Se ha consumado la tragedia: Samsung no fabricará un Galaxy Note 7 más, y hará todo lo que esté en su mano para que no quedé ninguno en circulación. Mejor prevenir que curar.

La pregunta, como el que se marcha de casa por primera vez y se encuentra en la soledad de su habitación es: ¿Y ahora qué? Por lo que respecta a la compañía coreana, solo tiene un camino: perder dinero, chubasquero, aguantar el chaparrón unas semanas, perder más dinero, esperar que no haya un incidente personal… esperar que los inversores no les azoten mucho y que los usuarios no pierdan la fe, y rezar para que sus próximos terminales devuelvan la confianza en la marca.

Todo eso estará conducido por sesudos gabinetes de crisis y comunicación que, con buen tesón, intentarán explicar y hacer pedagogía sobre todo lo que ha pasado. ¿Y dónde se sitúa la competencia?

Ser ingenuo no tiene cabida ante esta situación. Hasta ahora el mercado móvil se había convertido en cosa de dos: Apple y Samsung. Puede que toda siga igual. Por eso estarán al acecho el pelotón de fabricantes que viene detrás en los distintos mercados. En el español, por ejemplo, Huawei ha encontrado una rampa cuesta abajo. Y no es el único. Por descontado que Apple ha tenido un espaldarazo con el note7gate. Asimismo, otros fabricantes como ZTE, el español BQ, o incluso LG y Sony pueden sacar algún rédito.

Pero Samsung ha tenido suerte. Al menos un poco. Al margen de Huawei y su P9 Plus, casi ninguno tiene en estos momentos un phablet de gama alta capaz de hacer sombra al explosivo Galaxy Note 7. Es decir, la mayoría se ha limitado a pantallas de 5 o 5,2 pulgadas sin llegar a ser el tipo de terminal de los coreanos. Algo es algo. Porque lo demás son todo malas noticias. Y nunca mejor dicho.

El note7gate no se ha quedado entre los muros y fichas de los medios especializados. En España, por ejemplo, ‘El País’ y ‘El Mundo’ en sus versiones de papel se han hecho eco. Y saldrá en la televisión. Eso sí que es un golpetazo dado que trasciende a todo tipo de público, y no solo los más jóvenes o geeks.

Ahora la marca tiene un objetivo. Debería ser el único. Conseguir que los usuarios perciban que esto ha sido un problema del Galaxy Note 7. Punto. Que ha tenido fallos en la batería, y ya está. El problema puede surgir ante la siguiente frase: “Los móviles de Samsung se incendian”. En genérico, sin filtro ni edulcorante.

Ante la tormenta, Huawei y Apple están detrás del arbusto. Sin hacer ruido, pero con paso firme, saben que es el momento de dar un golpe de timón. Habrá que ver si llegan a hacer ascuas del Note 7 quemado.