Estos últimos años hemos podido asistir a una gran desconexión del sector bancario respecto a lo que estábamos acostumbrados en años anteriores. Durante los años en los que todo subía era fácil invertir en este segmento, siempre se revalorizaban los valores, prácticamente el único problema por el que  había  que preocuparse era  esperar una corrección para volver a comprar más.

La verdad es que todo parecía apuntar a que uno de los sectores más seguros en los que invertir era sin duda los bancos, ya que tenían sus balances controlados, ingresos recurrentes y sus planes de expansión con  una viabilidad absoluta e incuestionable.

Desde el año 2007 todo eso cambió, al estallar la mayor crisis financiera que hemos vivido estos últimos años. Todo este panorama que creamos  cada vez aparece más dudoso. Parece que la gallina de los “huevos de oro” falleció con la crisis y, actualmente, vivimos un colapso de todas esas circunstancias que antes no dudábamos de emplear a la hora de invertir en el sector bancario.

Hoy en día con este escenario tan poco alentador  con las incertidumbres y dudas que envuelven al sector financiero podemos afirmar que invertir en este tipo de valores es para replanteárselo, al menos un par de veces. Si bien es cierto es el sector con mayor potencial de revalorización, que sin duda aprovecharán muchos inversores, pero también es el que mayor riesgos ofrece sin lugar a dudas.

La moraleja que  sacamos de esta situación, es que donde antes podíamos invertir con los ojos cerrados, pensando que era algo realmente conocido, ahora mismo tenemos que disponer de mucha información para poder hacerlo con ciertas garantías.

Aun  siendo el premio mucho mayor debemos aceptar la condición  que el sector bancario es el gran desconocido, ya que las dudas y las incertidumbres sobre su futuro no han dejado de estar en la palestra  estos últimos años.

Daniel García

Analista de XTB