• El PP de Feijóo se encamina hacia su tercera mayoría absoluta consecutiva en Galicia: recibiría el 44’9% de los votos (40-41 escaños).
  • Empate total de PSdeG y En Marea en la segunda plaza (19’9%). El BNG logra salvar dos de sus siete escaños.
  • Urkullu mejoraría en el País Vasco su resultado de 2012 (37’9%), aunque no alcanzaría la mitad más uno de los escaños ni junto al PSE.
  • Reñida batalla de EH Bildu y Podemos por la hegemonía de la izquierda (20’2%-18’9%) y hundimiento de los socialistas y populares vascos.
  • Ciudadanos se queda fuera del Parlamento de Vitoria y en Galicia solo aspira a sacar un diputado por Pontevedra.

El PP de Alberto Núñez Feijóo arrasará en las elecciones gallegas del 25 de septiembre al llevarse 40-41 de los 75 escaños en juego, el 44’9% de los votos y calcar el resultado de 2012. Según el barómetro del CIS, difundido este jueves, los populares apenas retrocederán nueve décimas y, en el peor de los escenarios, un diputado. Se mantendrán cómodamente por encima de la mayoría absoluta (38), como siempre desde 1989 a excepción de la legislatura 2005-2009. El PSdeG y En Marea, la plataforma que integra a Podemos, inician la campaña empatados en la segunda plaza con un 19’9% que a los socialistas les reportarían 16 actas (pierden dos) y a los emergentes entre 15 y 17. Los nacionalistas del BNG caen hasta el 5’3% (obtendrían dos diputados, por los siete que tienen ahora). Ciudadanos, con el 4’6% de los votos, estaría en el límite de lograr un escaño por Pontevedra.

Los socialistas gallegos ceden otros dos diputados (hasta los 16) y están a punto de perder el segundo puesto en favor de En Marea

De confirmarse, el resultado consagraría a Feijóo como uno de los mayores activos del PP. Sería el único barón autonómico que logra mayoría absoluta tras la irrupción de Ciudadanos y Podemos y daría a Mariano Rajoy un gran balón de oxígeno para afrontar el escenario de nuevas negociaciones. El PP vendería este resultado como el triunfo de su proyecto frente al intento baldío de la izquierda por conformar una alternativa y la bisoñez de Ciudadanos, que es residual en ciertas zonas de España.

El socialismo gallego baja otro peldaño en el marco de una deriva que dura ya más de una década. Desde que en 2005 se hizo con el control de la Xunta pactando con el Bloque, el PSdeG ha pasado del 33% al actual 19’9%, que hundiría su suelo de 2012 (20’6%). Sí están en disposición de aguantar el empuje de En Marea y, como ya hicieron en las generales de junio, conservar la segunda posición.

El PNV, intratable

Respecto al País Vasco, la otra comunidad que celebra elecciones el 25-S, el CIS detecta que el PNV sigue siendo intratable. Los de Íñigo Urkullu están en condiciones de conservar sus 27 diputados actuales e incluso subir uno gracias al apoyo del 37’9% del electorado (3’5 puntos más que en 2012). EH Bildu lograría quedar por delante de Podemos, aunque bajaría de 21 a 16 escaños y apenas tendría un margen de 1’3 puntos sobre los de Pablo Iglesias (20’2% frente a 18’9%), que irrumpirían con un grupo de 15 -16 miembros.

El hundimiento del PSE hasta el 10’8% le haría empatar a ocho parlamentarios con el PP (8’8%). Los socialistas, que en 2009 se hicieron con la lehendakaritza tras sacar 25 diputados, cayeron hace cuatro años hasta los 16 y ahora se quedarían en la mitad de ese resultado. Parecida progresión presentan los populares (de 13 a diez y ahora a ocho).

A Urkullu le bastaría con sumar el apoyo del PSE para ser reelegido, aunque necesitaría otro socio más para aprobar leyes

En sexto lugar y fuera de la Cámara autonómica quedaría Ciudadanos, que con un pobre 1’8% no lograría ni un solo representante de los 75 a designar. El que más cerca tienen es el último por Álava, que en 2009 y 2012 se llevó UPYD. El partido naranja aparece en esa provincia dos décimas por debajo de la barrera electoral del 3%, el mínimo que exige la ley electoral vasca para entrar en el reparto de escaños.

Con este escenario, Urkullu lo tendría todo de cara para ser reelegido, aunque no alcanzaría la mayoría absoluta ni reeditando la alianza PNV-PSE que ya gobierna las tres provincias y decenas de ayuntamientos vascos. Esos 35 escaños estarían a tres de la mitad más uno y necesitarían de un tercer aliado para aprobar sus proyectos. La investidura sí saldría adelante con facilidad, puesto que en esta región no hay posibilidad de votar en contra del candidato, sino solo de presentar uno alternativo. El que más votos obtiene, sale elegido. Como Bildu y Podemos sumarían 32 en el mejor de los casos, a los jeltzales les bastaría con asegurarse el apoyo de los socialistas para iniciar el segundo mandato de la era Urkullu.