Estaba cantado que alguna operación de integración bancaria iba a producirse. Tan sólo la incertidumbre política ha frenado un proceso lógico en el sector, dados los escasos márgenes que extraen las entidades de sus negocios. Finalmente, la próxima gran ola de fusiones bancarias comienza con unos primeros contactos para unir a Banco Mare Nostrum (BMN) con Bankia, aunque de momento no hay más que eso, contactos.

Por ahora, lo único que se ha comunicado es que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el instrumento con el que el Gobierno ha pilotado el rescate de la banca, está analizando una fusión de las dos entidades. Es lo que han asegurado el FROB, Bankia y BMN en tres comunicados remitidos a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

No es nuevo que haya conversaciones entre las entidades para evaluar la opción de fusionarse. Ha habido contactos entre prácticamente todas. Sin embargo, esta es la primera confirmación oficial de que existen negociaciones entre dos bancos, aunque por el momento sólo se esté analizando la conveniencia de unirse; además, el hecho de que ambos estén controlados por el FROB facilita algo más la operación.

El Fondo ha calificado a este proceso como “reordenación” entre sus participadas, dado que el FROB es propietario al 100% de BFA y, por lo tanto, del 65,05% de Bankia y al mismo tiempo posee un porcentaje similar en el capital de BMN. Por lo tanto, esta sería la enésima consolidación de cajas y se culminaría la fusión de Caja Murcia, Caixa Penedès, Caja Granada y Sa Nostra, que componen BMN, con Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Rioja, por la parte de Bankia.

Pese a lo lógico del movimiento, teniendo en cuenta que ambas entidades pertenecen mayoritariamente al FROB, las tres partes han matizado que van a evaluar la posibilidad de fusionarse “explorando al mismo tiempo, otras posibles alternativas”.

Por mucho que este sea el primer movimiento confirmado, fuentes del mercado han señalado a SABEMOS que la consumación de la fusión se tendría que retrasar hasta junio de 2017 -a no ser que se produzca un cambio en el marco regulatorio-, en cumplimiento de los requisitos que puso Bruselas al rescate bancario español.

El pistoletazo de salida

Las conversaciones entre Bankia y BMN supondrían el comienzo de la nueva oleada de fusiones bancarias que se espera para España. Los bajos tipos de interés y las fuertes exigencias regulatorias de capital para evitar la quiebra de las entidades de crédito europeas han conducido al sector a un estancamiento secular en el que los grandes grupos financieros no consiguen ser especialmente rentables. El camino está claro: ser más grandes para cubrir más terreno, al tiempo que se reduce el perímetro de los bancos.

La operación que se está empezando a evaluar por parte del FROB también es el primer contacto para integrar a uno de los conocidos como siete enanitos: Abanca, Bankinter, BMN, Ibercaja, Kutxabank, Liberbank y Unicaja. Son los bancos de menor tamaño y, a excepción de Bankinter, los herederos de las antiguas cajas de ahorros.

En el camino de esta esperada tendencia del sector se ha interpuesto la actualidad política, después de que tras casi un año y dos elecciones generales haya sido imposible la creación de un nuevo Gobierno.

Queda en el aire quién será el siguiente. Ibercaja siempre aprovecha para ponerse de perfil y argumentar que es viable por su cuenta, mientras que otras entidades como el Banco Popular atraviesan problemas de capital. Bankia y BMN no serán los únicos que se fusionen.

Foto: Flickr – Rubén Vique