El lehendakari convoca comicios para el último domingo de septiembre, día en que el PNV celebra su tradicional Alderdi Eguna. Urkullu, que volverá a ser el candidato nacionalista, aspira a volver a ganar y a contener el avance de Podemos, que el 26-J fue la primera fuerza en el País Vasco tanto en votos como en escaños.

Las elecciones al Parlamento vasco serán el 25 de septiembre. El lehendakari, Íñigo Urkullu, ha comparecido este viernes para anunciar la fecha de esos comicios, que estaban previstos para uno o dos meses después. De este modo, se evita que las autonómicas coincidan con unas hipotéticas nuevas generales y que la campaña se vea excesivamente condicionada por la coyuntura nacional, que en octubre o noviembre puede estar viviendo su propio clima de campaña o precampaña.

El lehendakari, que volverá a ser el candidato del PNV, ha admitido que la incertidumbre del bloqueo institucional le ha movido a tomar esta decisión para garantizar que la actividad preelectoral en el País Vasco se desarrolla “con la normalidad deseada”. “Es la fecha más idónea”, ha abundado, puesto que su proyecto político está ya culminado: “Hemos cumplido con el programa de Gobierno”.

Los comicios autonómicos se celebrarán el último domingo de septiembre, coincidiendo con el Alderdi Eguna. El denominado Día del Partido es un evento muy importante para el PNV, que tradicionalmente reúne a miles de simpatizantes para conmemorarlo y aprovecha para difundir un potente mensaje político.

Los nacionalistas vascos aspiran a volver a ser la fuerza más votada, como ha ocurrido en todas las demás elecciones al Parlamento de Vitoria. La principal rival de Urkullu será la candidata de Podemos, Pilar Zabala, que será proclamada el lunes, una vez supere el proceso de primarias. El partido de Pablo Iglesias ganó las generales tanto en diciembre como en junio, desplazando al PNV y consolidando una base electoral que le hace soñar con la lehendakaritza. De hecho, si en septiembre se repitieran esos resultados sacaría siete diputados de ventaja a los jeltzales.

Los abertzales de EH Bildu, por su parte, pretenden presentar a Arnaldo Otegi, inhabilitado para ejercicio de cargo público, y todas las encuestas apuntan a que sufrirán un grave retroceso por la irrupción de Podemos.

El PSE tendrá con toda seguridad la llave del futuro Ejecutivo, pues la probable alianza de Zabala con Bildu sería respondida por el PNV con un intento de gobernar en coalición con los socialistas, como ya ocurre en las diputaciones y principales ciudades de la región. No obstante, es muy posible que ni una ni otra suma alcance los 38 escaños que otorgan la mayoría absoluta, quedando en manos del PP de Alfonso Alonso la decisión de avalar o no la continuidad de Urkullu.