El mercado de la telefonía móvil anda en pleno proceso de ajuste. Los clientes han pisado el freno a la hora de comprar nuevos dispositivos, y eso lo están notando los fabricantes. Unos más que otros. Este es el caso de LG, que sobrevive gracias a la fuerza de sus demás divisiones.

En concreto, la compañía coreana ya ha asegurado antes de la presentación oficial de resultados del tercer trimestre que espera una caída del 3,7% en los beneficios operativos a nivel global, alcanzando los 254 millones de dólares. Desde LG no han concretado más a la espera de las cifras oficiales, pero ya han deslizado cuál vuelve a ser el problema: su unidad de móviles.

Esta unidad ya le reportó, incluso, importantes pérdidas en el mismo trimestre del año pasado. Y este año parece que la situación no será distinta. A la espera de cifras consolidadas, el que debía ser su buque insignia este año, el LG G5, no estaría funcionando a nivel de ventas todo lo bien que se esperaba.

Esta situación contrasta, según cuenta Reuters, con su unidad de electrodomésticos, que seguiría siendo una de las palancas de la compañía para no tener mayor sangría en el beneficio operativo.

Estos problemas para LG no son buenos. El pasado mes de junio ya dejaron claro que el G5 no se estaba comportando bien. Incluso, el elevado gasto de marketing hacía que el terminal no estuviera reportando mucha rentabilidad. Todo eso, con el gasto que se hizo en innovación, puesto que el G5 llegó como primer gran teléfono modular en el último Mobile World Congress de Barcelona.

Muy pocas buenas noticias

Por si no fuera suficiente la sangría que van a tener de nuevo en su unidad de móviles, según los expertos de los que se hace eco Reuters, LG no va a conseguir ningún rédito de los problemas que está teniendo Samsung con su Galaxy Note 7.

Y no solo eso, sino que su gran rival coreano es probable que, pese a todo, incremente su beneficio operativo en el tercer trimestre. Todo eso cuando esta semana se ha conocido que otro móvil ha vuelto a arder, y esta vez era de los que ya estaban reemplazados.

Pero ni con esa situación LG está por la labor de levantar cabeza. En España, por ejemplo, su cuota de mercado cada vez es menor, y el reconocimiento entre los consumidores también ha bajado. Mientras, fabricantes chinos como ZTE, y sobre todo Huawei, siguen creciendo en volumen de negocio y clientes.