• El aspirante del PP se convierte en el cuarto de la democracia que no suma mayoría absoluta en primera vuelta.
  • Todos los partidos siguen el guion y consolidan un bloqueo que dura ya ocho meses y once días.
  • La Cámara confirmará su ‘no’ a Rajoy el viernes y quedará automáticamente disuelta el 31 de octubre si antes no designa un presidente.
  • El Rey tendrá que decidir si abre otra ronda de consultas o deja tiempo para que los partidos exploren un pacto en torno al mismo u otro candidato.

Era la “crónica de una derrota política anunciada”, en palabras de Pedro Sánchez, y así se ha consumado. Mariano Rajoy se ha convertido este miércoles en el cuarto candidato de la democracia que fracasa en el intento de ser investido presidente del Gobierno en primera vuelta (170 votos a favor, 180 en contra, a seis de la necesaria mayoría absoluta). Con toda seguridad, Rajoy volverá a ser rechazado el viernes, en una segunda ronda donde le bastaría la mayoría simple, algo que solo cuenta con el precedente de Sánchez en marzo de este excepcional 2016. Los otros dos que no alcanzaron 176 votos a la primera (Leopoldo Calvo-Sotelo en 1981 y José Luis Rodríguez Zapatero en 2008) sí sumaron más ‘síes’ que ‘noes’ a la segunda. España enfila así la recta hacia unas nuevas elecciones generales. Serían las terceras en un año y, salvo cambio exprés en la legislación, se celebrarían el día de Navidad.

Los 180 diputados de PSOE, Unidos Podemos, ERC, PDC (antigua Convergència), PNV, Compromís, EH Bildu y Nueva Canarias han confirmado su voto negativo y de nada le vale al aspirante haber sumado a sus 137 apoyos los 32 de Ciudadanos y el de Coalición Canaria. Cinco meses después del 219-131 que tumbó a Sánchez, Rajoy cosecha su propio naufragio. Albert Rivera ya cuenta dos decepciones, después de avalar a ambos candidatos en sus respectivos intentos. El líder de C’s trató sin éxito de abrir camino a otros entendiéndose con los mandatados por el Rey para formar Gobierno, vía que solo siguió, antes como ahora, la diputada de Coalición Canaria, Ana Oramas.

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La primera votación de investidura no da salida a la interinidad, pero inicia automáticamente la cuenta atrás para las nuevas elecciones. La Constitución establece que los grupos disponen desde hoy de dos meses para elegir presidente del Gobierno. Si no lo hacen, el Jefe del Estado procederá a la disolución de las Cortes y la convocatoria de generales, previo refrendo de la Presidencia del Congreso.

Felipe VI deberá decidir, una vez se cierre este pleno en la tarde del viernes, si convoca otra ronda de consultas o deja un tiempo a los partidos para que exploren un pacto susceptible de tener éxito. En la anterior legislatura, optó por lo segundo y solo citó a los líderes unos días antes de expirar el plazo, para ratificar la persistencia del bloqueo y cumplir con la consigna constitucional de intentar “sucesivas propuestas” en caso de que fracase la primera.

¿Otro intento tras las vascas y gallegas?

Rajoy, que recibió el encargo del Monarca el 28 de julio, se ha mostrado dispuesto a seguir intentándolo a partir del sábado. Sus planes podrían pasar por un segundo intento tras las elecciones vascas y gallegas (25 de septiembre), aunque se haría ya imposible cumplir con los plazos para los Presupuestos -el Gobierno debe llevarlos al Congreso antes del 1 de octubre- y con las instituciones europeas -debe remitirse antes del 15 de octubre el informe con los planes para reducir el déficit-.

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Igualmente, se hace difícil prever un cambio estratégico en el PSOE de aquí entonces, único modo que contempla Rajoy de ser investido. Sánchez ni siquiera se plantea la convocatoria de un Comité Federal para revisar el ‘no’ al PP o apostar por una alternativa, aunque el paso de los días hará cada vez más insostenible ese inmovilismo. El PNV, cuyos cinco diputados podrían colocar al líder popular a una sola abstención de la reelección, ha asegurado este miércoles que es “imposible” tal cosa y ha añadido que la “estabilidad” institucional del país es algo que no le compete.

España acumula ya ocho meses y once días con el Gobierno en funciones, diez meses sin aprobar iniciativa legislativa alguna y se encamina hacia la segunda legislatura fallida consecutiva. Todos los líderes políticos claman a diario contra el bloqueo, pero se mantienen incapaces de articular una salida. O alguien vira pronto su rumbo o los españoles volverán a estar convocados a las urnas a final de año.