En Gas Natural se ha celebrado hoy un encuentro crucial. Ha sido la última reunión del consejo de administración de una era y el comienzo de otra, la de Isidre Fainé. El banquero catalán va a tomar las riendas del gigante gasista, con lo que se perpetúa como el máximo exponente empresarial de Cataluña.

En junio dejó un trabajo, el de presidente de CaixaBank, y en menos de tres meses ha conseguido otro. Gas Natural ha anunciado en un comunicado que el presidente de la fundación bancaria La Caixa y de Criteria -el holding en el que integra sus participaciones industriales-, Isidre Fainé, ha sido nombrado este miércoles presidente de Gas Natural después de la venta de un 20% de la gasista en manos de Repsol y Criteria al fondo estadounidense GIP.

Lo que hizo entonces -obligado por la legislación financiera- parecía un paso atrás: abandonar la presidencia del tercer banco de España, uno de los grandes del Ibex, para resguardarse en la sociedad a través de la cual se manejaban todas las participaciones de La Caixa, incluida la de CaixaBank. Pero además del especial interés -tal y como cuentan algunas fuentes del sector- que siempre le ha dedicado a la obra social, si Fainé dejó el día a día de la entidad fue para conservar el control y la influencia necesarios para mantenerse como el sumo sacerdote del empresariado catalán.

Gracias a su puesto en Criteria tiene el control de las participaciones de La Caixa en otros dos grandes referentes de la vida empresarial catalana, Abertis (19,3%) y Gas Natural (antes un 34,4% ahora un 24,4%). La influencia de Fainé está fuera de toda duda.

Isidre Fainé ya había llevado las riendas de Abertis; de hecho, el actual presidente de la compañía de autopistas, Salvador Alemany, fue el consejero delegado de Fainé cuando el banquero ocupaba la presidencia de la empresa. Mientras, Gas Natural, con un presidente octogenario -Salvador Gabarró- que anhelaba la jubilación, parecía un buen lugar para seguir en activo.

Las necesidades de capital de Repsol y Criteria, que aglutinaban hasta este mes un 64,4% de las acciones de Gas Natural, han precipitado la entrada de GIP en la gasista con un 20%, después de que la petrolera y el banco se deshicieran de sendas participaciones del 10%. Qué mejor momento para volver a una presidencia del Ibex 35 que este.

Sólo faltaba que estuviera de acuerdo Repsol, su otro compañero de viaje en Gas Natural.

Entendimiento

La carrera del presidente de Repsol, Antonio Brufau, discurre paralela a la de Fainé en La Caixa, donde ambos empezaron a trabajar en los años 80’. El segundo fue el delfín del primero en la entidad catalana y más tarde sus vidas continuaron muy unidas: mientras Brufau ascendió a la presidencia de Gas Natural desde 1997 hasta 2004, cuando cambió la gasista por Repsol, no menos meteórico fue el auge de Fainé, que alcanzaría la presidencia de La Caixa en 2007.

La vida de Brufau siempre ha estado ligada a la de Fainé y en su supervivencia al frente de Repsol ha tenido mucho que ver el banquero de Manresa. Cuando el presidente de Sacyr en 2011, Luis del Rivero, urdió un plan con la mexicana Pemex para entrar en la petrolera española como un elefante en una cacharrería y arrebatarle el poder a Brufau, Fainé movió todos los hilos para mantener a su delfín, al hijo pródigo de La Caixa, en Repsol.

Fuentes del mercado aseguran que la relación entre los dos ejecutivos es fluida y que, al contrario de lo que algunos medios se han empeñado en difundir, entre ambos no existe animadversión alguna. En este sentido, la salida de Brufau del consejo de administración de Gas Natural que se va ha consumado hoy, añaden, no tiene que ver con un desencuentro entre ambos sino que es una consecuencia lógica del relevo generacional de Repsol.

La entrada del consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, en el consejo de Gas Natural es la traslación natural del cambio que está viviendo la petrolera. Brufau ha delegado las funciones ejecutivas en Imaz, por lo que lo lógico es que también le ceda su sillón en la gasista, indican las fuentes consultadas.

Sea como fuere, esta es una oportunidad única para Isidre Fainé, que con el nombramiento de hoy va a reforzarse como el ejecutivo catalán por excelencia.

El peso de la economía catalana

Con las presidencias de Criteria y de Gas Natural, Fainé consigue aglutinar un poder económico -a la postre, político- hasta ahora inédito en la historia reciente de Cataluña. La indudable influencia que ha ejercido en la vida empresarial del país podrá verse multiplicada gracias al doble trono que va a ocupar el directivo.

En la gestión de la ofensiva de Del Rivero sobre Repsol ya se pudo apreciar el alcance de la influencia de La Caixa y lo bien que la administra Fainé. Sólo queda como espina en la trayectoria del banquero que no prosperara la opa de Gas Natural sobre Endesa en 2005 por la reacción de los sectores más nacionalistas de las empresas, de los políticos y de la prensa de Madrid, que rechazaron que una empresa catalana tomara el control de la principal energética española y prefirieron que acabara absorbida por una firma italiana. Quizá ahora, como superempresario catalán emparentado con prácticamente toda la economía del país, Fainé fuera imparable.

Foto: Efe