• Los líderes de PSOE y PP se reúnen por quinta vez desde el 20-D para llegar a la misma conclusión: no hay posibilidad de entendimiento entre ellos.
  • “El Partido Socialista siempre estará en la solución”, ofrece Sánchez como toda respuesta a la pregunta de qué hará su formación tras la sesión de investidura.
  • Los socialistas tachan de “continuista” el pacto PP-Ciudadanos y creen que les proporciona “más razones” para votar en contra.
  • Rajoy garantiza que seguirá “intentándolo” una vez sea rechazado en el Congreso, ve inviable una alternativa y asegura que no buscará otro interlocutor en el socialismo distinto al secretario general.

“Ha sido una reunión perfectamente prescindible”. No había mucha expectativa generada alrededor de la nueva reunión Mariano Rajoy-Pedro Sánchez, convocada a instancias del primero para explicarle al segundo el pacto alcanzado con Albert Rivera, pero el líder del PSOE ha enterrado todas en el primer minuto de su comparecencia. Su ‘no’ al candidato del PP no solo se mantiene, sino que se ha reforzado tras estudiar el acuerdo que ha firmado con Ciudadanos y que a su entender es “continuista” y lesivo para los intereses de la mayoría. Sánchez sigue sin desvelar qué hará una vez fracase Rajoy, si es que tiene pensado tomar alguna iniciativa, asegurando que no es momento de entrar en futuribles: “Cuando lleguemos a ese río, cruzaremos ese puente”.

El secretario general del PSOE se ha esforzado en colocar un mensaje: la “responsabilidad” de que el PP no saque adelante la investidura es exclusivamente de ese partido y de su candidato, “incapaz” de “articular una mayoría suficiente”. Los socialistas, ha insistido, nunca fueron un socio potencial para esa empresa y así seguirá siendo también tras la segunda votación, prevista para la noche del viernes.

Sánchez cree que la iniciativa “seguirá recayendo en el señor Rajoy” después de esta sesión de investidura

¿Cuál será después de ese trámite la postura del PSOE? “El Partido Socialista estará siempre en la solución”, ha sido toda la respuesta ofrecida por su líder. Sánchez solo garantiza que no negociará con el PP, aunque ha admitido que la iniciativa “seguirá recayendo sobre el señor Rajoy” una vez que el Congreso rechace su candidatura: “No podemos adelantar más cuestiones. (…) Veremos qué ocurre a partir de esa fecha”.

Los socialistas son muy críticos con el acuerdo de investidura que el domingo firmaron PP y Ciudadanos. Consideran que no combate la pobreza y la desigualdad y tampoco aborda con garantías la regeneración democrática, motivo por el cual ven “más razones aún” para votar en contra. Sánchez ha citado las no derogaciones de la reforma laboral y la “contrarreforma educativa”, así como el escaso compromiso con la reforma constitucional como “ejemplos” de que ese programa está en las antípodas del suyo. También ha rechazado la fecha elegida por Rajoy para la investidura, que haría que las hipotéticas nuevas elecciones fueran el día de Navidad. El líder socialista lo ve como un intento más de presionar a su partido para que se abstenga y ha advertido: “El PSOE no cede a chantajes”.

“Ni le salen los números para su investidura ni tampoco le salen las cuentas de ese acuerdo firmado con el señor Rivera”, ha concluido Sánchez, uniendo en una frase las dos ideas fuerza de su comparecencia: el PSOE sigue firme en el ‘no’ y el acuerdo PP-Ciudadanos no da argumento alguno para que eso cambie. Sánchez ha asegurado que en la reunión no se ha hablado del escenario que se abrirá a partir del sábado, aunque ha admitido que las elecciones vascas y gallegas son un elemento “a contemplar” como condicionante del mismo.

Rajoy volvería a presentarse

Rajoy sí ha sido más preciso. Dando por sentada su derrota en esta investidura, el presidente del Gobierno en funciones ha asegurado que seguirá “intentándolo” después. “Es mi obligación”, se ha justificado, antes de pedir al PSOE una vez más su colaboración: “Quien no quiera construir, que al menos no bloquee”. Considera un éxito sus entendimientos con Ciudadanos y Coalición Canaria, que le permitirán sumar 170 votos a favor -“hemos cumplido con nuestra responsabilidad”- y cree que la actitud de Sánchez aboca a un escenario de nuevas generales. Las terceras elecciones en un año, son para Rajoy, una frivolidad intolerable: “Corremos el riesgo de que, con razón, empiecen a tomarnos a broma”.

Rajoy cree no hay posibilidad de formar Gobierno al margen del PP y pide a Ferraz que “quien no quiera construir, al menos no bloquee”.

El líder del PP no le ha preguntado al del PSOE si piensa explorar una alternativa o postularse él como candidato. Ante la posibilidad de que lo haga, Rajoy se limita a recordar lo que le ha escuchado decir “en público”: que nunca buscará un acuerdo con independentistas. Además, cree que un Gobierno al margen del PP es una opción “numéricamente posible” pero inaceptable desde el punto de vista “democrático” y del “sentido común”. El jefe del Ejecutivo no ha hablado con ningún otro dirigente del PSOE para que presionen hacia un viraje de Sánchez, y tampoco lo hará en el futuro. El único interlocutor válido es, asegura, el secretario general del partido. A él seguirá dirigéndose después del día 2 para intentar desbloquear la situación.

Rajoy dedicará la tarde del lunes a preparar el discurso de investidura, que pronunciará a partir de las 16h del martes. La primera jornada de la sesión estará dedicada plenamente al candidato, quedando para el miércoles a partir de las 9h la respuesta de los grupos parlamentarios. Cuando todos concluyan, alrededor de las 20h, se procederá a la votación. Si no hay mayoría absoluta a favor del aspirante, como se prevé, se convocará una segunda vuelta 48 horas después. Ahí bastará la mayoría simple, pero tampoco está Rajoy en condiciones de conseguir las once abstenciones que necesitaría. Una vez derrotado, el Congreso tiene dos meses para designar presidente antes de disolverse automáticamente y convocar unas elecciones que, salvo cambio exprés de la legislación, serán el 25 de diciembre.