En su camino hasta convertirse en el cuarto operador la operadora donostiarra MásMóvil –no olvidemos que tiene sede fiscal en San Sebastián–, ha hecho lo imposible, y en muchos aspectos su logro es sensacional.  Pero ahora que lo ha conseguido, está a punto de cerrar definitvamente la compra de Yoigo y nadie podrá arrebatarle el título de “cuarto operador español”, conviene fijarse en cuánto ha tenido que retorcer la realidad para llegar donde está.

En primer lugar, está el tema de la facturación. Sus planes de negocio y los resultados presentados ante el regulador bursátil han sido un constante jugar con las cifras para no reconocer nunca que no ha cumplido con sus propios planes de negocio y que, ateniéndonos a las normas contables, su facturación es sólo “algo parecido” a lo prometido.

En una presentación remitida al MAB en enero de 2015 hablaba, por ejemplo, de una estimación de ingresos de 152 millones de euros para 2014, para llegar a 2015 con 176 millones. El Ebitda previsto implicaba pasar de 6,4 a 15,7 millones.

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En otra presentación, en junio, subrayaba que el importe de la cifra de negocio en 2014 había sido de 159 millones, y reconocía explícitamente haber incumplido el plan de negocio tanto en facturación como en resultado de explotación.

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En ese momento el objetivo del plan de negocio sigue siendo el mismo: llevar los ingresos hasta los 176 millones en 2015 y el Ebitda, hasta los 15,7 millones.

Pero pasemos a la presentación de octubre de 2015. Ahí, de repente, cambia todo. La estimación para ese mismo año pasa a ser de 146 millones de cifra de negocio y 11,5 de Ebitda, muy por debajo de lo previsto.

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¿El momento de mayor desfachatez? Lo tendremos en abril de 2015, cuando la compañía presenta una facturación de ¡141 millones! y un Ebitda de 12 millones. En el segundo caso, podemos hablar de que consiguieron cumplir, al menos, con sus últimas previsiones a la baja, pero ¿por ingresos? No sólo no cumplieron nunca con sus objetivos sino que presumieron alegremente de haberlo conseguido.

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¿Lo más cómico del asunto? Todas estas cifras, incumplimientos incluidos, no dejan de ser proforma.

Un analista consultado por SABEMOS y que por el lenguaje utilizado prefiere conservar el anonimato, señalaba lo siguiente: “Es una de las ‘trampillas’ que hacen. Normalmente en las presentaciones destacan los resultados anuales proforma, es decir, que consolidan las sociedades adquiridas durante el año al 100%. Es decir, contando todo el año. Pero en las cuentas de verdad, las que siguen las normas contables, has de consolidarte las sociedades adquiridas desde el momento de la compra. Por eso los datos reales siempre son inferiores a los que dan en las presentaciones, al margen de que luego den los números que les dé la gana”.

Eso no quiere decir que en las presentaciones no den los números buenos. Lo hacen, pero siempre emboscados tras las cifras proforma. En el mundo real, MásMóvil ingresó 130 millones en 2015 y 77 millones en 2014. Lo que no deja de ser un incremento brutal, pero nunca uno que se corresponda con sus promesas a los inversores. ¿Apuestas? Esperará a cerrar la compra de Yoigo antes de presentar sus nuevos resultados y se anotará los ingresos de ésta y de Pepephone de todo el ejercicio como si hubiesen sido suyas desde enero.

Así que MásMóvil no sólo ha jugado con los números, sino que para colmo ni siquiera en el mundo de fantasía de las cifras  proforma ha podido cumplir sus compromisos.

Otra “engañifa” de MásMóvil tiene que ver con su situación a la hora de negociar el contrato mayorista de red con Orange y Movistar. Si bien dentro de la operadora amarilla la mayor parte de las fuentes creen que terminará cerrando con Orange, hay otra corriente que cree que, finalmente, traicionarán a los naranjas, les pagarán una indemnización de 20 millones de euros y se quedarán con Movistar, que ha hecho lo imposible para no perder un contrato muy importante para sus cuentas anuales.

Esta forma de negociar, que les dio el éxito en la compra de Yoigo, les ha granjeado no pocos enemigos. “No son formas de negociar. Si firmas un acuerdo, lo cumples, no te pasas dos meses picando a todas las partes para intentar mejorarlo a cualquier precio. Eso es de trileros”, afirma una de las víctimas de las peculiares formas de negociación de MásMóvil. “Hacen lo que pueden para ganar, son los más pequeños y no pueden jugar con el libro en la mano como si fueran de los grandes, tampoco les ha ido mal así”, afirma un directivo  más comprensivo.

¿Pero siempre han ganado con esta forma de actuar?

Empeñada en negar la realidad, MásMóvil ha cometido errores abultados que le van a costar caros, lo sepa aún o no. La semana pasada, en una entrevista con Expansión, el CEO de MásMóvil, Meinrad Spenger decía lo siguiente para hablar de la situación de tensión entre Pedro Serrahima y Eduardo Taulet:

“En cuanto a cómo queda el equipo directivo del grupo, se comunicará tras el cierre de la operación, pero hay sitio para los dos directivos en diferentes roles, porque creo que no son incompatibles entre sí. No preveo problemas. A mí me gustaría poder contar con los mejores del equipo de Yoigo, con los mejores de Pepephone y los mejores de MásMóvil. En el proyecto de integración va a haber directivos de las tres empresas” concluye Spenger.

Pocos días después, se confirmaba el fichaje de Serrahima como nuevo director general de Globalia, y Spenger todavía puede dar gracias, porque cuando se cerró la adquisición de Pepephone los compradores no hicieron algo tan básico, tan de manual, como forzar que los primeros espadas de la compañía se quedasen en la misma durante un par de años.

Si el pago de 158 millones hubiese dependido de la permanencia de gente como Serrahima o José Carlos Díaz Lacaci, otro de los grandes responsables del éxito de Pepephone, sin duda Javier Hidalgo y Rosauro Varo lo hubieran forzado. Pero no hizo falta. Ahora Spenger puede darse con un canto en los dientes de que Serrahima no se haya ido a la competencia (ni siquiera tenía una cláusula de no competencia), y de que si se lleva a su gente de confianza sea para que revolucionen un coloso del turismo y no uno de telecomunicaciones.

Podríamos seguir hablando de cosas incomprensibles para el sector, como la financiación de las infraestructuras que se ha firmado con ZTE después de un bono fantasma que nunca llegó a emitirse, o de cómo se ha visto toda esa maniobra entre unos fabricantes de redes que pocas veces han visto una operación similar. Pero nos quedamos sin espacio.

¿Lo mejor? A MásMóvil le ha salido casi todo bien, muchos medios y analistas se han limitado a jalear cada palabra que han dicho y en pocos días se confirmará que son el cuarto operador español de pleno derecho.

Pero si su objetivo es mantener la marca de Yoigo quizá tengamos que dejar de acordarnos de aquel viejo eslogan de “verdad, verdadera”. Porque MásMóvil puede presumir de muchas cosas y tiene muchos logros impresionantes en su mochila durante los últimos meses, hinchando una compañía intrascendente hasta convertirla en un coloso bajo el control de Providence. Pero hoy por hoy, nadie les acusa de decir demasiado a menudo la verdad.