El pasado martes las redes sociales bulleron con la emisión del programa de la cadena televisiva Cuatro ‘En el punto de mira’ destinado a la contaminación alimentaria y titulado Veneno en los alimentos. Se supone que el programa pretendía denunciar el grave problema de contaminación por los alimentos cotidianos, como el mercurio en el pescado, el arsénico en el arroz o pesticidas en las frutas y verduras. Ahora debería hacer una crítica de este programa, pero no puedo porque no lo vi. Lo siento, no tengo estómago. Me bastó con seguir los comentarios por twitter para saber los mensajes que se estaban lanzando.

Diferentes blogs y portales de Internet han publicado críticas sobre el programa, así que no necesitáis una más. En general todas coinciden con el amarillismo y el alarmismo infundado. A ver. Si quieres tratar un problema serio, entrevistas a expertos. Si entrevistas a alguien de Greenpeace o a Odile Fernández es como si quieres hacer Cosmos y entrevistas a Rappel. No parece lo más acertado entrevistar a una organización como Greenpeace, dedicada a propagar miedo de forma infundada y una señora que sufrió un cáncer, lo superó con cirugía y quimioterapia y ahora se ha puesto a vender libros en los que asegura que existen recetas anticáncer, haciendo una asociación causa-efecto sacada de la manga y tan válida como si hubiera dicho que el cáncer se cura por la devoción a Santa Teofrasia. Parece que no buscaban rigor, precisamente, sino gente que asustara mucho.

La verdad es que los temas tratados son interesantes y yo mismo he hablado de ellos en diferentes ocasiones pero los mensajes que se transmitieron no son necesariamente correctos. Veamos. Los problemas señalados son reales: Sí. Son preocupantes: No. Claro y rotundo. Y así lo señalan todos los estudios. España es uno de los países que más pescado consume y no estamos encontrando problemas por toxicidad de mercurio y lo mismo con el arsénico en el arroz, que se encuentra en cantidades mínimas, sobre todo si el arroz no es integral. También la EFSA dijo en su día que las cantidades de pesticidas que se están ingiriendo son irrisorias y que ningún dato epidemiológico indica que exista ningún problema. Claro, transmitir la información de esta manera no tiene gancho. Le falta punch periodístico.

No hay duda de que el programa fue un éxito. Lo petó en redes sociales y consiguió un éxito de share llevándose la parte gorda del pastel televisivo en prime time. Dado que Cuatro es una cadena comercial, el programa cumplió su objetivo con creces. Era un programa destinado a tener éxito de audiencia y lo consiguió. Enhorabuena a los responsables.

Hace unos años se vendieron unas pulseras llamadas Power balance que aseguraban mejoraban el equilibrio. Por supuesto no tenían ningún efecto y no eran más que silicona con un holograma. Los responsables fueron multados por publicidad engañosa, pero la cantidad fue ridícula comparada con los beneficios que habían obtenido de las ventas, por lo que el pelotazo fue redondo. Desde este punto de vista ‘En el punto de mira’ es un programa Power Balance; la mayoría de las afirmaciones que transmite son falsas pero cumple su objetivo de audiencia.

Por suerte la memoria es frágil. Cuando en noviembre la IARC informó que la carne roja procesada produce cáncer, las ventas se resintieron una semana y luego volvieron a sus niveles de consumo habituales. De la misma manera, no creo que este programa tenga demasiada trascendencia. No obstante, con tanta audiencia quizás alguien deje de comer pescado por miedo al mercurio, arroz por miedo al arsénico o empiece a comer ecológico por miedo a los pesticidas y piense que este cambio va a ser mejor para su salud, aunque la realidad es que la dieta pueda pasar a ser peor por comer más grasas saturadas y menos selenio, menos cereales o tener más riesgo de contaminación por E. coli o micotoxinas. Incluso si vio el programa de la semana pasada quizás decida no vacunar a sus hijos, poniéndolos en un riesgo gravísimo. Es lo que pasa, la gente tiende a creerse en lo que se ve en televisión, pero si luego pasa algo ¿Quién se hace responsable?

 

Foto: Rick Rokely en Flickr