La debilidad de la libra hace temer una caída a medio plazo de las llegadas de viajeros procedentes de Reino Unido y del gasto que realizan en destino. Con las reservas ya cerradas antes del referéndum, los efectos del Brexit aún no se ven en España: los hoteles elevan un 15,2% sus clientes de Reino Unido e incrementan un 9,5% las pernoctaciones que realizan en julio.

El sector turístico español ve con preocupación los efectos que previsiblemente tendrá sobre su negocio el resultado del referéndum que anticipa la salida del Reino Unido de la Unión Europea. El desplome de la libra, y el consiguiente golpe para el poder adquisitivo del ciudadano británico, se traducirá –según teme el sector- en una merma de las llegadas de viajeros a España y en un descenso del gasto que realizan cuando vienen.

Pero ese impacto no se dejará notar hasta después del verano, porque aunque el referéndum se celebró el 23 de junio y desde entonces la libra zozobra, la buena marcha de las llegadas de británicos durante la temporada alta estaba garantizada porque las reservas ya estaban confirmadas (aunque está por ver el impacto que puede estar teniendo en el gasto que efectúan durante la estancia).

Los hoteles españoles elevaron durante el mes de julio un 15,2% el número de clientes procedentes de Reino Unido, hasta un total de 1,28 millones de viajeros, e incrementaron las pernoctaciones que estos turistas británicos realizaron un 9,5%, hasta casi 7,7 millones de noches, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

El turismo español se juega mucho con el Brexit. El sector tiene en el Reino Unido su principal mercado internacional, en el que se concentra casi una cuarta parte del total de llegadas de viajeros extranjeros (así como en torno a un 20% de los clientes hoteles y más de un 27% de las pernoctaciones hoteleras). Y el previsible impacto económico del Brexit en el bolsillo de los consumidores británicos augura una caída de todos sus gastos, entre ellos, los destinados a los viajes.

El fuerte incremento de la aportación de los turistas británicos al negocio hotelero español este julio contrasta con los crecimientos más moderados de otros grandes mercados internacionales: las pernoctaciones de los viajeros alemanes sólo crecieron un 4,1% el mes pasado; las de los franceses, un 8,8%; las de los holandeses, un 3,8%; y las de los italianos, un 3,2%, según los datos del INE.

El camino de salida de la UE está suponiendo una devaluación de la libra (con el pánico inicial tras el referéndum la divisa británica se hundió hasta niveles de mediados de los ochenta), lo que es previsible que conlleve un fuerte recorte del poder adquisitivo de los ciudadanos británicos. Y cuanto más débil esté la libra en relación al euro más caro le saldrá a un turista británico viajar a España.

El resultado: menos llegadas de turistas británicos, menos gasto realizado en el país si es que vienen y/o menor duración de las estancias y de la repetición de los viajes. En resumen, que el dinero que dejan los turistas británicos en España previsiblemente se reducirá. El éxito de llegadas de británicos este verano se da por hecho –dado que las reservas ya están realizadas y se mantendrán-, resulta previsible que el gasto en destino se resienta ya incluso durante la temporada alta.

 

IMAGEN: Flickr | Susana Fernández