Los aficionados a las series policiacas y de investigación están de suerte. Desde este jueves se podrá ver Blindspot en Movistar+, a través de su propio canal de series, y también de AXN, la primera temporada y el estreno de la segunda, respectivamente.

Blindspot quizá no pase a la historia como una de las mejores series. De hecho, ni la estructura argumental, así como los efectos especiales -o incluso los propios actores- destacan de alguna manera. Pero estamos ante el clásico fenómeno que te engancha y no te suelta. Desde el minuto uno, con el surrealista comienzo que tiene, hasta el último capítulo de su primera temporada. Pura adicción.

Para no caer en ningún tipo de spoiler innecesario, el argumento es sencillo y se destapa en el primer capítulo. Aparece una chica con el cuerpo repleto de tatuajes en medio de Nueva York. El FBI se hace cargo de ella, pero ésta no recuerda nada. Ni como llegó ahí, por qué tiene los tatuajes… nada.

El problema surge cuando tatuaje tras tatuaje suceden una serie de crímenes y acciones violentas que salen representados en ellos. Aunque el FBI no consigue descifrar lo que sucede ni cuando, poco a poco, la chica va recobrando la memoria.

La primera temporada consta de 23 capítulos. Pese a que tiene una trama seriada en torno al misterio de esos tatuajes, los capítulos se autoconcluyen en cada emisión.

Personajes guapos y con gancho

Las actuaciones no son para prender cohetes. Para ello, al menos, hay que ver la serie en versión original. Nada de traducciones, que como se vio este verano en Antena 3, que emitió la primera temporada, todavía es peor.

Los dos protagonistas, Jaimie Alexander y Sullivan Stapleton, son secundarios habituales en el cine y otras series. Aunque Stapleton sí consiguió hace poco ser el principal espartano en la segunda parte de 300. Sobre Alexander, tuvo su papel siendo la asgardiana Sif en Thor, y poca notoriedad más. Pero ambos empastan bien. Y sí, lógicamente hay tensión sexual cuando pones a dos actores así frente a frente.

La acción no es mala, la intriga tampoco y la tensión argumental se mantiene viva en los 23 capítulos. Dicen que hay una clase de series que sirven para engancharse cuando las “grandes” están entre temporadas. Después de haber visto la primera temporada de Blindspot, creo que sirve muy bien para la causa.