Génova reúne a su plana mayor para debatir una respuesta a las exigencias que plantea Ciudadanos antes de negociar un pacto de investidura. Ese posible acuerdo entre Rajoy y el partido naranja redoblaría la presión sobre el PSOE, que trata sin éxito de abrir el debate sobre un candidato alternativo. Los de Rivera recuerdan que el PP debe fijar ya una fecha para la investidura además de asumir sus seis condiciones previas.

Otro paso al frente. PP y Ciudadanos pueden recorrer a partir de este miércoles un tramo decisivo en la “larga caminata” que Mariano Rajoy tiene por delante para lograr la reelección, según su propia metáfora. Tras lograr que Albert Rivera rectificara y se abriera a negociar el ‘sí’ de su partido a la investidura, Génova debe responder a las exigencias que impuso como contrapartida. Son seis requisitos previos sobre los que Rivera no admite debate y que el PP no encaja mal en el fondo, aunque tenga reparos sobre las formas.

El Comité Ejecutivo Nacional aborda desde las 12.30h qué postura adoptar. Las dudas técnicas sobre dos de las medidas -limitación del mandato presidencial y reforma electoral requerirían un consenso mayor para llevarse a cabo y la primera de ellas quizá tenga difícil encaje constitucional- y la discrepancia de tono sobre otras dos –el PP preferiría que la ‘comisión Bárcenas’ tuviera una dedicación más amplia y considera que apartar a los imputados por corrupción a las primeras de cambio podría vulnerar la presunción de inocencia- obligan a ser creativos en la respuesta. Si no se decanta por asumirlas en bloque, Génova deberá presentar una alternativa muy convincente para que Ciudadanos acepte tocar una coma de sus propuestas. “Rajoy debe escoger entre tapar la corrupción de su partido o firmar las seis condiciones de regeneración, (…) no caben matices ni retoques”, advirtió el secretario de Comunicación naranja, Fernando de Páramo, a 24 horas del cónclave.

“No caben matices ni retoques” a las condiciones, advierten desde C’s 24 horas antes del cónclave popular

Los dos puntos restantes -suprimir los indultos a corruptos y los aforamientos políticos- no despiertan objeción. Además, una vez acatado ese paquete de medidas de regeneración, Rajoy debe poner fecha a la sesión de investidura. Rivera también ha sido taxativo al asegurar que no se sentará a negociar hasta que el PP dé el sí a sus condiciones y fije, bien a través del candidato o bien a través de la presidenta del Congreso, la sesión en que el primero pedirá la confianza de la Cámara. El jefe del Ejecutivo en funciones deberá enmendar, pues, la posición que adoptó tras recibir el encargo del Rey y que tanto él como sus compañeros de partido han defendido desde entonces: primero hay que negociar un pacto, después pensar en el debate de investidura. Los términos han de invertirse, en opinión de C’s, que lo exige como “condición logística” para sentarse a la mesa de negociación.

Si llegan, esas dos cesiones otorgarían al partido naranja la oportunidad de vender que llevan la batuta, condicionando a un PP a remolque. Por eso a Génova le interesa buscar una salida alternativa al ‘sí’ sin ambages a Rivera, sorteando una humillante posición de partida en la negociación. Tienen que moverse entre eso y la necesidad imperiosa de sumar apoyos para incrementar la presión sobre el PSOE. Un pacto de investidura que implique 169-170 votos a favor de Rajoy a finales de agosto o primeros de septiembre es el escenario soñado por los populares, que creen que Pedro Sánchez tendría muy difícil explicar su postura y quedaría como claro culpable del mantenimiento del bloqueo. Para lograr tal cosa, bien puede pagarse el precio de estas concesiones iniciales, en opinión de referentes como Cristina Cifuentes o Pablo Casado, partidarios de aceptar las propuestas sin mayores rodeos.

Donde ya tiene el PP el apoyo de Ciudadanos es en la táctica de asedio al PSOE. Rivera y los suyos son muy críticos, cada día más, con la negativa de Sánchez a negociar siquiera la abstención de once diputados socialistas. En la mañana del martes, De Páramo acusó al líder del PSOE de pensar más en su “carrera política” que en los intereses de España y le emplazó a ser “valiente” y abrirse a explorar un acuerdo que saque a España de una interinidad que dura ya diez meses. A su juicio, Sánchez debe “dejar de pensar en los intereses de su partido o en su carrera política y escuchar las voces críticas de algunos socialistas que han gobernado España” y aconsejan un viraje.

PP y C’s ni contemplan la posibilidad de apoyar a un independiente, planteada por el líder del socialismo catalán

Mientras, el aludido continúa con su silencio y perfil bajo. Sus intervenciones públicas desde el 26-J se cuentan con los dedos de una mano y se debieron a actos de obligada comparecencia, como las correspondientes a las reuniones institucionales que mantuvo con el Rey, con Rajoy o con el Comité Federal del PSOE. Este miércoles volverá a reunir a la cúpula del partido y del grupo parlamentario en el Congreso, rompiendo 15 jornadas de mutismo. En el orden del día, la anomalía de que aún no haya fecha de investidura en el horizonte y la posición estratégica ante la misma -‘no’ al candidato del PP-, que será previsiblemente reforzada.

Uno de los barones más cercanos a Sánchez, el catalán Miquel Iceta, puso ayer sobre la mesa la posibilidad de que se contemplen alternativas a Rajoy si se confirma el fracaso de su investidura. Y como tal entiende Iceta la posibilidad de que el PP presente otro aspirante o que se abra paso la opción de un “independiente”. También el responsable económico de Ferraz, Jordi Sevilla, rechazó “el chantaje ‘Rajoy, o elecciones’ en el que quieren meter a España” y lamentó que Rivera no se haya esforzado más por lograr la retirada del presidente en funciones: “debería haber presionado más al PP para que presentara otro candidato, en vez de al PSOE para apoyar a Rajoy”.

Génova rechaza esa posibilidad antes siquiera de que se plantee abiertamente. “Rajoy no solo es el candidato de los ciudadanos, sino el que ha propuesto el Rey; es nuestro candidato desde el principio hasta el final”, señaló el vicesecretario Fernando Martínez-Maíllo. Para Ciudadanos, esa posibilidad es sencillamente “irreal”, “política ficción”. La sintonía en ese punto de partida era condición indispensable, aunque no suficiente, para desbrozar el camino hacia la investidura. Los pasos al frente deben continuar a partir de hoy, aunque todos serán inútiles si no acaban seduciendo a la cúpula socialista, imprescindible para que un hipotético pacto PP-C’s pueda recibir el aval del Congreso.