Bastaron dos tuits para escenificar las disensiones en el círculo interno de Podemos. Lamentablemente para Íñigo Errejón y Pablo Iglesias, este intercambio se produjo el día en el que se hizo público el divorcio de Brad Pitt y Angelina Jolie, abonando el terreno para los memes. El día de la ruptura de ‘Brangelina’ nos topábamos con debate en ¿Erreglesias? ¿Iglejón?
Nadie duda de que la batalla por el alma de Podemos existe. No es tan encarnizada como sus enemigos quieren hacer creer, pero tampoco es tan inocente como promueven sus acérrimos. Se juegan mucho en la estrategia a largo plazo, y lo saben perfectamente.
errejon
Íñigo Errejón es el moderado de la ecuación. Pide captar un voto más transversal y moderado tras los últimos resultados electorales. Errejón se resistió como gato panza arriba a la alianza con Izquierda Unida, a sabiendas de que mucho electorado renegaría de la asociación con el comunismo, y ahora busca alternativas.
Pablo Iglesias ya tomó su decisión y pasa por la apropiación de todo lo que hay a la izquierda del PSOE. En lugar de moderarse para alcanzar al electorado socialista confía en que éste se radicalice para llegar a él. Él sería Mahoma y los votantes, la proverbial montaña.
Que nadie espere que la sangre llegue al río. Como explicaba oportunamente David Martínez en SABEMOS, la verdadera batalla por el futuro de Podemos no va a producirse hasta que no tengamos gobierno.
Si alguien espera un conflicto público que vaya más allá de un tibio y educado intercambio en redes sociales, puede esperar sentado.