El que fuera durante dos décadas magistrado más célebre de España retorna a la primera línea con la publicación de sus memorias. Garzón repasa a lo largo de mil páginas sus vivencias en la Audiencia Nacional, desde la investigación de los GAL hasta su expulsión de la carrera judicial por prevaricar al ordenar escuchas ilegales en la instrucción del caso Gürtel. “No temo represalias tras la publicación del libro y, si las hubiera, pues oye, ya nos defenderemos”.

Fue durante 20 años el juez estrella de España, el magistrado que impulsó la investigación contra el terrorismo de Estado (GAL), que dio la batalla contra el narcotráfico, que ordenó la detención de Augusto Pinochet o que dirigió algunas de las operaciones más importantes contra ETA. Estuvo en la lista de objetivos de la banda terrorista, sufrió intromisiones en su domicilio, robos en su despacho y pinchazos telefónicos. Fue candidato al Nobel de la Paz, número dos de Felipe González en las generales de 1993, la persona que inició la investigación de la trama Gürtel y el primer condenado por ella. La vida de Baltasar Garzón (Torres, Jaén, 1955) da para una serie de televisión.

De momento, lo que ha alumbrado es un voluminoso libro de memorias (1030 páginas componen En el punto de mira, Editorial Planeta) donde el autor narra sus vivencias desde que en 1988 accedió al juzgado de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional y hasta su expulsión de la carrera judicial por vulnerar los derechos de los investigados en la Gürtel (2012). Garzón regresa al primer plano mediático cuando los encausados en ese proceso comienzan a desfilar por el banquillo y cuando el partido al que un día representó prepara el terreno para una decisión histórica: dejar gobernar al PP. En la presentación de su obra, este martes en Madrid, habló sobre todo ello con la nitidez de quien ya tiene poco perder y con un punto de resquemor, el que comparece junto a los hombres de éxito que, tras una vida plena de hitos, dejaron sin cumplir las más ambiciosas de sus metas.

La X de los GAL

“Tendría que aclarar que no estoy de acuerdo con quienes identificaron a la X con Felipe González, lo que no quiere decir que yo sepa quién es la X de los GAL”. Garzón asegura desconocer la autoría intelectual del grupo terrorista que en los 80 combatió al margen de la ley a ETA y por el cual acabó condenado el ministro del Interior, José Barrionuevo, a quien González acompañó hasta la puerta de la cárcel el día de su entrada en prisión. “La X la puse porque era lo desconocido, en un informe que entregué a la Audiencia Nacional. Los indicios llegaban hasta un punto” y ahí se queda él, que no se aventura a añadir más que los hechos que vinieron después: la sentencia del Tribunal Supremo contra Barrionuevo y la exoneración de González por el caso de las escuchas del CESID.

Crímenes del franquismo

Garzón tuvo que hacer frente a una causa en el Supremo por investigar a la dictadura de Franco, actuación que pudo ser prevaricadora al asumir algo para lo que no tenía competencias. Finalmente fue absuelto. Con la perspectiva del tiempo, valora que “la investigación de los crímenes franquistas siempre fue un imposible, (…), siempre se ha chocado con la barrera impenetrable establecida por el Tribunal Supremo de no remover absolutamente ninguna de esas piezas”. Garzón cree que se hace una interpretación errónea de la Ley de Amnistía de 1977: “No lo cubría todo, aunque al final todo lo cubre y se convierte en ley de impunidad”. “Hay un manto de impunidad. Lo dicen todos y cada uno de los organismos internacionales a los que sistemáticamente este Gobierno [en referencia al de Rajoy] ha rechazado dar una respuesta positiva de investigación”.

Corrupción sistémica

“Vivimos en un mar de corrupción desde la dictadura en adelante”. El exmagistrado se declara estupefacto ante los resultados electorales del PP: “No entiendo cómo se puede estar diciendo ‘¡oh, qué escándalos de corrupción!’ y luego estás votando a quien presuntamente los está cometiendo”. Garzón respeta la “presunción de inocencia” pero exige más firmeza en la exigencia de la “responsabilidad política”. Recuerda que él pidió ya en 1994 la “tipificación del delito de financiación irregular” de partidos políticos, cosa que no se implementó hasta 2015. Como esa, hay “muchas normas de regeneración” a desarrollar para acabar con la “aceptación de determinados estatus de corrupción que no benefician a la democracia”.

