El líder del PP logra la confianza de la Cámara en segunda vuelta y afronta un segundo mandato marcado por la incertidumbre. Una quincena de diputados socialistas se salta la resolución del partido para mantener el ‘no’ a Rajoy. El presidente advierte de que la investidura no puede ser un “descargo de responsabilidad” y pide que se le garantice la gobernabilidad. España pone fin a 315 días de bloqueo institucional.

Se acabó el bloqueo. Mariano Rajoy ha sido designado este sábado presidente del Gobierno con 170 votos a favor, 111 en contra y 68 abstenciones. Estas últimas proceden del Grupo Socialista, que ha ejecutado así el histórico viraje decidido hace una semana por su máximo órgano interno, el Comité Federal. Quince parlamentarios del PSOE se han negado a cumplir con esa resolución, saltándose la disciplina y manteniendo el ‘no’ al líder del PP. Siguen así fieles a la línea estratégica de Pedro Sánchez, que por la mañana renunció a su escaño para evitar actuar contra sus convicciones o contra el mandato del partido.

Rajoy ha logrado la reelección, pues, con un bajísimo nivel de rechazo. De hecho, nunca un aspirante a la investidura salió exitoso con menos votos en contra. La cota estaba hasta ahora en los 115 ‘noes’ que cosechó Felipe González en 1982. En este año de bloqueo, Pedro Sánchez y el propio Rajoy fueron derrotados en sendos intentos con el rechazo 219 y 180 diputados, respectivamente.

“No podríamos sobrevivir a un Gobierno que no gobierne porque le faltan apoyos”, advierte el jefe del Ejecutivo

Pero esta puede ser una circunstancia pasajera. El PSOE no se ha comprometido más que a despejar la investidura, no garantiza la estabilidad del Gobierno. “Lo hacemos para evitar terceras elecciones, para que no se deslegitime más nuestra democracia”, ha insistido su portavoz, Antonio Hernando. Minutos antes, Rajoy había dedicado su intervención casi por entero a reclamar que se le permita la gobernabilidad, algo que ya hizo en su discurso del miércoles.

El líder del PP cree que “España necesita algo más que una simple investidura”: un “Gobierno en condiciones de gobernar, no de ser gobernado”. No pide un “cheque en blanco”, pero asegura que “hoy no concluye esta historia” y que la abstención del PSOE no puede verse como “un descargo de responsabilidad” sino como un “compromiso de futuro”. “No podríamos sobrevivir a un Gobierno que no gobierne porque le faltaran apoyos o le sobraran obstáculos”.

Los Presupuestos, primera prueba

Rajoy ha citado expresamente los Presupuestos Generales del Estado, cuya tramitación comenzará de forma inmediata, como primera garantía de estabilidad. “Carece de sentido”, ha indicado, alumbrar un Ejecutivo “si no se está dispuesto a dotarlo de su principal herramienta”. Asimismo, se ha mostrado abierto al diálogo con la oposición, pero advirtiendo de que no está dispuesto a “derribar lo construido” y enmendar la gestión que ha llevado a cabo desde 2011. “No pretendan imponerme lo que yo no puedo aceptar”, ha concluido, porque él se ha presentado a la investidura “con un proyecto” y “es a ese proyecto al que se le otorga la confianza”. Además, el líder del PP establece dos límites para el diálogo: no poner en riesgo la soberanía nacional y cumplir con la senda de estabilidad presupuestaria. “Pido madurez, pido que cuando se dé un paso se acepten las consecuencias de ese paso”.

Rajoy anunciará el jueves la composición de su Gabinete

Hernando le ha respondido con la mencionada advertencia de que no darán un apoyo parlamentario permanente al Gobierno, sino todo lo contrario: encabezarán la oposición a las “odiosas reformas” de un PP “en clara minoría y bajo la estrecha vigilancia de todo este Congreso”. El portavoz socialista solo se ha comprometido a “valorar” las iniciativas de Rajoy, pero adelantando el ‘no’ a todo lo que implique perseverar en la línea de estos años.

Se inicia así una legislatura incierta, con el Ejecutivo más débil de la democracia -solo 137 avales asegurados en la Cámara baja- y la incertidumbre de cuánto durará. A partir del 3 de mayo, Rajoy tendrá en su mano la posibilidad de disolver las Cortes y convocar nuevas elecciones si considera inmanejable el escenario. El presidente designará el jueves a su nuevo Gabinete, ha anunciado al concluir el pleno, para que los ministros tomen posesión el viernes.