Los equipos de ambos partidos tratarán de cerrar un acuerdo desde el próximo jueves con el objetivo de que Rajoy acuda al Congreso a final de mes. C’s da por hecho que la incógnita de la investidura se despejará en cuanto Génova acepte las condiciones de Rivera. El líder emergente llevará a la negociación aspectos nucleares del pacto que firmó con Sánchez para que el PSOE tenga difícil mantenerse en el ‘no’. De no haber desbloqueo y cumplirse el calendario planeado, las nuevas elecciones serían el día de Navidad.

Diez días. Ese es el plazo que tendrán PP y Ciudadanos para cerrar un acuerdo de investidura, según los tiempos que ellos mismos se han marcado. La sesión en que Mariano Rajoy pedirá la confianza del Congreso no tiene fecha aún, pero ambos partidos manejan el horizonte de la semana del 29 de agosto al 2 de septiembre. Si las conversaciones se alargan, Rajoy podría ir a la investidura en la siguiente, pero no más allá del comienzo de la campaña electoral de las elecciones vascas y gallegas (medianoche del jueves 8 al viernes 9). Lo que sí está descartado es que sea antes, en la semana que comienza el 22, porque Génova no decidirá hasta el miércoles 17 sobre las condiciones que ha puesto Albert Rivera para empezar a negociar. Se cumple así la previsión que tanto PP como Ciudadanos hacían en julio, dando por imposible el plan inicial de Rajoy y vaticinando que no habría investidura antes de finales de agosto.

Rajoy dilata los tiempos para que la presión se redoble sobre un Sánchez aislado y asediado

El presidente del Gobierno en funciones ha decidido dejar siete días de margen entre el ultimátum de Rivera y la respuesta del PP, con el objetivo de estudiarla a conciencia y dejar que la presión siga asediando al PSOE. “Si el señor Sánchez no cambia su posición, no sale del ‘no’, es imposible la investidura, es lisa y llanamente imposible”, remarcó ayer.

Ese mensaje será reiterado por los populares antes, durante y después de las negociaciones con Ciudadanos, tras las cuales esperan presentar a la Cámara un proyecto de Gobierno que cuente con 170 avales (137 propios, 32 de Rivera y 1 de Coalición Canaria) y solo necesite de once abstenciones para ser refrendado en segunda vuelta. Consideran que Pedro Sánchez tendría muy difícil explicar su bloqueo a esa alternativa, en línea con lo que manifestó Guillermo Fernández Vara hace unas semanas. Si esa alianza de 170 escaños se fragua, razonó el presidente de Extremadura, a ver “quién es el guapo que, a pesar de ello, dice yo que tengo 85, 71 o 14 [diputados], me opongo. ¡Pero hombre, en qué cabeza cabe!”.

Rajoy marca los tiempos

Para que los socialistas puedan caminar hacia la abstención de al menos parte de su bancada es fundamental la gestión de los tiempos. A los 46 días del 26-J, dos semanas después del encargo realizado por el Rey y tras 235 jornadas con el Gobierno en funciones, “los españoles están entre el hartazgo, la desidia y el cabreo, y tienen razón”. Lo expresó Rivera con estas palabras, pero lo piensa toda la clase política.

Con Ciudadanos camino de dar el ‘sí’ a Rajoy, cada hora que pase hasta la investidura servirá para que la presión se acreciente un poco más sobre un PSOE que insiste en que no despejará el camino al PP, pero que con el transcurrir de los días irá quedando arrinconado y desarmado en sus posiciones. El viraje de Rivera anula cualquier ensoñación de pacto transversal con los emergentes que todavía pudiera albergar Ferraz y deja claro que no hay más que dos opciones: permitir que la lista más votada gobierne -previa enmienda de parte de su gestión anterior- o abocar a nuevas elecciones.

Rivera dice que los votantes socialistas estarán presentes en su negociación porque él acudirá con el pacto PSOE-C’s bajo el brazo

A redoblar esa presión contribuirá Ciudadanos. Su presidente cada día es más crítico y duro con Sánchez, a quien el martes acusó de estar “desaparecido” y haberse desentendido de lo que le pase a España -“no se puede contar con él para los pactos de Estado”-. Insistió en ese mensaje al día siguiente y desveló cuál será el próximo paso de su estrategia: hacer que Rajoy asuma buena parte del pacto PSOE-C’s firmado en febrero.

“Los votantes socialistas pueden estar presentes si Ciudadanos lleva el acuerdo a la negociación aunque Sánchez no esté en la mesa”, declaró Rivera en el Congreso. “Doy por hecho que el Partido Socialista en todo aquello que lleva en su programa de investidura y en todo aquello que se ha comprometido públicamente pues estará a favor; el mejor mecanismo es que algunas de las propuestas que Ciudadanos aprobó para que Pedro Sánchez fuera a la investidura se recojan en una negociación”, añadió. Así, con propuestas firmadas por Sánchez con su puño y letra vertebrando el hipotético pacto PP-C’s, ¿cómo explicar que se vota en contra, prolongando sine die el bloqueo político?

El partido naranja no dialogará en paralelo con uno y otro, sino solo con el candidato propuesto por el Rey. “Mi canal abierto con Pedro Sánchez es el acuerdo que ya firmamos”, subrayó Rivera. Ese pacto tiene todos los visos de convertirse ahora en el instrumento de tortura predilecto de PP y C’s para perseguir la abstención del PSOE.

Génova dará el ‘sí’

Lo que sí está claro es que Génova aceptará las condiciones previas puestas por el partido emergente. En el entorno de Rajoy se cuenta con empezar a negociar al día siguiente de la reunión del Comité Ejecutivo que dará respuesta a esas exigencias. Y probablemente se haga con una nueva cumbre entre los líderes, el jueves 18, previa al inicio de contactos entre equipos negociadores.

C’s cuenta con que el miércoles se despeje definitivamente la incógnita de la investidura

También Ciudadanos espera una respuesta positiva, aunque no comprende el plazo de una semana que se ha dado Rajoy y preferiría que los tiempos se hubieran acortado. Preguntada por la posibilidad de que el PP vaya a pensar una fórmula ambigua para aceptar la última de las condiciones -que el Congreso investigue el caso Bárcenas-, la dirección naranja fue contundente al asegurar que no caben estratagemas. “La comisión de investigación debe constituirse, debe hacerlo en los tres primeros meses de Gobierno y debe estar dedicada solo a la presunta financiación ilegal del PP”, aseguró un miembro de la Ejecutiva.

Ciudadanos da por hecho, además, que el miércoles Rajoy ofrecerá a través de Ana Pastor una fecha para la investidura. Esa es la intención que le trasladó a Rivera en la reunión y también en la comparecencia posterior. Allí dijo el presidente que la incógnita se resolvería después del cónclave de su partido. El partido naranja esperará a conocer esa fecha para designar equipo negociador y emprender la tarea que debe resolverse en diez días. El hecho de que en materia económica el diálogo esté ya muy avanzado entre Luis de Guindos y Luis Garicano y de que no vaya a confeccionarse un programa de Gobierno sino de un acuerdo de mínimos se consideran elementos favorables a la empresa, que debiera estar ultimada el domingo 28 o lunes 29 para que el debate pueda comenzar el martes 30.

Una vez realizada, se insistirá al PSOE para que la avale, única forma de evitar nuevos comicios. Con la primera votación de investidura celebrándose el 31 de agosto, esa tercera cita con las urnas en un año llegaría el día de Navidad.