Colombia puede presumir de tener un periódico, El Tiempo, en el cual se han dejado sus meninges un premio Nobel de la Paz, Juan Manuel Santos, actual presidente del país, y otro personaje radicalmente diferente, Juan Tomás de Salas, el gran ideólogo y estratega de lo que fue el Grupo 16, editor deCambio 16, Historia 16, Motor 16Marie Claire, y el caso que nos ocupa: Diario 16.

Juan Tomás de Salas trabajaba en El Tiempo de Colombia porque era asilado político en ese país. Se había tenido que refugiar por sus relaciones con el Frente de Liberación Popular, el famoso “Felipe” de los años 60.

Cuando pudo regresar a España, Juan Tomás de Salas fundó, junto con otros quince compañeros, Cambio 16, cuyo subtítulo era el de “Semanario de economía y sociedad”. En aquella época, cerrado el diario Madrid, sólo quedó como prensa libre los semanarios. Triunfo y Cuadernos para el Diálogo, capitaneados por personajes afines a la oposición, Joaquín Ruiz Giménez, Gregorio Peces Barba, y Víctor Márquez Reviriego principalmente. Eran los referentes de la España intelectual de la época. A ellos se sumaría Cambio 16.

Primera portada de Diario16.
Primera portada de Diario16.

Oposición al Franquismo

Los periodistas y empresarios que se lanzaron a sacar adelante el proyecto se situaban en el espectro de la oposición franquista moderada, en el centro político. Buscaban una transición pacífica a la democracia. Entre ellos se encontraban Luis González Seara, que luego fue ministro de Educación con Adolfo Suárez, Alejandro Muñoz Alonso,Ricardo Utrilla y el propio Juan Tomás de Salas. Monárquicos, con el tiempo se les llegó a calificar de “suaristas” por su apoyo a Adolfo Suárez. De lo que no cabe duda es de su fidelidad al joven monarca, Juan Carlos I y su rechazo a los “reformistas” del antiguo régimen como Manuel Fraga. Estos fueron los que se asociaron con la plana mayor de Revista de Occidente, los grupos editoriales Timón y Santillana, y los antiguos alumnos del Instituto Escuela, entre los que se encontraba la familia Ortega Spottorno y Jesús de Polanco, fundando El País.

En lo que a prensa se refiere, a la opinión pública española se le quedó corta la oferta de semanarios. Había que completar el espectro con periódicos diarios donde sólo Informaciones salvaba la cara ante un elenco que en Madrid lideraban la prensa del Movimiento, ABC, Pueblo yEl Alcázar.

Por ello nació El País, auspiciado por el grupo anteriormente citado. Los “dieciséis del cambio” no estaban muy por la labor de colaborar con los dueños de Prisa, y decidieron crear un periódico diario vespertino: Diario 16. Ambos se diferenciaban radicalmente tanto en contenidos como en presentación. La maqueta de El País era más sobria, incluso rozando lo que se denomina en argot periodístico “el ladrillo”, (mucho texto y pocas intercalaciones graficas y literarias), mientras que Diario 16 era mucho más “ligero” dando prioridad a los espacios gráficos y noticias cortas, menos analíticas.portadas-d16-4

El nacimiento

El presidente del periódico fue Luis González Seara. El director general, Juan Tomás de Salas, y el director de la publicación, Ricardo Utrilla. El primer ejemplar salió a la venta el 18 de octubre de 1976 a un precio de 12 pesetas. En el primer editorial se trazó como objetivo “vigilar muy de cerca la marcha del Estado para impedir que esa enorme concentración de poder en manos de unos pocos arrase la libertad de los muchos y arrastre al país”. Estaba tan claro su propósito como la canción que ilustró su campaña publicitaria en radio y televisión: Libertad sin ira, del grupo Jarcha, que acabó por convertirse en icono de la transición.

En esta primera época no se lograron las expectativas económicas generadas. Y hubo que tomar soluciones radicales. Se cambió a Ricardo Utrilla como director por Miguel Ángel Aguilar. Durante su mandato surgieron los primeros roces importantes con la Administración. Diario 16 sufrió un secuestro. Miguel Ángel Aguilar, Gregorio Morán y Francisco Cerecedo fueron procesados por unos artículos en los que presuntamente insultaban a Manuel Fraga. El 26 de junio de 1977, la sede de Diario 16 sufrió un atentado. Una bomba que llevaba el sello del grupo terrorista GRAPO.

Su agresividad informativa no acababa de reflejarse en las ventas y en la publicidad. Su tirada media apenas llegaba a los 50.000 ejemplares y su deuda rondaba los 40 millones de pesetas. Aún así, el Diario 16 de aquella época tiene en su activo el haber sido el primer medio de comunicación que denunció la intentona golpista conocida como Operación Galaxia, preludio del golpe militar del 23 de febrero de 1981. De poco le sirvió a Miguel Ángel Aguilar, que fue cesado y sustituido interinamente por Justino Sinova, hasta que el 17 de junio de 1980, la junta de fundadores nombró a Pedro J. Ramírez, un periodista procedente de ABC, como nuevo director. Sus objetivos: acabar con la deuda, aumentar las ventas y competir con las grandes cabeceras.portada-d16-6

El esplendor

Pedro J. Ramírez comenzó por cambiar la secuencia de difusión. De vespertino,Diario 16 pasó a ser matutino. Además, añadió una medida revolucionaria en su día y que generó una fuerte controversia en la prensa española. En aquella época los periódicos “descansaban” los lunes. En su lugar, las Hojas del Lunes, editadas por las asociaciones de la prensa, tenían el monopolio. Un monopolio con el que acabó Diario 16. La secretaría de Estado para la Información abrió un expediente y multó al periódico. Se recurrió ante los tribunales que, al final, sobreseyeron el asunto. Diario 16 ganó la batalla y, gracias a ello, el resto de diarios pudo estar en los quioscos.

