen 65.000 empleos. “Es una oportunidad excepcional para completar el mayor proyecto de regeneración que se ha visto en Londres desde los Juegos Olímpicos de 2012”, argumenta el Departamento de Transporte.

El ‘AVE británico’ no es sólo una oportunidad para las constructoras españolas que se quieran adjudicar algún tramo de esta infraestructura sino también para las que apuesten por participar en los planes de acompañamiento que van a trufar la geografía inglesa de nuevos desarrollos y ambiciosos complejos de ladrillo nuevo. Por el momento el paso lo han dado en la licitación de las obras.

Las empresas españolas en la ‘nueva Inglaterra’

Las cuatro grandes constructoras españolas, Acciona, ACS, FCC y Ferrovial, ya han mostrado su interés por participar en la licitación de las obras de construcción del ‘AVE británico’. Estas compañías ya fueron preseleccionadas en marzo de este año en el concurso organizado por el Gobierno británico.

Aunque el Brexit haya paralizado algunas de las principales inversiones del Reino Unido, el ‘AVE británico’ se ha salvado de la quema. Desde el nuevo Gobierno ya en sus primeros días se negó que el HS2 vaya a frenarse, de ninguna de las maneras. De hecho, el programa de infraestructuras es uno de los puntales del Ejecutivo formado por la conservadora Theresa May. Ya lo ha demostrado con el ambicioso plan de ampliación del aeropuerto de Heathrow, en el oeste de Londres, que fue aprobado recientemente.

Las empresas españolas tienen mucho interés en este salto adelante que pretende ejecutar el equipo de la primera ministra. Se trata de un importante hito, dado que los programas austericidas están frenando cualquier intento de inversión pública en Europa, así que las grandes compañías de obra pública e ingeniería civil del continente están viendo cómo su negocio se ha estrechado hasta prácticamente desaparecer.

Está previsto que el Gobierno dé el pistoletazo de salida al proceso de licitación en unos meses, en el año 2017. El Reino Unido se ha asegurado de dividir esta faraónica obra en varios tramos y de adjudicarlos por separado. Con esto se minimiza el riesgo de que el ‘AVE británico’ se haga ‘a la española’, como la alta velocidad a La Meca, un proyecto que se adjudicó entero a un consorcio de empresas españolas y que acumula numerosos retrasos y contratiempos.

Foto: Efe