De la euforia descontrolada se ha pasado a la depresión secular. El sector eólico atraviesa su particular viacrucis, especialmente desde que el Gobierno del PP aprobara entre 2012 y 2013 una serie de medidas que a la postre configurarían su reforma energética, hachazo a las renovables incluido. Desde la industria han presenciado cómo la actividad en España ha desaparecido por completo.

El total de empleados en el sector eólico español ha pasado de 41.438 en 2008 -el primer año de la crisis- a 22.468 en 2015, un estrechamiento que deja la plantilla de esta industria española en casi la mitad. Eso en el cómputo general, porque en cuanto a los empleos directos la cifra ha pasado de 22.970 puestos de trabajo en 2008 a 12.923 en 2015.

empleos sector eolicoFuente: AEE – Deloitte

Según un estudio de la patronal eólica AEE elaborado por Deloitte, el subsector que emplea a más personas es el de la fabricación de aerogeneradores y componentes, con 6.639 asalariados. Las otras dos categorías, promoción-producción de energía y servicios, aglutinan a 3.179 y 3.104 trabajadores, respectivamente.

Las empresas españolas del sector eólico y sus filiales dan trabajo a 96.431 personas en todo el mundo, entre empleo directo e inducido, lo que da una idea de la fuerte internacionalización de esta industria. De hecho, la patronal calcula que 2.000 españoles trabajan en la energía eólica de otros países.

La razón fundamental es que con la llegada de la crisis y el ‘hachazo a las renovables’ del exministro José Manuel Soria, la actividad de instalación de molinos de viento en España se ralentizó hasta desaparecer. Esto ha provocado un éxodo de empresas españolas hacia el mercado internacional eólico para conseguir ingresos.

Lo que ha pasado en España no es una ralentización sino una frenada en seco. En 2015 no se ha añadido ni un sólo megavatio (MW) de potencia eólica, pero en 2014 tan sólo se instalaron 18 MW nuevos, una cifra que ni siquiera alcanza el 1% de incremento sobre 2013. En ese año, 2013, el incremento fue tan sólo del 2%, por lo que el impacto de la regulación aprobada por el Gobierno anterior fue inmediato y devastador.

potencia eolica instaladaFuente: AEE – Deloitte

Con esas cifras, si las empresas del eólico español han sobrevivido ha sido por su negocio internacional. En los últimos cuatro años las compañías del sector han completado unas exportaciones de 11.010 millones de euros, según el estudio de la AEE. El año pasado facturaron 2.925 millones al extranjero, con lo que España se sitúa como el cuarto país exportador de aerogeneradores de todo el mundo.

La situación global es diametralmente opuesta a la doméstica. Frente a los 0% de crecimiento de 2014 y 2015 en España, la instalación de aerogeneradores se ha disparado un 16% y un 17% en ambos años.

Tampoco se prevé que España dé un gran salto adelante, además de por la moratoria verde del Gobierno por la amplitud del parque eólico nacional. España tiene la segunda mayor potencia instalada de Europa y la quinta de todo el mundo, sólo superada por las de China, Estados Unidos, Alemania e India.

Europa, a la vuelta de la esquina

A pesar de que los más conservadores defienden que la abundancia de potencia instalada es incompatible con la concesión de nuevas ayudas al sector eólico, Bruselas siempre se impondrá en el debate. Todos los socios de la Unión tienen que llegar al año 2020 con un mix en el que el 20% de la energía que se consuma provenga de fuentes renovables.

Los objetivos comunitarios hablan de consumo energético, en el que la electricidad tan sólo supone un cuarto del total en el caso español, según la AEE, a la que habría que sumarle los derivados del petróleo como la gasolina y el gas natural. De acuerdo con los datos de Red Eléctrica, el 36,9% de la electricidad generada en España provino en 2015 de fuentes renovables, así que la energía verde que se volcó el año pasado supuso tan sólo un doceavo de lo consumido, un 8%. Ante esta situación, la patronal eólica defiende una mayor electrificación del país y, a la vez, una mayor relevancia de las renovables en el mix eléctrico.

Pero no es solo el cumplimiento de los objetivos 2020 lo que debería preocupar al departamento de Energía del nuevo Gobierno. España importó el 73% de la energía que consumió en 2014, lo que al final encarece la factura y somete al país a los vaivenes comerciales.

“La energía eólica contribuye de forma relevante a la reducción de esta dependencia energética de terceros países y, por lo tanto, al fortalecimiento de su seguridad energética: en 2015, [la energía eólica] evitó la importación de 9,6 millones de toneladas equivalentes de petróleo combustible fósil, con un valor superior a los 1.842 millones de millones”, defiende la asociación de productores eólicos.

Foto: Flickr – Eric Sonstroem