El supervisor reclama eliminar todas las normativas que restringen la expansión de las gasolineras sin personal y reclama que se impulsen los nuevos modelos de negocios en un sector controlado por las grandes petroleras y con problemas de competencia.

Los reguladores llevan años cargando contra los problemas de competencia en el negocio de las gasolineras en España. Las extintas Comisión Nacional de la Energía y la Comisión Nacional de la Competencia denunciaron las barreras de entrada existentes en el sector y tuvieron bajo lupa las prácticas de concertación de precios entre las grandes petroleras.

La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), el organismo que aunó a los diferentes supervisores sectoriales, mantiene abierta la batalla contra el mal funcionamiento del sistema de fijación de precios y los problemas generales de competencia existente en el sector de la venta de combustible en el mercado nacional, controlado en casi un 65% por las grandes petroleras.

La CNMC ahora abre otro frente y defiende la implantación de más gasolineras y la aparición de nuevas fórmulas de negocio para favorecer la mermada competencia en el negocio. El supervisor ha publicado un informe en el que hace una defensa cerrada de las gasolineras desatendidas (también conocidas como ‘gasolineras fantasma’), aquellas que no tienen personal y en el que sólo es posible el autoservicio, y en el que solicita eliminar todas las normativas autonómicas que prohíben, restringen o discriminan su actividad [ver aquí el informe completo].

El organismo presidido José María Marín Quemada critica a las comunidades autónomas que han introducido restricciones en este ámbito, en particular obligando a que haya al menos un empleado en la gasolinera, y que “se pretenda vincular al mantenimiento del empleo, la seguridad de la instalación o la protección del consumidor”.

De hecho, la CNMC dice en su informe que estas obligaciones “dificultan la obtención de precios más eficientes, limita la variedad y calidad de los formatos disponibles y ralentiza la innovación” en el sector. Y es que el organismo subraya que un estudio que analiza los precios de los combustibles en catorce países europeos muestra que en las gasolineras desatendidas la gasolina 95 es de media un 2,7% más barata que en las estaciones de servicio tradicionales, y un 1,9% en el caso del gasóleo.

Casi dos tercios de las más de 9.800 gasolineras que funcionan en España están controladas por las cinco grandes petroleras. Repsol es el principal operador, con un 34% de todas las estaciones de servicio del país; y le siguen Cepsa (15%), Galp (6%), Disa (5%) y BP (4%).

Según datos de la Asociación Nacional de Estaciones de Servicio Automáticas (AESAE), en España estarían operativas cerca de 300 gasolineras fantasma, y la inmensa mayoría se trata de instalaciones independientes no adscritas a las grandes redes de las petroleras. Repsol y Cepsa apenas tienen 35 gasolineras desatendidas conjuntamente en todo el país.

En España un 5% del total de gasolineras serían instalaciones sin personal y que obligan al autoservicio, mientras que en Dinamarca este tipo de gasolineras representan un 66% de total; un 61% en Suecia; 23,7% en Holanda; o un 18,6% en Suecia, según desvela la CNMC en su informe. Aunque Alemania (4,6%), Reino Unido (2,9%) o Italia (0,7%) presentan porcentajes de penetración menores.

La CNMC reclama pues “eliminar toda disposición normativa, en proceso o en vigor, que prohíba o discrimine de forma directa o indirecta, las gasolineras automáticas o desatendidas. Estas restricciones son especialmente perjudicales para la competencia pues las gasolineras desatendidas confirguran en la actualidad competidores efectivos, auqnue incipientes, que reúnen características propias de un maverick” [pionero].