• La que fuera alcaldesa de Valencia de 1991 a 2015 cede ante la presión del partido por las sospechas de corrupción y entrega el carné de militante.
  • Barberá mantendrá su puesto en la Cámara Alta, de modo que será el Supremo quien investigue su presunta implicación en la trama de blanqueo del ‘caso Imelsa’.
  • Asegura que así evita “que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales”.
  • El PP en pleno llevaba dos días reclamando su renuncia.

La exalcaldesa de Valencia ha renunciado este miércoles a su militancia en el partido que contribuyó a fundar hace 40 años para poder conservar su escaño en el Senado -pasará al Grupo Mixto- y, por ende, su condición de aforada. La decisión llega un día después de que el Tribunal Supremo pusiera en marcha los mecanismos para investigar su presunta implicación en la trama de blanqueo del PP valenciano (caso Imelsa) y de que la práctica totalidad de la formación le haya pedido, de forma más o menos velada, su renuncia. De este modo, la causa contra Barberá seguirá en manos del TS -concretamente del magistrado Cándido Conde-Pumpido- y no pasará al juzgado de instrucción número 18 de Valencia, el que lleva el resto de pesquisas por el que ya hay casi medio centenar de miembros del PP investigados.

El blindaje de Barberá en el Senado era uno de los principales quebraderos de cabeza para Mariano Rajoy, contra quien la oposición elevaba las críticas por mantenerla en el Grupo Parlamentario y en la Diputación Permanente de la Cámara Alta pese a las sospechas de corrupción. Génova le abrió un expediente disciplinario hace unos meses a consecuencia de ello y, tras la última iniciativa judicial, le retiró abiertamente la confianza. La crisis se ha solventado con la salida del PP de quien fuera uno de sus emblemas durante un cuarto de siglo. La dirección popular tramitará su baja después de que la interesada lo haya pedido ya formalmente.

“He solicitado mi baja del Partido Popular porque así me lo ha pedido el partido y con ello, además de dar una muestra más de mi entrega a él, evito que nadie se ampare en mí para responsabilizarme de cualquier perjuicio o para esconder sus resultados políticos y electorales”, ha señalado en un comunicado. Esta última referencia va claramente dirigida a Alonso y Feijóo, los candidatos populares de País Vasco y Galicia, que en diez días afrontan comicios y habían reclamado la marcha de Barberá. Al acta parlamentaria solo puede renunciar ella, en su condición de titular, no quedando margen de maniobra para la formación de Rajoy. “Expreso mi voluntad de NO DIMITIR del Senado”, remarca al exregidora valenciana, “porque de lo contrario podría entenderse como una asunción de culpabilidad”.

Pablo Casado, Alfonso Alonso, José Manuel García Margallo, Alberto Núñez Feijóo, Cristina Cifuentes, Pedro Sanz, María Dolores de Cospedal, Celia Villalobos… Todos los referentes de la formación que desde el martes han valorado el caso lo han hecho para inclinarse por la retirada de Barberá. Una presión todavía mayor a la que sufrió José Manuel Soria cuando fue designado para el Banco Mundial y que llevó al Gobierno a pedir su paso atrás. La historia se repite con el agravante de que aquí sí hay un horizonte penal abierto para la aludida y el margen de Rajoy para ser reelegido presidente se había estrechado por culpa del asunto. Ciudadanos había condicionado su apoyo a un segundo intento de investidura a la marcha de Barberá y Pedro Sánchez había visto reforzada su posición del ‘no’ al PP, llamando a Rivera e Iglesias a unirse a él para conformar un Ejecutivo “del cambio”.

Con esta maniobra, Rajoy ve ligeramente aliviada la presión por un caso que había coincidido con el citado de Soria y las novedades en los que afectan a Jaume Matas -confesando delitos para pactar con la Fiscalía Anticorrupción- y al más mediático que protagoniza Luis Bárcenas -el de los discos duros destruidos, donde el extesorero ha retirado por sorpresa la acusación contra el PP-. Barberá ya no será miembro de la bancada popular, aunque permanecerá en el Senado al menos hasta que el Supremo le llame a declarar e impute formalmente. Pese a los reclamos de Génova, se ha negado a renunciar al puesto que le permite continuar como aforada.