Nada mejor que estas fechas olímpicas para tocar un tema donde la ciencia y el deporte se dan la mano como el dopaje (y la lucha antidopaje), y del que seguro que vamos a oír hablar estos días.

Como decía la semana pasada, las anfetaminas fueron las primeras en causar muertes, y por tanto las primeras en utilizarse, por lo que se creó una carrera armamentística entre doping y antidoping, en la cual la utilización de drogas en el deporte siempre va un paso por delante. Cuando las anfetaminas eran muy evidentes, empezaron a utilizarse anabolizantes, que desarrollan el músculo, reducen la grasa y cortan el apetito, o esteroides para la masa muscular. También se han utilizados hormonas o análogos de hormonas como la eritropoyetina (EPO) para aumentar el hematocrito (concentración de glóbulos rojos) o la hormona del crecimiento, que tuvo su máximo en los mundiales de atletismo de París en el 2003.

Un efecto secundario del uso de esa hormona es el crecimiento de la mandíbula lo que causa problemas dentales. Buscad fotos de ese mundial, a ver a cuantos atletas veis con un aparato en los dientes ¿Os acordáis de la ortodoncia de Marion Jones? Pues eso. En España tuvimos otro de los efectos inesperados del dopaje: que te cambien el nombre. Juanito Muehlegg pasó a llamarse Johann Muehlegg después de tener que devolver las dos medallas por dopaje. Todo un deshonor para la federación de esquí de Murcia a la cual representaba. Por cierto, que su caso no despertó oleadas de solidaridad entre el resto de esquiadores que llevaban años de miseria y de luchar contra viento y marea y que vieron que de repente llegaba alguien, se nacionalizaba y contaba con toda la generosidad del gobierno.

Otro caso llamativo de dopaje, pero que se puede considerar un éxito por haberlo pillado, es el tour del 2006, donde después de la “Operación puerto“, con importante presencia de médicos españoles, fueren expulsados los principales favoritos (Ullrich, Basso y Mancebo) con lo que después de una exhibición en la etapa final Floyd Landis se vistió de amarillo en los Campos Elíseos. Título del que fue desposeído al dar positivo por testosterona y el ganador fue Óscar Pereiro. Parece que fue un caso de dopaje chapucero a la desesperada al ver que de un día para otro tenía posibilidades de ganar el Tour. Utilizó pomadas de testosterona, que tiene un análisis muy fácil. Por cierto, hay un indicador visual indirecto, se pone en la zona testicular y tienes que estar depilado. Por si fuera poco, en el año 2009 Landis fue acusado de estar detrás del ataque informático que sufrió el laboratorio antidopaje para manipular su dossier y tratar de desacreditar al laboratorio. Finalmente en el 2010 se cansó de tantas chapuzas, admitió su culpabilidad, y para acabar de liarla, denunció a todo el equipo del US postal y a toda la élite del ciclismo estadounidense.

Detrás de los casos más famosos de dopaje tenemos la “Operación puerto” y también los laboratorios Balco, famosos porque fueron los primeros que específicamente desarrollaron moléculas y tratamientos de doping, y no utilizaron con este fin moléculas que tenían otra utilidad. También existe una I+D+i en negro, y a veces uno piensa que goza de más recursos que la oficial. Y ningún deporte está libre de doping, hasta los más insospechados. Por ejemplo, en competiciones de tiro con arco o con arma de fuego se pueden utilizar, ilegalmente, unas drogas llamadas beta bloqueantes que inhiben el temblor y fijan el pulso. También existen drogas que ayudan a la concentración y que se utilizan en ajedrez.

En la actualidad los dopajes más frecuentes son los esteroides anabolizantes y de tipo hormonal, muy utilizados en los deportes de fuerza en forma de hormona sintética. De hecho es frecuente que se les solicite como antidopaje entre otros análisis la prueba del embarazo a deportistas masculinos porque una de las hormonas que puede utilizarse con este fin es la gonadotropina coriónica, la GCH, que es precisamente la que detecta este test. En deportes de resistencia lo que se busca es aumentar la capacidad de transporte de oxígeno, ergo el hematocrito (nivel de glóbulos rojos) y para eso la reina es la eritropoyetina. Para intentar controlar los niveles desde el 2006 se ha implementado en algunos deportes el pasaporte biológico que recoge los niveles de determinados factores para ver cambios que puedan ser achacables al dopaje, aunque existen formas de esquivarlo como las microtransfusiones.

Por lo tanto, cuando en unas olimpiadas o en unos campeonatos celebréis una medalla de vuestro deportista favorito… esperad unos días. Por si acaso.