Desde los comienzos de los mercados financiero y en particular de la bolsa siempre hemos encontrado inversores que creyéndose más listos que otros han intentado descubrir una estrategia que nadie más sabía. Estamos hablando de una estrategia que nadie más la tenga, una que de muy buenos resultados y rentabilidad y que siempre gane.

La cruda realidad es que la gallina de los huevos de oro no existe y, si existe, está muy escondida. La cuestión es que la búsqueda infinita del Santo Grial no es algo que se haya abandonado, y es que cada vez más son más los adeptos que confían en encontrar la estrategia definitiva que sólo está al alcance de muy pocos, en definitiva una búsqueda incesante de hacer saltar la banca.

Sin embargo, si hay algo que está claro es que por mucho que evolucionen los mercados y la tecnología siempre habrá inversores que en vez de plantearse los mercados como un ente controlado por la oferta y la demanda se empeñan en encontrar la solución a su falta de visión con este tipo de planes encubiertos.

El principal problema radica en que con el avance de la tecnología cada vez más tenemos más indicadores y osciladores que no son más que simples cálculos matemáticos con un decorado muy bonito, que actúan con un componente retrasado e incluso la mayoría repintan. Esto ayuda a alimentar toda esta teoría de la estrategia perfecta.

Durante el tiempo que llevo en los mercados si hay algo que he aprendido es a fortalecer la idea que la gestión del riesgo es la mejor de las estrategias posibles. No hay nada como tener controlado tu capital y saber en todo momento qué capital es el que puedes invertir y cuál es el que no debes tocar como una consecuencia de una adecuada gestión y preservación de capital.

 

Daniel García

Analista de XTB