La respuesta, para cualquiera que se haya acostumbrado al 4G y haya tenido que volver al 3G por cualquier motivo es, claramente, sí.

La tecnología LTE (‘evolución a largo plazo’, por sus siglas en inglés) era imprescindible para el desarrollo del consumo de datos en movilidad por dos motivos fundamentales. El primero es que el llamado 4G permite elevadas velocidades de descarga y también de subida —si bien aún no simétricas—. Hace unos días (octubre de 2016) tuve ocasión de asistir a un piloto de Movistar en el que probaron velocidades de descarga de 780 mbps. Aprovechaban tecnologías como MIMO, agregación de portadoras y la codificación 256QAM.

Es cierto que se trata de un entorno casi de laboratorio y que los móviles tardarán en llegar al gbps de promisión.

Hoy en día, la velocidad máxima en una red comercial en España está entre 150 y 200 mbps, si tienes un móvil de última generación y estás junto a una antena poco saturada. La media de velocidad en España, según Movistar, está entre 15 y 20 mbps, pero eso se debe a los dispositivos del parque que aún no tienen 3G y a teléfonos con módems incapaces de lidiar con esas velocidades.

El piloto que vimos, además, sólo aplicará inicialmente a gadgets tipo ‘mifi’ que aún no están disponibles en el mercado y que utilizan el último módem de Qualcomm. Pero no tardarán en estar presente en dispositivos más modernos. El iPhone 7, por ejemplo, utiliza un módem equivalente a una versión anterior e incapaz de alcanzar estas velocidades, así que podemos imaginar cómo será la evolución.

Otra ventaja del 4G es que tiene mucho menos ‘lag’, lo que lo convierte en una alternativa razonable para redes fijas cuando hablamos de cosas como juegos online. También tiene una ventaja que veremos aún mucho más desarrollada en 5G: La reducción de la congestión de redes.

Tan conveniente es el 4G, que los operadores se preparan para matar al 3G en 2015. Incluso antes que el 2G. Lo explicamos en este artículo de sabemos.es.

¿Cuál es el verdadero reto del 4G en España? Tarifas de muchos gigas que permitan explotar al máximo esta tecnología y disfrutar de las cosas que nos ofrece, como vídeo 4K en el móvil, que muchos aún no explotamos por miedo a quedarnos sin datos.