El coloso español de las telecomunicaciones acaba de anunciar su intención de sacar a bolsa de forma acelerada Telxius, su filial de infraestructuras, y tiene como objetivo vender parte de O2 en breve plazo, quizá este mismo año, bien a través de una OPV, bien a través de la entrada de nuevos inversores institucionales interesados en el desarrollo de la compañía británica.

Según un comunicado remitido la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Telefónica sacará al mercado al menos un 25%, mínimo legal exigido para la admisión a cotización y, al mismo tiempo, permitirá al operador azul conservar su condición de accionista mayoritario de Telxius inmediatamente después de la oferta.

Los activos de infraestructuras agrupados inicialmente en Telxius, la compañía dirigida por Alberto Horcajo, incluyen unas 15.000 torres de telecomunicaciones de Telefónica en España y otros países, así como la red internacional de 31.000 km de fibra óptica submarina del Grupo, incluido el SAM-1, un cable submarino que conecta Estados Unidos con Centro y Sudamérica.

En cuanto a la filial de infraestructuras, Telefónica analizará la demanda y los precios que mueve el mercado antes de tomar una decisión concreta sobre qué participación llevar al parqué, si bien en todo caso sería menos del 50%. La operación podría cerrarse en menos de un mes.

En el caso de O2, tras el bloqueo por parte de Bruselas de la compra por parte de Hutchison, la idea es tomar en breve plazo una decisión. Fuentes consultadas por la operadora confirmaron que hay tiempo suficiente como para que en cualquiera de las dos opciones –bien una OPV, bien la entrada de un inversor–, todo se produzca antes de finales de este año.

La compañía sigue confiando en la viabilidad del dividendo ofrecido a sus accionistas, pese a su elevada deuda y un ‘yield’ (rentabilidad por dividendo) del 8%, que para muchos inversores es demasiado elevada y debería recortarse.

Telefónica lleva años considerando sagrado el dividendo, y cree que conseguirá mantenerlo con un crecimiento sostenible de su ‘free cash flow’ durante los próximos meses, para lo cuál, paradójicamente, tendrá un papel relevante mantener O2 dentro de su perímetro en lugar de utilizar el dinero de la venta a Hutchison para reducir deuda.

En todo caso, el objetivo de la compañía sigue siendo llegar al año próximo cumpliendo los compromisos fijados de reducción de deuda. El objetivo es alcanzar un ratio de deuda frente al beneficio operativo antes de depreciaciones y amortizaciones (oibda) de 2,35 veces, frente al 3,02 actual.

Sobre los problemas para la formación de Gobierno en España, la compañía considera que, si bien aún no se ha notado en impacto sobre las métricas de coonsumo, esta situación podría revertirse, y considera que lo más oportuno es que se forme un nuevo ejecutivo lo antes posible.