El tsunami de Reino Unido no le iba a salir gratis a Telefónica. Tanto los problemas para la venta de la filial británica, O2; así como el Brexit, son los condicionantes que han llevado al operador azul a reducir sus beneficios de manera importante en los primeros seis meses del año. No obstante, los analistas asumen como positivo el mantenimiento del dividendo, y el impulso recibido en el mercado español.

Telefónica ha presentado este jueves sus resultados financieros con buenas y malas noticias. En cuanto a los números globales, durante los primeros seis meses del año ganó 1.241 millones, un 42,1% menos que en el mismo periodo de 2015. Esta cifra vuelve a incluir en los resultados a O2 dentro del perímetro consolidado del grupo.

El operador azul ha reportado unos ingresos de 25.235 millones de euros, un 7,1% menos que hace un año, con caídas de las ventas en Alemania, el Reino Unido, Brasil e Hispanoamérica. Los resultados del primer semestre, que coinciden en un momento en el que crece la presión para que la operadora dé a conocer su estrategia para reducir deuda, tras la frustrada venta de O2, recogen un resultado operativo antes de amortización (oibda) de 7.756 millones de euros, un 6,4% menos.

Uno de los aspectos mejor valorado por los analistas ha sido la confirmación de que en 2016 el dividendo será de 0,75 céntimos por acción. Según los expertos de Citi, se trata del gran titular de la jornada, puesto que antes de la presentación de resultados se estaba cuestionando que, finalmente, hubiera un recorte dicho dividendo.

Por su parte, desde Kepler Cheuvreux, aseguran que el grupo vuelve a generar flujo de caja operativo y el CapEx ha llegado a su máximo. Sostienen que esto son buenas noticias para el desapalancamiento y el dividendo por acción. Además, añaden que con los tipos de cambio a favor, en el segundo semestre mejorará el flujo de caja operativo reportado, por lo que la preocupación sobre la deuda y el dividendo debería ser menor.

En este punto, la deuda, se sitúa en 52.568 millones de euros, 1.980 millones más frente a marzo de 2016, debido principalmente a la retribución al accionista, que ha supuesto un coste de 1.950 millones. Con respecto a diciembre de 2015, la deuda neta financiera aumenta en 2.728 millones. El ratio de endeudamiento (deuda neta sobre oibda) se sitúa en 3,20 veces a cierre de junio de 2016.

España bien; el entorno financiero mal

Los ingresos de Telefónica en España alcanzaron los 6.328 millones de euros en el primer semestre de 2016, un 5,4% más que los 6.002 millones de euros que ganó en los seis primeros meses de 2015. Este aumento de la facturación en la primera mitad del año se produce después de que la compañía ingresara 3.202 millones de euros en el segundo trimestre, un 2,5% más que los 3.124 millones de euros del mismo periodo de 2015.

Estos datos reflejan que el mercado español es estable para Telefónica. Además, en plena transición a los paquetes convergentes de telefonía (móvil, fijo y Tv), todavía hay gran margen para captar nuevos clientes.

Pero no todo es positivo. Volviendo a la escena internacional, el operador azul se expone a distintas legislaciones, así como entorno político y económico de los países en los que opera, según recoge el informe auditor presentado a la CNMV. Esto puede ser un hándicap debido a la mera incertidumbre o posibles variaciones en los tipos de cambio, o el riesgo soberano que pueden afectar negativamente al negocio, los flujos de caja o la evolución de algunas magnitudes financieras de Telefónica.

De este modo, el crecimiento en Europa puede verse afectados por la inestabilidad política en algunos países europeos debido a la cercanía de elecciones generales, por un posible reavivamiento de la crisis en Grecia, un sector bancario en reestructuración y el impacto de las decisiones que se tomen sobre la unión bancaria europea y sus mercados financieros.

Por otro lado, el proceso de salida de Reino Unido de la Unión Europea tras la votación favorable en el reciente referéndum, supondrá un ajuste económico cualquiera que sea la nueva relación económica-comercial. Y esto sin tener en cuenta el impacto que la incertidumbre durante las negociaciones pudiera tener sobre la inversión, la actividad y los mercados financieros. En el primer semestre de 2016, Telefónica obtuvo un 25,1% de sus ingresos en España, un 14,6% en Alemania, y un 13,7% en Reino Unido.

Sin olvidar la regulación

Otro aspecto que no puede descuidar Telefónica es la regulación. La Compañía opera en una industria intensamente regulada y que requiere de títulos habilitantes para la prestación de gran parte de sus servicios, así como para el uso de espectro que es recurso escaso y costoso.

Entre los principales riesgos sobre operar en mercados tan reglados se encuentran los relacionados con la regulación del espectro y las licencias de concesión, sobre las tarifas, la regulación sobre el Servicio Universal, servicios regulados mayoristas sobre fibra óptica, privacidad, separación funcional, así como sobre la neutralidad de la red. El hecho de que la actividad del operador está muy regulada afecta a sus ingresos y supone un coste para sus operaciones.

Así, en la medida en la que una parte fundamental de los servicios prestados por Telefónica se realiza bajo regímenes de licencias, autorizaciones o concesiones, se ve expuesto a las decisiones o medidas que pudiera adoptar la Administración.