El presidente de la socimi Merlin Properties, Ismael Clemente, ha asegurado este lunes que la integración con Metrovacesa culminará a finales de mes con la firma ante notario de la operación, que da lugar a una inmobiliaria con un valor bruto de activos de 9.317 millones.

Este procedimiento conllevará de forma oficial la desaparición de la antigua Metrovacesa y la puesta en marcha del nuevo consejo de administración de Merlin, que se amplía a 15 asientos y que estará integrado en un 60% por vocales independientes. De hecho, está previsto que mañana se reúna el primer equipo integrado por profesionales de Merlin Properties y Metrovacesa para analizar la cartera de edificios y las oportunidades conjuntas, según ha señalado Clemente tras intervenir en una jornada sobre el “brexit” organizada por KPMG y ‘El Confidencial’.

Fruto de la integración de Metrovacesa, Merlin tiene previsto iniciar a lo largo de los próximos meses un plan de ajuste y reestructuración que podría cerrarse antes de que acabe el año y que aún no se ha concretado.

El pasado 15 de septiembre, las juntas extraordinarias de Merlin Properties y Metrovacesa aprobaron la fusión de ambas compañías, una operación que se anunció el pasado 21 de junio. En virtud de esta operación, los activos patrimoniales de Metrovacesa pasan a Merlin; la cartera de viviendas en alquiler se une con la de Testa Residencial -que ya ha solicitado acogerse al régimen de socimi- y otros activos, fundamentalmente suelo, quedan en manos de los actuales accionistas de Metrovacesa bajo el nombre de Metrovacesa Promoción y Arrendamiento.

Tras esta operación, Clemente reconoce que le gustaría organizar las distintas actividades del negocio mediante filiales, aunque agrega que aún se tiene que analizar el coste que ello conlleva. También confirma Clemente los planes de la compañía para llevar a cabo una nueva emisión de bonos a finales de año si el mercado lo permite y que rondaría los 500 millones e iría orientada a fin de cubrir un préstamo puente de Metrovacesa.

Con respecto al futuro de Testa Residencial, Clemente asegura que la compañía trabaja en distintas alternativas.

A mediados de septiembre ya reconoció que aunque había inversores que habían manifestado su interés por esta cartera, sus dueños veían complicada su venta antes de que empezase a cotizar (tiene un plazo de dos años) y dejaba la puerta abierta a considerar esta opción en 2-3 años, una vez que esta compañía esté ordenada al 100%.