¿Hasta qué punto se puede hacer cualquier cosa para limpiase el culo? ¿Se deben perder las formas por mantener el trasero aseado? Desde hace tiempo algunas universidades públicas amarran los rollos de papel higiénico bajo llave porque los alumnos creen que el concepto de público incluye poder llevárselo a casa. Así entendemos el civismo.

civismo

Del fr. civisme, y este del lat. civis ‘ciudadano’ y el fr. -isme ‘-ismo’.

  1. m. Celo por las instituciones e intereses de la patria.
  2. m. Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública.

Esto dice la RAE de un concepto en desuso. Igual que lo de tener un Gobierno, parece. Algo de lo que nos hemos olvidado en España. Y es que somos tan despistados que nos deben recordar una y otra vez que no somos un atajo de borregos que viven en el salvaje Oeste, sino -más o menos- una sociedad (algo) civilizada.

El siguiente cartel lo he visto este verano en un autobús:

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Pedían por favor que no se llevaran las pantallas de los asientos, que fuera del vehículo no tenían ninguna utilidad. ¿En serio? ¿Hasta ese punto tenemos que llegar? Que nos recuerden mediante carteles en rojo que no podemos trabar tanta amistad con lo ajeno.

Supuestamente un mayor conocimiento y formación debería convertirnos en bichos más sociales y, sobre todo, civilizados. Pero nada más lejos de la realidad. Seguimos sin entender que ni lo público es para hacer lo que se quiera con ello; y ni siquiera lo privado implica el vandalismo.

Otro ejemplo, igual de sangrante, son los robos de papel higiénico. Sí, tal cual. Algunas universidades han decidido poner bajo llave los rollos de este, aparente material precioso, dado que desaparecen con frecuencia. Algo demente.

Y los ejemplos, transversales en lo público, lo privado y lo híbrido, son habituales. ¿Cuántos martillos antiincendio han encontrado en las ventanas de emergencia de metros y autobuses? Correcto, aunque no lo crean, en ese hueco siempre vacío antes había un martillo. Necesario en caso de tener que romper el cristal.

Claro, que lo ideal sería suplantar dicho martillo por la cabeza de algún becerro que considera que tenerlo en su casa o, peor aún, tirarlo a la papelera, es más útil (y gracioso).

“Comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública”. No es difícil de entender. Tanto la pantalla, como el papel o el martillo puede necesitarlos alguien. De hecho, en diferentes modalidades, han pagado para que eso esté en su sitio. ¿Nos deben recordar que robar es algo que perjudica a la sociedad? Algunos piensan que ser cívico implica no poder limpiarse el culo. Y ambas cosas se pueden hacer… incluso a la vez.