Hace ya algunas semanas que las aguas bajan revueltas desde Suecia. Y es que el fabricante de equipos de telecomunicaciones sueco Ericsson no está viviendo sus mejores momentos. Despidos, unos malos resultados del pasado trimestre… y ahora una bajada de rating. Así se escribe el annus horribilis de una gran compañía.

Si hace una semana era un problema en sus recursos humanos, ahora el problema se ha extendido. Ericsson ha recibido una colleja de la agencia de calificación de riesgo Moody’s que ha bajado la nota de la deuda sénior no garantizada de la compañía, cuyo balance del tercer trimestre será peor de lo previsto.

Moody’s informó, además, de que revisará la calificación de la firma sueca en un plazo máximo de tres meses para posibles rebajas adicionales de su calificación.

Ericsson había adelantado esta semana por sorpresa que su resultado operativo entre julio y septiembre cayó un 93% hasta 31 millones de euros, y que las ventas fueron de 5.269 millones de euros, un 14 % peor.

La compañía sueca, cuyas acciones han llegado a caer un 20% en la bolsa de Estocolmo, explicó el resultado por la aceleración de las tendencias negativas en la industria vigentes desde el primer semestre, con floja demanda para la banda ancha móvil.

Todo esto viene acompañado de un informe poco esperanzador. “La rebaja de la nota a Baa2 refleja la continuación y aceleración de la bajada de las ventas y el beneficio de Ericsson, evidente en el resultado preliminar del tercer trimestre y que esperamos que siga en 2017”, señala Moody’s. La agencia estadounidense prevé una caída sostenida de la facturación de Ericsson en el próximo balance anual, así como una comprensión de los márgenes operativos y un flujo libre de caja negativo por segundo año consecutivo.

España no se escapa

Los problemas de Ericsson han llegado a todas sus filiales. Por ejemplo, en España, la compañía prevé reducir su plantilla en 350 empleados, algo más del 10% del total de trabajadores con los que cuenta en el país (unas 3.000 personas) y que se encuentran repartidos entre su sede central y el centro de I+D en Madrid y el de redes móviles de Málaga.

“Una vez concluido el análisis de todas las áreas de la compañía, Ericsson ha identificado la necesidad de ajustar su plantilla en algunas de sus actividades en España”, informó hace unas semanas el fabricante sueco.

Explicó que esta “difícil” decisión representa un paso “muy necesario” para mantener el liderazgo de la empresa y poner el foco en el desarrollo de nuevas áreas de negocio, crecimiento rentable y en el éxito a largo plazo, “en línea con nuestra estrategia global de hacer realidad la sociedad conectada y sus beneficios”.

Imagen | ‘Fortune