Los equipos de Rajoy y Rivera ultiman los detalles finales del acuerdo que permitirá al candidato sumar 170 votos en su investidura. El partido naranja impone una reforma para despolitizar el Poder Judicial pero no consigue que los populares se comprometan a eliminar los entes provinciales. Ambas formaciones negocian cómo escenificar el pacto que trasladará toda la presión hacia el PSOE.

Cuestión de horas. PP y Ciudadanos tienen muy avanzado el acuerdo de investidura que comenzaron a explorar la semana pasada, tras aceptar Mariano Rajoy las condiciones previas de Albert Rivera, y ya solo queda poner letra y número a algunas de las medidas pactadas, además de consensuar el modo en que se escenificará el entendimiento. Esta cuestión no es baladí, puesto que si algo se recuerda del pacto PSOE-C’s de febrero es la solemnidad con que se rubricó: en la Sala Constitucional del Congreso, con la plana mayor de los dos partidos aplaudiendo y sus líderes compareciendo posteriormente ante el cuadro El Abrazo, símbolo de la Transición. Rajoy se mofó de un acuerdo que irónicamente comparó con el de los Toros de Guisando y que fue tumbado por la Cámara baja con 219 votos en contra.

Ahora, PP y Ciudadanos buscan una fórmula intermedia, con menos pompa pero sin perder impacto, para difundir un documento de más de cien medidas que pretenden utilizar como elemento final de presión sobre el PSOE, partido que sigue teniendo la llave de la gobernabilidad y se mantiene firme en su ‘no’ a Rajoy. La formación de Rivera ha conseguido que el candidato asuma importantes medidas sociales, como un ambicioso plan de choque contra la pobreza u otro para universalizar la educación de 0 a 3 años, además de comprometerse con una mayor atención a la I+D, una revisión del sistema laboral aún por detallar y el adelgazamiento de la administración pública. Esta última cuestión ha sido la que más fricción ha provocado y seguía sin cerrarse a última hora del viernes.

Moncloa aumenta las partidas que en un primer momento presentó para los planes sociales de Rivera

Ciudadanos puso sobre la mesa la supresión del Senado y las diputaciones, pero el rechazo del PP fue absoluto. Unida a la negativa a reformar el Poder Judicial y a la resistencia a cuantificar las medidas sociales, suponía para Rivera un punto de inflexión y así lo transmitió el miércoles su portavoz parlamentario, Juan Carlos Girauta: o había un cambio de actitud o el proceso fracasaría. Las discrepancias se mantuvieron el jueves y las advertencias tomaron forma de ultimátum: 48 horas para cerrar un acuerdo que debía incluir al menos “gran parte” de las reformas institucionales de C’s, además de dotación presupuestaria en los planes sociales.

Los populares comenzaron a ceder la noche del jueves, presentando los primeros números, que el viernes fueron ampliando. “Les hemos ofrecido las cifras en las que estábamos trabajando, que debían ser lo último en abordarse, y a lo largo de la mañana se han ido moviendo, más hacia arriba que hacia abajo”, explicaron fuentes del Grupo Popular a mediodía. En su opinión, el acuerdo total se encontraba “muy cerca” y estaba a expensas sólo de cerrar algunas de esas partidas -“cosa que depende de Ciudadanos”- y flecos finales como el de encontrar una alternativa al contrato único o ultimar la reforma de la administración.

“Un buen fin de semana”

Fernando Martínez Maíllo, portavoz del equipo negociador del PP, revelaba por quinto día consecutivo nuevos “avances” en las conversaciones y se declaraba “optimista” sobre el desenlace: “Auguro un buen fin de semana, con buenas noticias para los españoles”.

Entre los acuerdos adoptados el viernes está, tal y como pudo saber este diario, la reforma del Consejo General del Poder Judicial. Los populares han aceptado la posición de Ciudadanos de que una mayoría de los 20 vocales del órgano sean elegidos por la carrera judicial y no por las Cortes Generales. Actualmente, diez los elige el Congreso y otros diez el Senado, lo que ha llevado a no pocas voces a denunciar que el gobierno de los jueces está completamente politizado. El presidente, que también lo es del Tribunal Supremo, es designado por el pleno del CGPJ.

Rajoy inaugura este sábado el curso político en Pontevedra y el acuerdo podría firmarse el domingo

Lo que no han podido conseguir los de Rivera es que el PP defienda la supresión de las diputaciones, como sí lograron con Sánchez. Los equipos negociadores trabajaban el viernes en una propuesta global de reducción de la administración pública para eliminar duplicidades y costes superfluos, pero no para acabar con ningún ente por completo. Maíllo dio pistas al respecto en un receso de la reunión: “No es un tema de diputaciones sí o diputaciones no. (…) Hemos trabajado en el adelgazamiento de la administración, de esa y de todas”. Además, indicó que al ser “un pacto de investidura, no de Gobierno” no era necesario “estar de acuerdo en absolutamente todo”, abriendo la puerta a un desencuentro en este punto que sin embargo no impediría la firma del documento.

Una rúbrica que está por ver cómo se produce. Desde el PP se aseguró este viernes que dependerá “de las agendas de ambos” la fijación de la misma, que incluirá convocatoria a medios y una pactada escenificación. Este sábado a las 12h Rajoy inaugura el curso político en Cotobade (Pontevedra) y a partir del mediodía centrará toda la atención en el cierre del acuerdo. Su entorno contempla que puedan ser los líderes los protagonistas de la firma, y no los portavoces parlamentarios, como ocurrió con el pacto anticorrupción la semana pasada. Ciudadanos tiene más reparos al respecto, quizá porque teme la campaña que Podemos y PSOE pueden hacer contra ellos con esa foto de Rivera hermanándose con el político al que hasta hace unos días vetaba y desacreditaba.

Esta tarde se cumple el plazo de 48 horas que C’s se dio el jueves para cerrar un pacto y lo más probable es que el preacuerdo se anuncie a lo largo del día, dejando la difusión del documento y la firma para el domingo. Acto seguido y hasta el viernes, redoblarán la presión sobre un PSOE que se niega a facilitar la reelección de Rajoy por muchos condicionantes que logre ponerle Ciudadanos.