La multinacional tecnológica surcoreana Samsung ha presentado en Berlín, donde este viernes comienza la feria tecnológica IFA, su nuevo smartwatch, el Samsung Gear S3.

Extraño mundo es este en el que lo más importante es que un moderno aparato se parezca lo máximo posible a uno de sus ancestros analógicos. Samsung ha presentado su nuevo Gear S3, su séptima versión de un smartwatch, con un diseño que quiere asemejarse a un reloj convencional. Es lo que han asegurado sus portavoces durante la presentación que han realizado en Berlín.

La compañía ha dado el pistoletazo de salida a la IFA de 2016, en la que numerosas marcas de electrónica van a presentar los dispositivos que estarán en la lista de los Reyes Magos de este invierno. Y lo ha hecho con toda la fanfarria posible, con un despliegue de luz y sonido en el majestuoso edificio Tempodrom de Berlín que ha estado a la altura de una empresa que ha ocupado tradicionalmente el segundo lugar del mercado, sólo superada por la todopoderosa Apple.

En esta ocasión Samsung se ha decantado por mantener su diseño circular y compacto, que le da al dispositivo la apariencia de un reloj tradicional. Pero el Gear S3 se conecta, por supuesto, a los dispositivos móviles.

Además de conectarse al móvil es sumergible, tiene GPS integrado y también, importante, el Gear S3 hace posible pagar con el propio reloj en los terminales de cobro con tarjeta que incorporan la tecnología NFC. Para una mayor seguridad, la función de pago permanece activada durante medio minuto, de forma que el usuario no vaya por la calle con una billetera abierta en su muñeca.

La batería, prometen, puede aguantar tres o cuatro días de uso, lo que se puede convertir en uno de los grandes fuertes frente a la competencia.