La operadora francesa Orange ya ha desplegado 3 millones de hogares con fibra en 2016, lo que les sitúa en un total de 9,6 millones. Teniendo en cuenta que van a buen ritmo, y cubren cada mes el equivalente a toda la población de Cantabria, el presidente de Orange España, Laurent Paillasot, ha anunciado que su objetivo de alcanzar los 14 millones de haogares se adelanta un año, hasta 2019.

En el marco de los 30 Encuentros de Telecomunicaciones de Santander, organizados por Ametic y la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, el directivo subrayó que España es el mayor mercado del grupo en fibra, más incluso que Francia, y recordó que la compañía ha invertido 20.000 millones de euros en España.

“Las redes de fibra son el presente, pero hay que aumentar el despliegue en nuestro país, es un reto importante”, explicó Paillasot, que se mostró dispuesto a coinvertir con todos los agentes interesados, más allá de sus acuerdos vigentes con Vodafone y MásMóvil.

El directivo puso foco en nuevos servicios de la compañía, como el Banco Orange que lanzará en 2018 o el producto de hogar conectado SmartHome, así como en innovaciones como la tecnología X-GPON o routers híbridos 4G-ADSL.

En el camino de Wayra, Paillasot recordó el compromiso de apoyo a las startups con un ecosistema de 500 empresas en 2020.

Al igual que el día anterior Antonio Coimbra criticó la fiscalidad, Paillasot hizo lo propio: “Más que ver a los operadores como empresas que traen progreso se los ve como una forma de conseguir fondos. Los operadores de telecomunicaciones, además de sus impactos regulares, pagan al año 3.000 millones de euros en impuestos singulares. En concreto, estamos gravados con más de 20 tasas y cada año a las administraciones se les ocurren nuevos impuestos. En este caso, la creatividad no es ejemplo de regularidad jurídica. Necesitamos certidumbre e igualdad, sería conveniente que en la próxima legislatura se revisase la fiscalidad y se centralizasen los pagos”.

Hay factores, a su juicio, que distorsionan la competencia en la tele de pago y hacen que los clientes tengan que “pagar para financiar LaLiga”. En su opinión, el régimen de subasta hace que los clientes a los que no les gusta el fútbol paguen por los demás y se les obligue a ofrecer el fútbol por debajo de su coste. “Bastaría con establecer un servicio mayorista del incumbente con un sistema de retail-minus, con depurar el test de price squeeze y controlar las condiciones de la subasta de derechos”, explicó.

La regulación en fibra, a su juicio, también es mejorable, pues dejará a buena parte de la población sin competencia.