El Comité Federal decide, por 139 votos frente a 96, que el partido se abstenga ante la candidatura a la Presidencia del Gobierno del líder del PP. El bloqueo institucional llega a su fin tras diez meses con un Ejecutivo en funciones. El PSOE vuelve a escenificar su división interna, aunque evita esta vez los episodios de guerra fratricida.

Se confirmó el viraje. El PSOE ha aprobado este domingo una de las decisiones políticas más importantes de su historia reciente: facilitar un Gobierno de su adversario natural, el Partido Popular. Los socialistas se abstendrán ante la investidura de Mariano Rajoy porque consideran que la máxima prioridad es evitar otras elecciones generales, que serían las terceras en un año y podrían dejar en muy mal lugar a un socialismo fragmentado por el debate que ha precedido a este giro. Por 43 votos de diferencia (139-96), el Comité Federal ha resuelto despejar el camino de Rajoy para acabar con un bloqueo institucional que dura ya más de diez meses y no tenía salida alternativa. De haberse impuesto el ‘no’, España habría tenido que afrontar nuevos comicios en diciembre.

El presidente de la gestora, Javier Fernández, será el encargado de transmitirle la decisión al Rey este martes. La ronda de consultas que Felipe VI desarrollará las próximas 48 horas acabará, pues, con una nueva nominación del líder del PP a la investidura. Esta vez con todas las garantías de éxito. La sesión se iniciará, previsiblemente, el miércoles. La reelección será una realidad la tarde-noche del sábado.

Javier Fernández transmitirá el martes al Rey que el PSOE está dispuesto a permitir un Ejecutivo del PP

Al PSOE le ha costado sangre, sudor y lágrimas llegar a este punto. Su máximo órgano entre congresos se ha reunido por espacio de cinco horas y ha acogido un intenso debate entre los partidarios de la abstención y el bloque del ‘no’. Elena Valenciano, exvicesecretaria general, ha sido la encargada de defender la resolución propuesta por los primeros; Txarli Prieto, parlamentario vasco, ha ejercido de portavoz de los segundos.

Tras ellos, han pedido la palabra 54 de los 237 miembros del Federal presentes en la reunión. José Blanco, número dos del PSOE en la era Zapatero, ha presidido el Comité y dirigido el debate, escoltado por Carmen Madrid -de la Agrupación Socialista de Bruselas- y Mariola López –de Juventudes Socialistas de Andalucía-. Pese a que la fuerte división del partido ha vuelto a ponerse de manifiesto, con posturas diametralmente opuestas entre un bloque y otro, esta vez se ha evitado el espectáculo del Comité del 1 de octubre, que acabó con la caída de Pedro Sánchez tras un bochornoso enfrentamiento fratricida de doce horas.

El tono este domingo ha sido más solemne y cordial, aunque el consenso y el cierre de filas haya sido imposible. Tampoco ha habido una aglomeración de militantes a las puertas de Ferraz como la de hace tres semanas, aunque sí el concurso de un puñado de críticos con la abstención que han querido hacer llegar, bajo la lluvia, su malestar por el previsible rumbo que iba a tomar el PSOE. Las implicaciones de la resolución son imprevisibles. Por primera vez, el segundo partido de España facilita un Gobierno del primero.

La gestora advierte de que la decisión compromete a todos, pero algunos díscolos aseguran que mantendrán el ‘no’

Y lo hará con una abstención que está por ver cómo se administra. El documento aprobado no detalla si han de asumirla los 84 diputados o valdría con que lo hicieran solo once. Algunos partidarios del ‘no’, como César Luena, Miquel Iceta o José Antonio Pérez Tapias, han reclamado al concluir el Comité Federal que sea esta segunda vía la elegida. Luena ha pedido a la gestora “que no ahonde” en la “fractura” del partido obligando a todo el Grupo a abstenerse. De hacerlo, muy probablemente habría ruptura de la disciplina de voto -el PSC ha garantizado que seguirá en el ‘n0’- y los socialistas vivirían otro cisma interno.

Fernández, que ha comparecido en rueda de prensa a las 16h, ha asegurado que la decisión afecta a la bancada socialista al completo. “Ese es el planteamiento que voy a trasladar a la dirección del Grupo”, ha enfatizado, “porque es el mandato del Comité Federal”. El presidente de la gestora ha calificado el debate de “intenso, fuerte, franco, duro y respetuoso” y ha adelantado que ahora tratará de “persuadir” al PSC para que se abstenga en segunda votación.

