Mientras se negocian los detalles exactos sobre cómo los europeos dejaremos de abonar extra de datos en nuestros viajes por el continente, lo que nos permitirá utilizar con alegría nuestros teléfonos inteligentes en nuestros viajes por el continente, los ingleses pueden prepararse para pagar muy cara la decisión que tomaron con el ‘Brexit’. Y cuando hablamos de “pagar muy caro” no estamos haciendo una amenaza velada sino que nos referimos a un hecho irrebatible: Sus consumidores perderán la protección europea y esto les va a costar un dineral cada año, empezando con la factura del teléfono.

En declaraciones a The Register, la consultora Oxera cifraba recientemente en más de 875 millones de euros al año, a partir de 2018, la suma que pagarán de más los consumidores británicos una vez que los países receptores dejen de incluir a Reino Unido en sus decisiones de tarifas, al no ser un país europeo.

En el momento en el que Reino Unido no pertenezca a la UE sus operadores podrán, previsiblemente, volver a cobrar a los extranjeros el roaming que consideren justo, y las compañías de los países receptores harán lo mismo. Bruselas no sólo lo tolerará, sin buscar compromisos intermedios, sino que muy probablemente lo alentará. Los países o regiones díscolas deben replantearse, antes de tomar decisiones como ésta, las protecciones de que disfrutan por pertenecer a la Unión Europea, y los ingleses van a ser tratados con toda la crudeza posible para asegurarse de que sirvan de ejemplo frente a otros candidatos a independencias varias.

Hay casos de países en Europa en los que no hay protecciones sobre el roaming, claro. Y bien caro lo pagan. En Andorra, pese a que han mejorado dramáticamente las condiciones en el último año, seguimos viendo precios del roaming mucho más caros de los que tenemos y tendremos en la Eurozona. ¿30 céntimos por minuto y 50 euros el giga cuando un andorrano se desplaza desde Andorra a Barcelona? Los ingleses pueden prepararse para vivir situaciones (y precios) parecidos.

También sufrirán, claro está, los españoles que visiten las islas. La zona 2 en Movistar, que incluye países como Andorra, Suiza o EEUU, tiene un coste de 12€/mega o 1,82 €/min. Muy parecidos a los de Orange. Vodafone, la que más esfuerzo pone en los precios del roaming, sí incluye a EEUU en los países ‘ventajosos’, pero si hablamos a Andorra prepárate a pagar 12€/día por 20 minutos de llamada, 20 SMS y 20 megas. ¿Resumen? Una sangría para los ingleses y para los europeos que viajen un Reino Unido reconvertido en isla del roaming.

Buena parte de los beneficios irán a operadoras de países receptores de turismo, como España. Tanto Movistar como Vodafone y Orange tienen divisiones en Reino Unido y podrían querer contener el golpe, pero ¿por qué iban a querer hacerlo? La pérdida del roaming habrá supuesto para entonces un duro golpe en sus finanzas y recuperar la posibilidad de cobrar extra a los turistas más incautos de la pérfida Albión será un suculento caramelo.

Además, las cosas podrían haber cambiado mucho para entonces. Movistar podría haber vendido ya O2, por ejemplo, o al menos podría haberla sacado a bolsa o vendido una parte a inversores externos para reducir deuda. Vodafone, por su parte, estudia la posibilidad de cambiar su sede tras el Brexit y, para aquel entonces, podría haberse radicado ya en algún otro país europeo.

Lo más importante es que da igual qué normas europeas decida acatar Reino Unido una vez que se clarifiquen las nuevas relaciones bilaterales: Si Reino Unido no es un país sometido a la disciplina europea del roaming, experimentarán otro tipo de disciplina. De la que necesita una palabra clave y, preferiblemente, cuero negro.

Dicho todo esto, siempre queda una alternativa como siempre la ha habido: Comprar una SIM en el país de destino.