El partido de Iglesias planea una dura oposición al Gobierno del PP para ganar espacio como alternativa. Más de 60 actos contra la pobreza energética dan el pistoletazo de salida a una estrategia que relega la labor parlamentaria en favor de manifestaciones y protestas callejeras. Podemos dará formación a sus cuadros para mejorar sus capacidades de “intervenir socialmente”. “Con un Gobierno del PP los conflictos sociales cobrarán mucha importancia”, advierte la dirección morada.

Podemos vuelve a la protesta callejera. El partido de Pablo Iglesias ha decidido recuperar una de sus señas de identidad fundacionales y promover manifestaciones para distinguirse en la oposición al PP. Ante los síntomas cada vez más obvios de que el PSOE facilitará la reelección de Mariano Rajoy, la formación morada piensa ya en cómo convertirse en la principal referencia alternativa. Un primer paso es desacreditar a los socialistas criticando continuamente que el PP seguirá en el Gobierno gracias a ellos, cosa que ya hacen, y un segundo recuperar la presencia en las calles.

Así, pasarán la legislatura a caballo entre el Parlamento y el activismo, aprovechando el foco mediático que tienen como tercera fuerza política de España para “visibilizar” las causas y problemáticas sociales que consideren más relevantes. Se trata de retomar las dinámicas que nacieron con el 15-M y se apagaron una vez tuvieron canalización política de la mano de Iglesias. En pleno debate interno sobre cómo debe enfocar el partido su futuro, se opta por este retorno parcial a las esencias.

Ayer lunes hubo un anticipo de la estrategia, que desgranó sin demasiados eufemismos el secretario de Organización, Pablo Echenique. Las más de 60 concentraciones convocadas por toda España para clamar contra la pobreza energética no serán una acción aislada, sino la tónica habitual. La actividad parlamentaria no se abandona -“vamos a seguir presentando iniciativas que vayan encaminadas a sacar al país de la crisis”- pero compartirá protagonismo con acciones callejeras, la protesta organizada. “Tenemos que hacer esa otra parte de apoyar la movilización social”, explicó Echenique en rueda de prensa, para “visibilizar los problemas en la calle porque al final creemos que muchas veces es eso lo que acaba doblando la mano de un Gobierno”. Podemos no cree que Rajoy “vaya a tener ningún interés en acabar con la pobreza energética” y por eso promovió protestas por todo el país con ocasión del Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza Energética.

El propio Iglesias participó en una concentración en la plaza del Dos de Mayo de Madrid -“más importante que los Parlamentos, es el pueblo organizado que convierte su grito en el sueño de la dignidad”- y el resto de dirigentes más reconocibles hicieron lo mismo o coadyuvaron en la difusión de la campaña. Todo ello coordinado por Vamos!, nueva iniciativa surgida bajo el paraguas de Podemos “para desplegar a pie de calle espacios de participación y acción colectiva que respondan a las necesidades de la gente”. Su actuación no se limitará a la lucha contra la pobreza energética, avanzó Echenique, sino que tiene vocación de permanencia. Será un nuevo eje sobre el que pilote la actividad política del partido.

Echenique afirma que el Parlamento podrá hacer poco para imponer sus criterios a Rajoy: “Hay que ser realistas”

Podemos pretende evitar que su labor, que está reincorporando elementos rupturistas aparcados desde 2014, quede diluida en la burocracia institucional. Máxime cuando parece que Rajoy seguirá en La Moncloa. “Hay que ser realistas y entender que cuando hay un Gobierno del Partido Popular hay determinadas leyes que por mucho que sean aprobadas por una mayoría parlamentaria luego es el Ejecutivo el que las tiene que llevar a cabo, el que las tiene que dotar presupuestariamente”, indicó el secretario de Organización. Para Echenique, el “ejemplo palmario” de eso es la Ley de Dependencia. “Su espíritu es inmejorable y el texto es francamente bueno”, pero luego “no se la dota ni con el 15 o 10% de lo que necesitaría para ser eficaz” y queda en “agua de borrajas”.

Por eso, acompañarán la actividad parlamentaria de esas movilizaciones sociales. Este sábado, sin ir más lejos, han organizado una asamblea en el Matadero de Madrid para “empezar un proceso de formación” a cuadros y militantes del partido. Quieren mejorar sus capacidades de “intervenir socialmente”, empaparse de las reivindicaciones de los vecinos e impulsar campañas de visibilización de las mismas. “Que la gente de Podemos intervenga en la sociedad en el día a día” es la meta.

Echenique aseguró que hay que “estar más en la calle porque con un Gobierno del PP los conflictos sociales cobrarán mucha importancia”. Sus palabras llegaban apenas tres días después de que el propio Iglesias llamara a la movilización desde Mérida, donde participó en un acto junto a las bases. El líder de Podemos ve con buenos ojos la posibilidad de responder a la investidura de Rajoy con una huelga general -ya contemplada por UGT- y pidió a sus simpatizantes que en ese caso den la batalla para convertirla en una huelga “distinta” a todas las anteriores, con gran protagonismo de Podemos.

Iglesias anima a los sindicatos a convocar una huelga general en la que su partido intentaría marcar “la diferencia”

“El desafío que yo asumo como secretario general de un partido que no quiere ser un partido sino un movimiento popular es que en la primera huelga general que se haga en España en la que salga al campo el jugador morado se note la diferencia, que Podemos esté preparado para que esa huelga general sea distinta”, proclamó entonces Iglesias. Igualmente, se dirigió al PSOE para negarle legitimidad como oposición si se abstiene ante Rajoy: “Van a entregar el Gobierno al Partido Popular y el Gobierno del Partido Popular va a tener capacidad de veto. Cuando algunos empiecen a dar golpes de pecho en el Parlamento, yo les voy a tener que recordar que ellos entregaron el Gobierno al Partido Popular y que no se den golpes de pecho”.

Ese viraje de los socialistas hacia la abstención cada día se materializa con un punto más de vigor. Ayer, Guillermo Fernández Vara la defendió sin ambages en entrevista en la cadena SER -“nadie quiere a Rajoy como presidente, no hay alternativa y lo que se decide es si es presidente ahora o dentro de 55 días”- y también el PSOE andaluz fue más claro que nunca. “A mí no me da urticaria la palabra ‘abstención’ si resulta que ésa es la única opción de evitar unas elecciones”, declaró Juan Cornejo, número dos de Susana Díaz. La federación andaluza, añadió, “está diciendo que no se bloquee la formación de gobierno si no hay alternativa”.

Lo que resta por decidir es cómo se levanta ese bloqueo, si a través de la ‘abstención técnica’ de once diputados o con la orden de que lo hagan los 84. En este último caso, el partido tendría que afrontar un nuevo cisma interno. El PSC y algunos fieles a Pedro Sánchez han anunciado que romperían la disciplina de voto para mantenerse en el ‘no’. El presidente de la gestora, Javier Fernández, y el resto de partidarios de evitar nuevas elecciones tienen apenas una semana para hacer pedagogía o idear una solución que satisfaga a todos. Y ello con el marcaje férreo de un Podemos dispuesto a capitalizar en beneficio propio cualquier sucedáneo de gran coalición. Se malician una legislatura de “corto recorrido”, como ha reconocido Íñigo Errejón, y quieren estar preparados para cuando concluya.