Pero donde realmente empieza a destacar el Diario 16 de Pedro J Ramírez es en el golpe de estado del 23-F. “En defensa de la Constitución” fue el editorial que aquella noche abrió la primera edición de las 23,30. Luego habría cuatro más. A partir de ese momento, el equipo directivo compuesto por Pedro J. Ramírez, Justino Sinova, José Luis Gutiérrez, y los redactores jefe Fernando García Romanillos, Raúl Heras y Alberto Otaño, fueron formando un equipo de jóvenes periodistas que se dedicaron a investigar la trama golpista. Todos ellos coordinados por Fernando Reinlein, un periodista ex militar de la UMD que acabó siendo director del periódico.portada-d16-5

Hasta tal punto llegó la cosa que los acusados en el consejo de guerra que se celebró en Campamento, en Madrid, se negaron a entrar en la sala si estaba presente el periodista acreditado de Diario 16, José Luis Gutiérrez. La protesta hizo temblar, de nuevo, los cimientos de la joven democracia. Los golpistas ponían contra las cuerdas al sistema que se intentaba levantar poniendo en tela de juicio nada más y nada menos que la libertad de expresión reconocida en la joven Constitución. La excusa, la entrevista que el joven periodista Adolfo Salvador había hecho a un soldado de reemplazo destinado en un cuartel de la carretera de El Pardo perteneciente a la Brigada Acorazada, en el cual se dan cuenta de una serie de hechos violentos cometidos por los militares sediciosos esa noche.

Diario 16 también denunció la otra intentona golpista que se iba a llevar a cabo poco antes de las elecciones que ganó el PSOE. Esa noche electoral, Pedro J. Ramírez y su equipo directivo trasladó su despacho a lo que se llamaba “redacción de cierre” donde se montaban las planchas de “la señorita Pepis” como se llamaba a la rotativa, cambiada poco después por una Underwood más potente.portada-d16-3

Diferencias

La mejor época de difusión y ventas de Diario 16 estaba por venir. Una investigación llevada a cabo por Ricardo Arqués y Melchor Miralles descubrió la trama de los GAL. El periódico empezó a subir como la espuma. Pero Juan Tomás de Salas, el editor, no estaba de acuerdo con esa política informativa. La lucha entre él y Pedro J. Ramírez culminó con un editorial, “La Rosa y el capullo”, en el cual Diario 16 apuntaba directamente a los socialistas como los inspiradores del terrorismo de estado.

Juan Tomás de Salas no se lo pensó dos veces. Despidió a Pedro J. Ramírez y aquí comienza el declive del periódico. En aquel entonces, vendía 150.000 ejemplares y los ingresos por publicidad se triplicaron. En solidaridad con Ramírez dimitieron Alfonso de Salas, hermano de Juan Tomás, Balbino Fraga, y Juan González. Un grupo muy importante de la dirección también se marchó. Todos ellos reunieron 850 millones de pesetas para fundar Unidad Editorial, la empresa editora de El Mundo, el periódico que prácticamente fago citó Diario 16.

Aun así, la senda del periódico se mantuvo durante un tiempo. La editora Hersant compró el 31% del grupo. Se nombró a un relevante periodista, Enrique Badía, como nuevo director. Y, aún así, las ventas cayeron estrepitosamente. En julio de 1994, Juan Tomás de Salas dejó la presidencia. La redacción empezó a dejar de cobrar la nómina regularmente. Diario 16 se vende a José Luis Domínguez, anterior presidente de Amstrad España. Domínguez presenta suspensión de pagos en diciembre de 1995 al no llegar a un acuerdo de quita y espera con los acreedores.

El resto es la crónica de una caída en picado. Vuelve Juan Tomás de Salas a hacerse cargo del periódico, que sufre varias huelgas debido al impago de las nóminas. Se declara la quiebra y la cabecera sale a subasta. El grupo Voz, editor del Diario de Galicia, se hace cargo de la misma. El 23 de junio de 2000 se estrenó un nuevo rediseño de Diario 16 para darle una imagen totalmente distinta a la que tenía. El nuevo logotipo incluía la palabra ‘Abierto’, en referencia a “toda la gran tradición liberal para propugnar el predominio de la sociedad civil sobre el Estado”.

El 6 de diciembre de 2016, antiguos trabajadores de Cambio16, deciden que ha llegado el momento de relanzar la cabecera de Diario 16 adaptándola a los nuevos formatos digitales aunque manteniendo la edición impresa mediante una publicación que tiene periodicidad mensual.

 

Por Ernesto Carratalá