Los operadores de telefonía han empezado a ver las orejas al lobo. Después de pagar una millonada por tener los derechos de emisión del fútbol, ahora resulta que no tienen tantos clientes como pensaban. Por eso, en el caso de Vodafone, buscan aumentar la presión en otros segmentos de negocio.

Sin abandonar el nicho de usuarios domésticos, las compañías de teléfono quieren hacer rentable la adquisición de sus derechos para bares. Durante el verano han mostrado una interesante pelea presentando diversas ofertas. Ahora es el turno de convencer al canal horeca, el de bares y restaurantes, con mejores tecnologías.

De este modo, Vodafone España apuesta por la emisión de contenidos en 4K Ultra HD. Durante la temporada de fútbol 2016/2017, todos los clientes con el paquete Vodafone One Restauración podrán disfrutar de partidos de fútbol emitidos con este estándar: se emitirá un partido en 4K Ultra HD por jornada de Liga a través del Canal LaLiga TV y un partido también por jornada de Champions League a través del canal BeIN Sports.

Para poder beneficiarse de la calidad de este formato, según cuenta la compañía, el cliente debe contar con una pantalla o proyector 4K. Como se trata de una tecnología que de momento no tiene un gran uso, Vodafone ofrece la posibilidad de adquirir una TV de 55” de marca LG compatible con 4K Ultra HD (Modelo 55UH615V) a clientes que puedan estar interesados. La compra será a plazos (24 meses) sin costes de financiación ni intereses ni comisiones de apertura.

No obstante, hay que tener presente una cosa. Para garantizar la calidad, este servicio es compatible con establecimientos que tengan una conexión FTTH/HFC de al menos 50Mbps.

Bares y polémica

En medio de esta guerra, SABEMOS ha publicado la extraña situación de negocio que viven los bares. En concreto, según distintos cálculos, en España hay entre 180.000 y 220.000 establecimientos que deberían pagar por el fútbol a los operadores. De entre ellos, lo tradicional es que sólo unas pocas decenas de miles, en una cifra que los expertos sitúan entre 50.000 y 70.000, pagan el precio oficial que exigen los operadores para poder contar con la oferta legal, que incluye la licencia para emisiones públicas.

El resto, muchos más que los que pagan, buscan conexiones domésticas y hacen el apaño como pueden porque, simplemente, no pueden afrontar un coste fijo de más de 200 euros, por más que las promociones de los distintos operadores incluyan cosas como wifi gratis para los clientes, la conexión de alta velocidad o alguna línea móvil. Pero es un precio que los más pequeños no están dispuestos a afrontar.

Por este motivo, los operadores, como es el caso de Vodafone, saben que tienen que dar un impulso más. En este caso se trata de una mejora tecnológica. Es un paso.