El partido de Rajoy registrará el viernes en el Congreso la iniciativa para llevar las hipotéticas nuevas generales al 18 de diciembre. Pretende cambiar “todo el procedimiento” para aligerar los trámites y ahorrar costes, acortar la campaña y reducir de 54 días a 47 el plazo que debe transcurrir entre la convocatoria y la jornada electoral. El plan es que se publique en el BOE el viernes 28 de octubre, tres días antes de la disolución de las Cortes.

El PP tiene ya lista la iniciativa parlamentaria que evitará que haya elecciones generales el día de Navidad. Así lo ha confirmado este martes su portavoz en el Congreso, Rafael Hernando, detallando que esta misma semana se llevará al registro de la Cámara la propuesta de reforma de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG) para cambiar el procedimiento que hasta ahora ha regulado la celebración de comicios legislativos. Se trata concretamente de acortar la campaña electoral, para dejarla en una semana, y alterar el plazo de 54 días que debe transcurrir entre la convocatoria en sí y la jornada de votación. Con la reforma, ese plazo sería de 47 días. De este modo, si las Cortes no consiguen elegir presidente del Gobierno antes del 31 de octubre y se disuelven automáticamente, las nuevas elecciones serían el domingo 18 de diciembre y no el 25.

“Nosotros no queremos elecciones”, ha dicho Hernando antes de explicar la propuesta de su grupo. Ocurre que existe “la posibilidad de que algunos nos obliguen a tener nuevas elecciones” y el PP no quiere que los ciudadanos tengan que votar en tan señalada fecha. Hernando ha indicado al término de la Junta de Portavoces que se pretende cambiar “todo el procedimiento” para que sea “lo menos gravoso para los ciudadanos”. La iniciativa quedará “culminada esta semana” y establecerá un mecanismo “diferenciado” para el probable caso de que el bloqueo institucional acabe llamando de nuevo a los españoles a las urnas.

Rafael Hernando: “Nosotros no queremos elecciones, pero hay la posibilidad de que algunos nos obliguen a tenerlas”

Fuentes del PP han señalado después que los plazos están perfectamente calculados para que la reforma de la LOREG se publique en el BOE el viernes 28 de octubre, apenas tres días antes de la disolución de las Cámaras. Así, se planea llevarla al Congreso este viernes para que la Mesa la califique el martes 4 y el pleno la apruebe en su sesión del 18-20 de octubre. Posteriormente pasará al Senado, que debe dar luz verde la semana siguiente, en el pleno de los días 25 y 26. Se espera que todos los partidos colaboren y den su apoyo a la iniciativa sin mayores objeciones.

El PP quiere que se acorte el plazo, pero también que se simplifiquen los trámites. Así, se incluirá el precepto de que las juntas electorales, las coaliciones y agrupaciones de electores sean exactamente las mismas que en junio, salvo que alguno de los interesados manifieste lo contrario. De este modo, explica el Grupo Popular, se aligerará el procedimiento y se reducirán los costes de las nuevas elecciones. Que “sea lo menos gravoso para los ciudadanos en términos económicos y en tiempo” es el objetivo, ha indicado Hernando. También se evitará que los residentes en el exterior tengan que volver a rogar el voto para ejercer su derecho. Lo que no se tocará es la prohibición de publicar encuestas en los cinco días anteriores a la elección.

El PP planea que el Congreso apruebe la reforma en el pleno del 18 de octubre y el Senado haga lo propio la semana siguiente

La maniobra demuestra las pocas esperanzas que los populares tienen depositadas en un desbloqueo de la situación. Aseguran esperar que los socialistas “se aclaren entre ellos” cuanto antes para poder negociar un pacto del que Pedro Sánchez reniega hasta el punto de enfrentarse a tumba abierta con los sectores del PSOE que se muestran favorables a estudiarlo. Una batalla que se librará en primer término en el Comité Federal de este sábado y posteriormente en las primarias a la secretaría general del domingo 23, si finalmente se convocan.

Los plazos de Sánchez dejan en cualquier caso un margen estrechísimo para que tras la resolución de la batalla socialista pueda articularse un acuerdo de investidura. Habría que cerrarlo, transmitírselo al Rey y validarlo en el Congreso en apenas ocho días. Con todo, Podemos ve posible que si el líder socialista impone sus tesis acabe entendiéndose con ellos y alcanzando a La Moncloa. Su plan lo pone “más difícil”, ha dicho este martes Íñigo Errejón, pero no imposible. “Nos aboca a un infarto, pero no a terceras elecciones”. Si finalmente las hubiere, no serán en Navidad.