No es el único frente que se le puede abrir al partido, puesto que la diputada zaragozana Susana Sumelzo ha garantizado que seguirá en el ‘no’ y también la presidenta de Baleares, Francina Armengol, ha indicado que los parlamentarios de su federación serán “coherentes” con lo mantenido hasta ahora. Fernández no ha querido valorar esto, asegurando que no se plantea “nada más” que hacer cumplir el mandato del Comité. Asimismo, ha advertido a Podemos de que el PSOE “es el principal partido de la oposición” y “va a seguir siéndolo”. Pablo Iglesias y los suyos han reaccionado a la decisión asegurando que ellos son ya la única alternativa al PP.

Los dos bandos

Entre los que han defendido la abstención destaca Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía e impulsora de la operación que acabó con Sánchez. Ella ha sido la encargada de cerrar el debate antes de la votación -que ha sido pública y por llamamiento- con un discurso que ha llamado a la conciliación. También han pedido evitar las terceras elecciones el barón extremeño, Guillermo Fernández Vara; el nuevo portavoz del PSOE en el Parlamento Europeo, Ramón Jáuregui; el alcalde de Vigo y presidente de la FEMP, Abel Caballero; o el diputado Eduardo Madina. Enfrente se han erigido el exlehendakari vasco, Patxi López; el líder del PSC, Miquel Iceta; el secretario general del PSOE castellanoleonés, Luis Tudanca; o la número uno de los socialistas madrileños, Sara Hernández. El bloque del ‘no’ ha sido más activo en la defensa de su posición, aportando bastantes más intervenciones que los proabstencionistas. En votos, en cambio, han quedado en minoría tal y como apuntaban todas las previsiones. El partido ha narrado en tiempo real el desarrollo de la reunión a través de las redes sociales.

La maniobra que tendrá lugar en el Congreso los próximos días será similar a la que vivió Cataluña en 2010, cuando la segunda fuerza parlamentaria -PSC- facilitó con su abstención el Gobierno de la primera -CiU-. Así se lo ha recordado algún dirigente al socialismo catalán, subrayando su incoherencia. Iceta, en cambio, cree que la actitud del PP ante el desafío independentista entierra cualquier posibilidad de entendimiento.

Rajoy podrá disolver las Cortes a partir del 3 de mayo si se encuentra con un Congreso ingobernable

Los más de 300 días de interinidad, en cualquier caso, llegan a su fin. En el horizonte inmediato se dibuja una legislatura incierta, quizá de corto recorrido. El PSOE solo facilitará la investidura, no la gobernabilidad de Rajoy ni sus Presupuestos anuales, que deberán incluir nuevos ajustes para cumplir con Bruselas y exigirán un gran esfuerzo negociador por parte del PP para ser aprobados. Se hace difícil imaginar nuevas cesiones del socialismo a los populares, habida cuenta del coste y desgaste que ya le ha supuesto este viraje y de que Pablo Iglesias estará permanentemente denunciando lo que ve como un sucedáneo de gran coalición. En manos del jefe del Ejecutivo quedará la prerrogativa de disolver las Cortes y convocar elecciones, cosa que podrá hacer cuando se cumpla un año a partir de la anterior disolución (el 3 de mayo).

En el corto plazo, Rajoy debe elegir a su nuevo Gobierno. Una vez jure el cargo ante el Rey, llegará el momento de que diga quién sigue y quién no en el Gabinete y cuáles son las nuevas incorporaciones. El líder popular podría ofrecer algún gesto a los partidos que le facilitarán la reelección -Ciudadanos y Coalición Canaria, además del PSOE- dando salida a los ministros que más rechazo despiertan en la Cámara (Jorge Fernández Díaz, Cristóbal Montoro). Antes, afrontará una nueva sesión de investidura -la tercera como candidato, la undécima en total-, donde previsiblemente recuperará el grueso de su discurso de agosto y propondrá, en contenido tono institucional, el impulso de grandes pactos de Estado para hacer de esta la legislatura del consenso y las ambiciosas reformas institucionales. No obstante, es muy probable que en esa sesión el auténtico protagonista sea el PSOE, que a buen seguro atraerá el grueso de las críticas de Unidos Podemos y los independentistas. También se espera con ganas la defensa de la abstención que haga Antonio Hernando, uno de los que con más ahínco se aferró al ‘no es no’.