En la recta final del juicio contra Bankia por la comercialización de preferentes entre clientes particulares, la asociación de usuarios de banca Adicae ha repartido una copia del argumentario que Caja Madrid distribuyó a la red de sucursales para promocionar estos productos financieros. La causa acaba de declararse vista para sentencia.

“Esta información no debe estar en nuestras oficinas a la vista de los clientes”, avisa el documento en su portada. Lo que Caja Madrid trataba de preservar son las explicaciones que los comerciales del banco habían de trasladarles a los consumidores, que resaltan los aspectos positivos de las participaciones preferentes.

El principal motivo para contratar estos productos era la rentabilidad que se podía obtener de ellos. En concreto, Caja Madrid prometía un interés anual del 7% durante los 5 primeros años, que luego pasaba a ser un 4,75% adicional al Euribor en los años siguientes. Es precisamente este punto, la rentabilidad “asegurada”, lo que más contrasta con la literalidad de las preferentes -que en realidad son productos de renta variable con una alta volatilidad- y lo que más solivianta a las asociaciones de consumidores como Adicae.

Lo que explica más adelante la presentación de Caja Madrid es que estos productos financieros no estaban cubiertos por el Fondo de Garantía de Depósitos (FGD), que asegura la inversión de los clientes, aunque contaba con “la garantía 100% de Caja Madrid”. Eso es más un eslogan que un aval concreto.

Además, la entidad revestía de optimismo una de las principales pegas de estos productos híbridos: que sólo se cobraba interés cuando la compañía obtenía beneficios. “Caja Madrid, cuarta entidad financiera nacional, ha presentado en los últimos 30 años un historial creciente y sostenido de beneficios, incluso en épocas complejas como la actual”, matizaba el panfleto. “Caja Madrid ha sido la única entidad financiera , de las cuatro grandes españolas, que ha incrementado su beneficio respecto al año 2008 en el primer trimestre de 2009”, añadía.

Eso dejaba a la antigua caja en mejor posición que sus competidores, que de hecho también comercializaban productos híbridos por aquel entonces, tal y como recordaba la entidad.

Otro de los ‘peros’ de estos complejos instrumentos financieros era que carecían de vencimientos, eran participaciones a perpetuidad aunque la compañía podía amortizarlos tras el periodo inicial de 5 años. Toda esta información está en el capítulo ideado para disipar las dudas de los clientes bajo el título “¿Por qué me pagan más de lo habitual?”.

No obstante, en el catálogo hay más instrucciones con argumentos para contrarrestar las preguntas de los clientes, como qué pasa cuando vence la emisión o cuando quiero retirar mi dinero. Los títulos no cotizaban en un mercado al uso pero se podían canjear entre clientes en el seno de la entidad, por lo que la tranquilidad que podían aportar los comerciales a los clientes se esfumaba en caso de que se corriera la voz y todos quisieran desprenderse de estos productos.

En definitiva, las preferentes eran productos híbridos con un alto grado de sofisticación y complejidad, unas características que deberían haber disuadido a las entidades de comercializarlas entre los clientes particulares, tal y como han establecido tanto los tribunales como el regulador del mercado, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). En la mayoría de los casos las entidades tuvieron que reforzar sus balances descapitalizados durante la crisis, para lo que echaron mano de instrumentos como las participaciones preferentes pero también como la deuda subordinada y los bonos convertibles contingentes. El remedio casi fue peor que la enfermedad, pues la mayoría de los bancos han tenido que compensar a los afectados.

Los que se aferran a los tribunales

En la macrocausa judicial que lidera Adicae contra Bankia -antes Caja Madrid- se han personado 2.143 pequeños inversores. Algunos de ellos acudieron a la última vista del juicio que ahora mismo tan sólo está pendiente de la deliberación del magistrado Teodoro Ladrón. Sin embargo, este par de millar de afectados son una pequeña proporción frente al total de clientes que suscribieron participaciones preferentes de Caja Madrid.

Fuentes de la entidad han recordado que 160.000 usuarios ya han recuperado su inversión o bien por la vía del arbitraje -más de 137.000 personas- o bien en los tribunales -23.000-.

“En 2013, y como parte del rescate de la entidad, la Comisión Europea impuso a Bankia que hiciera una quita a los inversores en preferentes y canjeara estos productos por nuevas acciones del banco”, han indicado las fuentes consultadas. “La fuerte subida de las acciones de Bankia entre mayo de 2013 y marzo de 2014, periodo en el que se llegó a triplicar el valor de 0,48 euros a rozar los 1,6, permitió a muchos inversores recuperar su inversión por esta vía”, han concluido.

Para su secretario general, Fernando Herrero, las preferentes han constituido “una estafa, un engaño, un fraude” de la entidad a los pequeños ahorradores. Aunque no es el único frente que tiene abierto la asociación contra Bankia en los últimos años: además de por las preferentes, Adicae se ha enfrentado a la entidad por su salida a bolsa y, junto a muchos otros bancos españoles, por las cláusulas suelo hipotecarias.

Foto: Efe