Independencia judicial

“A mí no me preocupa que el Parlamento elija a vocales del CGPJ”. El jurista piensa que el Poder Judicial “se tiene que reivindicar a sí mismo” y ve mimbres para la autonomía total de los jueces: “Si no son independientes es porque no quieren serlo”. Sí cree perentorio reformar ciertos aspectos, como la investigación penal para dotarla de más garantías o la administración de Justicia para dotarla de más músculo y recursos. También deberían reducirse los tiempos, puesto que “en sí mismo es injusto que personas que hayan podido delinquir en un momento dado vayan a cumplir sus penas diez o doce años después” de haber incurrido en el ilícito.

Caso Gürtel

“Confundieron servicio público con aprovechamiento del servicio público. Eso se llama corrupción, hechos delictivos”. El exjuez recuerda que en su momento apuntó a Luis Bárcenas ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid y a Francisco Camps ante el de Valencia como presuntas cúspides de esta trama de corrupción. Considera que el asunto ha pasado por “bastantes jueces, salas y tribunales” y espera que el juicio que ahora se celebra “contribuya a esa clarificación” que ve necesaria. Lamenta que la causa vaya a alargarse hasta “2019 o 2020”, cuando los primeros indicios se detectaron en 2001 y las pesquisas comenzaron en 2008.

¿Debería declarar Rajoy?

“Sí”. “Tendría que mostrarse voluntario, ofrecerse a comparecer porque es el presidente en funciones del Gobierno”, una “alta magistratura” que no puede permitirse “ni una mácula, ni una duda” sobre su honorabilidad. Garzón cree que el líder del PP tendría que haberse ofrecido para comparecer en el juicio de la Gürtel, pese a que el tribunal ya ha descartado citarlo, porque “¿qué va a ocurrir cuando le pregunten a Bárcenas qué quiere decir la anotación [en sus célebres papeles] donde aparece el nombre del que es hoy presidente del Gobierno?” “El señor Rajoy no pasaba por allí, era un alto responsable” y debe “contribuir al esclarecimiento” de todo lo que pasó, en opinión de quien fue primer instructor del caso.

En el punto de mira, ¿de quién?

“En el libro pongo algunos ejemplos, pero serian incontables”. El título de sus memorias no se corresponde a un solo hecho, o a varios, sino a una constante en la vida del autor: su colocación en el ojo del huracán. Garzón asegura que “a partir de los GAL” comenzó una época sin fin de “confrontaciones” con gente poderosa y peligrosa, que incluyó “penetraciones en mi domicilio varias veces, amenazas, pinchazos telefónicos, ámbitos de presión constante y permanente”. Entre quienes lo tuvieron entre ceja y ceja, “los narcos, que también hacían su juego”. Un cabecilla llegó a prometerle: “acabaré contigo”. Un miembro de los GRAPO le espetó: “No se me va a olvidar tu cara”. Apareció en las listas de objetivos de ETA y tuvo que anular multitud de actividades porque la Policía le daba el aviso de que iban a atentar contra él. Un crucero, unas vacaciones en Galicia, una escapada en Navidad… Le decían “no vayas, que te están esperando”. “Eso era nuestro trabajo”.

Crisis del PSOE

“No es agradable ver a un partido como el Socialista en esta situación”, opina sobre la convulsión desatada en Ferraz las últimas semanas. Garzón fue número dos de la lista del PSOE por Madrid en las generales de 1993. Regresó a la carrera judicial un año después, tras ser excluido del Gobierno de González, y relanzó la investigación de los GAL que haría tambalearse al Ejecutivo. No volvió a formar parte del proyecto socialista, aunque se sigue diciendo “persona progresista y de izquierdas” y “no puedo estar contento con lo que está pasando”. Preside la plataforma Convocatoria Cívica, que pretende “buscar una confluencia de fuerzas progresistas” y se posiciona en contra de despejar la investidura de Rajoy: “Facilitar con la abstención un Gobierno del PP es para mí lo peor que puede suceder; siento discrepar de los grandes popes del socialismo”. Su Ejecutivo predilecto es el mismo que defendía Pedro Sánchez: uno apoyado por PSOE, Podemos y Ciudadanos, algo que era “posible, aunque poco probable”.

Cataluña

“La judicialización del proceso que se está viviendo en Cataluña es un error histórico”. El exmagistrado recuerda que mantuvo esa postura “cuando se criminalizó la consulta del 9-N” y lo sigue denfendiendo ahora que el desafío secesionista continúa avanzando. “No es así como se tienen que resolver los problemas políticos”, señala en referencia a los procesos abiertos contra Mas, Homs o Forcadell. “No soy partidario de la independencia de Cataluña, pero respeto que ese sentimiento se esté instaurando y echo de menos el diálogo”.

¿Teme represalias?

¿Teme represalias personales, judiciales o de cualquier otro tipo, tras la publicación de sus memorias? “No, no temo represalias y si hubiera represalias pues oye, ya nos defenderemos”.