¿Qué operador tiene en España la mejor red? Es una pregunta difícil de responder. Tanto, que no existe ningún certificador oficial que mida de forma homogénea las redes de los principales operadores españoles y arroje datos fiables. El Ministerio de Industria recopila datos de calidad de los propios operadores desde hace años, pero sólo se incluye tecnología 3G y desde 2014 se han dejado de medir numerosas variables. En suma, existe un agujero por el que se han colado empresas de medición de red que se encargan de hacer mediciones que luego son utilizadas por los operadores vencedores como herramientas de marketing.

A principios de este año John Legere, CEO de T-Mobile en EEUU, criticaba duramente las mediciones de una de estas empresas, RootMetrics. “Deberían ser prohibidos como fuente independiente para medición de redes y punto. ¿Por qué? Aquí hay un ejemplo: Manipularon sus pruebas de la red de T-Mobile, decidieron apagar la voz sobre LTE, una tecnología de red que utilizamos en cada teléfono que vendemos y sobre la que circulan la mitad de las llamadas en nuestra red, 250 millones cada día, un total de 40.000 millones de llamadas que RootMetrics simplemente decidió excluir de sus pruebas”. Legere, directamente, acusó a esta empresa de estar a sueldo de los principales operadores, con Verizon a la cabeza.

No era la primera vez que había polémica sobre este particular: AT&T también lamentó hace años la falta de precisión de estas medidas. ¿Pero se quejan porque pierden o tienen razón en que las métricas les perjudican?

En este sector existen dos tipos de actores que miden la calidad de las redes. Los pasivos, que se limitan a recoger de forma pasiva datos de sus clientes, que utilizan sus aplicaciones para comprobar la velocidad de las redes, como OpenSignal u Ookla, y los activos, que se encargan de las campañas activas, como P3 Group o RootMetrics. 

Estos últimos son los más polémicos, porque generan sus propias campañas de medición, con empleados que recorren cientos de kilómetros al año realizando sus propias pruebas, y que además venden servicios de consultoría a las operadoras. Este es el principal problema, porque estos servicios están basados en proporcionar información a las mismas compañías sobre sus campañas de mediciones. “Básicamente, si pagas tienes mayor capacidad para modificar el resultado a tu favor. Si no, te encuentras con la medición hecha cuando la terminan y ves los resultados publicados en periódicos y revistas especializadas”, explican a SABEMOS fuentes de Movistar. Los azules, concretamente, han tomado la decisión de no pasar por la caja de la consultoría y confiar en sus propias mediciones y en la percepción de sus clientes.

Dos empresas son las que se llevan el peso de las dudas: P3 y RootMetrics. La primera, un spin-off del prestigioso Instituto Fraunhofer, se encarga de realizar estudios “independientes” de redes móviles en más de 40 países. Su estudio público sobre calidad de redes, en colaboración con la revista de telecomunicaciones Connect, estaría siempre mediatizado por el hecho de que los resultados supuestamente dependen de los servicios de consultoría de red móvil que se ofrece a cada operador.

P3 Group, que cubre diferentes sectores, se vio envuelta en la polémica hace unos años. Dos de sus ingenieros fueron detenidos cuando, presuntamente, estaban realizando espionaje industrial para investigar, por encargo de un fabricante alemán de automóviles, la tecnología de la compañía francesa de coches eléctricos de bajo coste Autolib.  

RootMetrics no disimula sobre su modelo de negocio: “Ofrecemos nuestra información al público de forma gratuita e informes más profundos sobre nuestros datos a la industria móvil para que puedan efectuar mejoras que beneficien la vida móvil diaria del usuario”. O, mejor dicho, para que puedan mejorar sus resultados en las pruebas. Su metodología reconoce que sus estudios no pueden compararse con los de periodos anteriores. En 2016, sus pruebas dieron como vencedores absolutos en la mayoría de categorías a Vodafone y Orange, relegando a Movistar a la tercera posición. 

Obligados a elegir, los datos más serios parecen los de P3, que no tienen en cuenta sólo un puñado de núcleos urbanos, como hace RootMetrics, sino que introducen ciudades de menor población y también carreteras y otras vías. 

Ninguna de ellas tiene, lamentablemente, el aval de ningún certificador oficial ni cuentan con la bendición de los organismos públicos encargados de garantizar la calidad de las redes cuyo espectro asigna en función de una serie de compromisos de calidad y despliegues. Si los operadores se pusiesen de acuerdo en un sistema conjunto y fiable de medición con el aval de Industria, podríamos dejar de dudar de los servicios de agentes de este tipo y asegurar que cuando un operador nos dice que tiene la mejor red, es cierto sin sombra de dudas. El problema es que hacer eso implicaría tener que reconocer la posición que te diesen en el ránking, fuese ésta buena o mala.