El sector de las telecomunicaciones ha cambiado por completo en España durante la última década. Los operadores, ahora también quieren ser “televisiones”; ha habido una concentración empresarial; y la tecnología les ha transformado. El coste de todo eso ha sido una pérdida neta de empleo durante la última década. El factor positivo es que la inversión ha seguido creciendo.

Desde el año 2011, los tres grandes operadores, Telefónica, Orange y Vodafone, han llevado a cabo importantes ajustes de plantilla. En última instancia, siempre lo han justificado en que serviría para mejorar la inversión y, por lo tanto, dar mejores servicios a los clientes. En parte es cierto, pero no deja de ser una realidad que se ha destruido todo ese empleo.

En concreto, según el ‘Informe Económico Sectorial de las Telecomunicaciones y el Audiovisual’ publicado por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el número de empleados en el sector, incluyendo los del segmento audiovisual, fue casi igual al del año 2014, frenando la tendencia a la baja de los últimos años que fue muy marcada en 2012 y que a partir de entonces se suavizó, de forma bastante análoga a lo ocurrido con los ingresos minoristas.

El sector empleaba a finales de 2015 a un total de 62.755 personas, tan solo 173 menos que el año anterior. A pesar de las operaciones de compra entre los principales operadores, no se vio afectada en exceso la plantilla de los mismos, aunque previsiblemente pueda afectar al empleo en los próximos ejercicios.

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Fuente | CNMC

Pese al frenazo, como se puede observar en el gráfico, los últimos años han sido de caída constante.

Al revisar la hemeroteca, hay fechas muy importantes. Por un lado, el ERE que planteó Telefónica en el año 2011. El planteamiento inicial fue de 8.500 personas, aunque lógicamente siempre termina siendo menos con la negociación sindical.

Vodafone, por su parte, tuvo un escenario similar. En 2014, tras la compra de Ono, tuvo que hacer un ajuste en la plantilla que se estimó en un máximo de 1.800 puestos de trabajo. De igual modo, este año Orange ha presentado un ERE tras la compra de Jazztel que afectó en un principio a más de 500 trabajadores.

La inversión se mantiene

El manchón de la eliminación de empleos lo están supliendo las telecos con inversión. Así, según destaca el informe de la CNMC. En concreto, la inversión total del sector para el año 2015 ascendió a 5.607,7 millones de euros, incluyendo la correspondiente al segmento audiovisual.

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Fuente | CNMC

Hay que tener en cuenta, señala el regulador, que esta cifra incorpora la inversión en espectro, que en 2015 ascendió a 569 millones de euros; de los cuales 492 millones corresponden a Vodafone por la licencia de 800 MHz, que entró en funcionamiento en abril de 2015, y el resto a los pagos de impuestos de diversos operadores por las bandas de 800 MHz y 900 MHz. Si se considera la inversión, sin incluir el montante destinada a espectro, el esfuerzo inversor fue prácticamente el mismo que en 2014.

El principal motor de la inversión correspondió al despliegue de los principales operadores de sus redes de acceso de nueva generación y de sus redes 4G. Aunque Movistar desplegó menos accesos FTTH que en 2014, Vodafone y Orange incrementaron su planta de accesos de fibra en más de un 70%.

Orange, la mayor apuesta

Dentro de la apuesta inversora de los operadores, la compañía naranja ha sido la que más ha incrementado su capacidad en los últimos años. Los datos, según destaca el regulador, de inversión a nivel individual muestran que los tres principales operadores aumentaron su inversión en 201510. Orange (incluido Jazztel) fue el que lo hizo en mayor medida, en concreto, un 17,4%, comparando con la cifra del año anterior resultante de la suma de ambos operadores.

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Fuente | CNMC

En segundo lugar, Vodafone invirtió un 9,3% más que en 2014 y, por último, Movistar (incluido DTS) creció un 3%. Al contrario de lo que ocurrió en 2014, fue la inversión en el negocio móvil, con un aumento del 36,2%, la que compensó el descenso del 3,4% en sus otras líneas de negocio, consecuencia sobre todo de la ralentización en 2015 de su despliegue de red de acceso de fibra óptica respecto a ejercicios anteriores.