El culebrón de las radiales está a punto de llegar a su fin y, como en el caso de las telenovelas de cuestionable calidad, la conclusión no estará exenta de giros de guión. Una decisión judicial puso como límite el próximo 1 de octubre para la liquidación de las radiales R3 (Madrid-Arganda) y R5 (Madrid-Navalcarnero), así como para la circunvalación de Alicante, por lo que el cierre está al caer. Sobre el papel.

La anterior ministra de Fomento, Ana Pastor, se comprometió con el sindicato CSIF a mantener las radiales abiertas y a conservar los puestos de trabajo, posiblemente a través de la sociedad estatal Seittsa.

“Todo esto son elucubraciones. No hay ninguna línea de trabajo anunciada oficialmente”, han confirmado a SABEMOS fuentes sindicales, que han indicado que Fomento no les ha trasladado plan alguno sobre la continuidad de las autopistas, pese a que Pastor la diera por supuesta.

Además, el auto judicial no deja mucho margen para la imaginación.

La sentencia es clara: o se alcanza un acuerdo para rescatar las radiales o en la medianoche del 30 de septiembre al 1 de octubre tendrán que cesar su actividad. Lo que vendrá después es un enigma. Se supone que una vez liquidadas las sociedades que explotan estas vías se activaría la responsabilidad patrimonial de la Administración y se disolvería el contrato de concesión, por lo que Fomento se tendría que quedar con estos activos. La cuestión es qué pasará en la madrugada del 1 de octubre, dentro de un par de semanas, si las autopistas tendrán que bajar la barrera o si el Ministerio será capaz de retomar la actividad desde el “minuto 0”.

Fuentes del sector han confirmado a SABEMOS que durante el verano no han percibido ningún movimiento por parte del Ministerio de Fomento para presentar ninguna oferta nueva de rescate ni para planear una toma de control de estas radiales que se encuentran en concurso de acreedores. Tampoco es que Fomento, han matizado, tenga demasiado margen de maniobra para prometer el oro y el moro, dado que la interinidad del Gobierno impide que tome según qué decisiones.

Ahora mismo todo depende del juez, de la administración concursal y de la capacidad de Fomento de salir al rescate de estas autopistas, han indicado fuentes empresariales. Las compañías constructoras y concesionarias ya tienen provisionadas las pérdidas, han añadido, así que cuando el juez lo ordene pondrán las llaves a su disposición, y luego que él decida.

“Se me hace difícil imaginarme el cierre de una autopista. ¿Qué van a hacer, poner una valla?”, han bromeado. “No lo damos por perdido, pero no está en nuestras manos”.

“Es una locura, que una infraestructura cierre de un día para otro”, han añadido las fuentes sindicales consultadas.

Desde las empresas afectadas han subrayado que Fomento -una cartera asumida por el ministro de Justicia, Rafael Catalá, desde que Ana Pastor se convirtiera en presidenta del Congreso de los Diputados- se mantiene en su postura de “patada para adelante” y fía toda su estrategia a una demora en los tribunales, puesto que la orden de liquidación está recurrida por el Gobierno. El Ejecutivo se niega a pagar a las concesionarias por la falta de tráfico, una opción indemnizatoria que se contemplaba en los contratos que firmó la Administración con las compañías.

Desde el departamento de Fomento se han limitado a recordar que la sentencia está recurrida y que ellos no creen que el juez tenga potestad para ponerle fecha a la bajada de barrera de las radiales. Se trata de un gambito, el de ganar tiempo mediante la interposición de recursos en los tribunales, que el Ministerio ha jugado en otras ocasiones para no empañar la gestión de Gobierno con una medida tan impopular como rescatar a empresas privadas antes de unas elecciones. Esta vez es diferente, según el último auto judicial, ya que la liquidación de las sociedades gestoras de las radiales no admite demora.

“No sabemos qué es lo que va a ordenar el juez”, han resumido las fuentes empresariales consultadas. Se trata de una situación inédita que podría marcar el futuro del resto de radiales en concurso de acreedores.

“A nosotros nos preocupa el futuro de estas infraestructuras y de los puestos de trabajo. Llevamos ocho años peleando por este empleo”, han completado desde los sindicatos.

Foto: Flickr – Daniel Lobo