El negocio de la telefonía móvil ha cambiado mucho el último año. Los dos principales operadores virtuales puros que había, MásMóvil y Pepephone, ahora son uno. Incluso, el macarra de los lunares ha cambiado de jefe. Además, el regulador ha propuesto desregular el mercado móvil. Mientras, los operadores con red siguen peleando con sus propias filiales low cost para ganar clientes. ¿Pero todo ha cambiado tanto como parece?

Desde que la compañía presidida por Meinrad Spenger decidiera dar el último cambio al sector teleco con la compra de Yoigo y Pepephone, los demás operadores están con las orejas en alto, aunque lo disimulen. Ante esta situación, se puede achacar a MásMóvil un ansia desmedida para crecer, o hacerlo con una gran deuda. También ha recibido críticas por su forma de negociar el contrato mayorista (con Orange) que tendrá para dar servicio con su red fija y móvil. Pero, de momento, de lo que puede seguir presumiendo es de tener el giga más barato del mercado en la telefonía móvil. Al menos con respecto a su competencia con los tres grandes (y sus filiales).

Analizando los diferentes OMV de las grandes compañías (Amena y Simyo de Orange, Tuenti de Telefónica y Lowi de Vodafone), e incluso añadiendo a la lista a otro OMV alternativo, resulta que Pepephone tiene la tarifa más barata para un usuario estándar con un consumo medio de 1 o 2 GB de internet. República Móvil, con 1,2 GB por 5,9€, no es oficialmente el giga más barato, pero porque ofrece más por el mismo precio.

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Por lo tanto, se puede concluir que el macarra de lunares sigue vivo pese a todo lo que ha vivido el último año. Ha sido comprada y su gran estandarte, Pedro Serrahima, ha dejado la compañía. No obstante, no hay dudas de que no corren buenos tiempos en el OMV. En los últimos dos meses ha perdido más de 9.000 clientes. ¿Está a tiempo de parar la sangría?

Lo bueno y lo malo para Pepephone

El OMV está perdiendo clientes. Los últimos datos de portabilidades no dejan dudas. Ha perdido 5.200 usuarios en septiembre y 4.300 en agosto. MásMóvil debe empezar a preocuparse por esta sangría. Sobre todo porque todavía falta el impacto tras la pérdida de su emblemático director general, que tenía cientos de fieles.

Una vez que se calmen las aguas, deberán reformular su estrategia comercial. Hasta mediados de 2018 seguirá con el contrato mayorista de Movistar. Es decir, ofrece sus servicios a través de la red del operador azul. Esto supone que tendrá los mismos precios que firmó hace ya tiempo, y por lo tanto no podrá bajar los precios para no jugar demasiado con los márgenes.

Esto se hace cierto especialmente en las tarifas de muchos gigas, el verdadero agujero negro de la compañía.

A partir de junio de 2018 Pepephone pasará a la red de Orange. Entonces, con un acceso mayorista hecho a medida, podrá ser más flexible con las tarifas. ¿Aunque es ése el problema?

Los precios no son problema

Da lo mismo el acuerdo con Movistar. Incluso así, como se ve en el gráfico, Pepephone tiene la tarifa más barata. Esto no es un problema de precios. De hecho, ninguno de los competidores de MásMóvil querrá entrar en una guerra tarifaria con sus filiales low cost.

Un aumento en el número de portabilidades, pese a lo que pueda parecer, no beneficia a nadie. Si muchos usuarios cambian constantemente de compañía eso lleva consigo unos gastos administrativos que termina pagando cada operador. Por lo tanto, es bueno ganar clientes, pero no pasarse.

Además, hay dos aspectos que Pepephone tiene de cara y debe saber aprovechar. El primero de ellos es que mientras siga con Movistar tiene una de las mejores redes móviles que hay en el mercado. Por lo tanto, los usuarios no pueden tener queja en ese sentido. Y, para 2018, Orange habrá mejorado la suya, y no habrá problema.

El otro aspecto es que la compañía de los lunares no tiene que crecer, solo mantenerse. A finales de 2013 tenía 450.000 líneas, ahora mismo anda sobre las 475.000. Su objetivo nunca ha sido convertirse en un gigante, sino en ser rentable. Por lo tanto, lo único que deben hacer es retener a sus clientes, no tocar nada de lo que funcionada y seguir teniendo tarifas baratas. Las cosas cambian, pero no tanto como parecen.